alicia-en-el-paisI

Entré por la acristalada puerta de una librería infantil y, sobre un libro que destacaba en el mostrador, encontré un letrero que decía:

CÓMPRAME.

En este libro de blancas cubiertas, dentro de un rosetón, esperaba una niña sentada a la que el librero le había colocado una leyenda en las manos con un mensaje especial:

DIVIÉRTETE, LEE.

Asombrada, levanté la vista hacia el vendedor. Pero, ¡oh!, en vez de encontrarme con un buen librero me topé con un conejo blanco, de levita amarilla y guantes muy largos, que, levantando una copa de plata, me indicó que yo cogiera la otra que en la mesa se encontraba.

-Brindemos -dijo, echándose un trago al gaznate.

-Brindemos -contesté. Estaba hechizada.

Y los dos bebimos cumpliendo el mandato del señor Carroll.

Un ratón nadador, un goliat cachorro, una seta muy grande y una oruga gigante. Un bebé gruñón, con aspecto de cerdito dormilón. Un gato filósofo, con forma y costumbres de gato encantado -al preguntarle por dónde seguir respondió sonriendo que todo depende de a dónde se quiera ir-. Una reina tremenda, que  tiene en su boca un solo mandato -“¡Que le corten la cabeza!”-, son algunos de los personajes que hallé cuando me adentré, después de beber el raro licor, en la madriguera del conejo blanco.

II

La edición de Alicia en el país de las maravillas que reseño hoy tiene formato de carrusel. Esto quiere decir que es un libro que se abre 360 grados y, por tanto, puede disfrutarse por todos sus lados. Cada página se convierte en un escenario, donde movimiento y profundidad dan a sus actores troquelados la oportunidad de destacar.

alicia-en-el-pais1Los libros con solapas, que descubren sorpresas divertidas; los libros con lengüetas, que dan vida a las figuras de cartón que se ocultan o se muestran según la ocasión; los libros con páginas que se sobreponen, llamados persianas venecianas; los libros con folios divididos en mitades que dan opción a mezclas y montajes por parte del lector; los libros con mecanismos que permiten que las figuras giren, los musicales, tridimensionales, los que se desplazan, son auténticos aliados para despertar la imaginación.

Pero estas versiones tienen una traba y es que son ediciones delicadas. Por eso los adultos suelen decir “¡No, ni hablar!” cuando el vendedor les ofrece una publicación especial que va destinada a manos chiquititas.

Yo creo que los libros pop-ups nos permiten educar; pues nos dan la oportunidad de enseñar a los peques el manejo de un cuento de estas características. Evitar que el libro sea despiezado en un santiamén depende de nosotros; como de nosotros depende el iniciar a los pequeños en el apasionante mundo de los libros-juguetes, el mundo encantado de la ilustración sorpresa.

La edición que hoy presento de Alicia en el país de las maravillas se encuentra dentro del catálogo de Edelvives.

Aquí les dejo un pequeño vídeo, que he realizado con mi móvil, para que puedas apreciar este carrusel apto para todas las edades.

firma gabriela1


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