A MI MADRE

¿Y por qué no permanecer más allá del asombro?

Constancias de nuestros pasos, pisadas que anhelo tanto.

¿Y las pisadas? ¿Borradas, perdidas? ¿Dónde están las pisadas?

La mar, vestida con puntillas de encaje y cuentas de sal marina, robó las huellas que abandonábamos en la arena, fino polvo creado de piedras y nácar.

¿Y las palabras? Ondas sonoras, fieles representantes del alma ¿Dónde están nuestras palabras?

«No hay motivo para preocuparse, los diálogos han sido salvados. Están protegidos dentro de las pétreas caracolas», escucho decir a mi madre.

No abro los ojos, destejo el tiempo soñando.

firma gabriela6

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