“¡Oh, cómo me gustaría comenzar otra vez! No era la victoria lo que quería, ¡era la lucha!”.
(Maese Olof, Tercer Acto, Strindberg).

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I

¿Quién no conoce la obra de teatro La Señorita Julia de Strindberg, aunque sólo sea en su versión cinematográfica?  ¿Quién no conoce al hombre que revolucionó la escena teatral europea con sus tragedias, dramas, comedias y monólogos? Obras escritas en prosa donde, a veces,  asoman los versos.

Pero ¿y su faceta de pintor y poeta? ¿Acaso sus pinturas y poesías son igual de conocidas? Porque Strindberg creó decorados para las palabras,  pero también levantó, con óleos y pinceles, refugios para que los verbos pudieran guarecerse.

August Strindberg (1848-1912) escribió obras teatrales, novelas, relatos,  poesías y fue pintor, escultor y fotógrafo.

Fue un hombre de carácter difícil -quizás por sus continuas crisis nerviosas-, que se granjeó la animadversión de los mediocres consagrados de su tierra -es justo señalar que la ausencia de cariño era recíproca-. Sin embargo, contó con la admiración de los jóvenes, quizás porque el tiempo no les da oportunidades para madurar envidias.

Y contó con la consideración profesional y la amistad de dos grandes intelectuales de su época: Henrik Ibsen y Edvard Munch.

Una anécdota de  Strindberg y de Munch: El cuadro LA NOCHE DE LOS CELOS (1893), que Strindberg regaló a su segunda esposa, sirvió de inspiración a Munch para su famoso lienzo CELOS (1895).

II

El enigmático cielo, el misterioso mar, el bosque tentador y peligroso  son algunos de los temas que se encuentran detrás de las fuertes y pastosas pinceladas que dejan asomar, entre estaciones y cambios de luz, ese algo enloquecido del pintor que irremediablemente lo convierte en reo de sí mismo.

Las obras pictóricas de Strindberg suelen estar etiquetadas dentro de los movimientos artísticos de finales del siglo XIX y primeros del siglo XX. Yo creo que su pintura no es más que un ejemplo de la magia que se produce cuando se unen el genio y la locura. No creo que detrás de sus lienzos exista la intención de formar parte de algún movimiento, no creo que tuviese una idea preconcebida de utilizar determinadas técnicas y tocar determinados temas, no creo que quisiera intimar con ningún grupo.  Sus cuadros son más bien el resultado de una explosión, de una catarsis psíquica en toda regla, reflejan sus estados de ánimo con absoluta libertad, sin la frialdad racional de un pintor que investiga cómo plasmar sus emociones con colores.

Concibió la pintura,  la poesía y el teatro como un refugio, como un decorado  tras el cual ocultarse para no tener que llegar al extremo de volverse invisible.

El dramaturgo y poeta cubano Antón Arrufat, en su estudio sobre el teatro del sueco, escribe: “Strindberg se individualizaba a sí mismo”. Ese afán del artista de hacer del todo el yo está presente en toda su obra.

Poesía dura, cortante, difícil, pero también sentimental y testimonial, que muestra  sus amores, querencias y fobias; y también las preocupaciones de la sociedad del cambio de siglo -aunque tengo que aclarar que los cuatro poemas que he seleccionado tienen  que ver más con el yo del artista que con su entorno social.

Strindberg pintaba reiteradamente la misma composición, de la misma manera que rehacía las poesías una y otra vez. He acompañado esta selección de poemas con sus pinturas porque creo que unidos nos ayudan a descubrir con más claridad la mente atormentada del  artista.

Al traducir del sueco al español se pierde  la musicalidad de su poesía, ésto se nota cuando la lees, es impensable que una traducción pueda atrapar, como si de una cárcel se tratara, el sonido original de los versos de un poeta. Pero el traductor Jesús Pardo de Santayana ha  hecho un trabajo estupendo introduciendo los poemas “en el molinillo de los efectos románicos del castellano”, según sus propias palabras.

POESÍAS COMPLETAS está publicado en la editorial La Poesía, señor hidalgo.

Al final de los poemas estás invitado al teatro de Strindberg, te invito a disfrutar de EL PADRE, la versión que Ricardo Rodríguez Buded realizó para TVE en 1978. Esta obra describe un hecho real de la vida de Strindberg que acentuó su misoginia: el momento en que su primera mujer busca ayuda médica para desahuciarlo por sus problemas psiquiátricos. Pero lo más interesante es que, al ser un texto que corresponde a su etapa naturalista -la obra fue escrita en 1887-, describe abiertamente asuntos que eran de interés para la sociedad de aquella época, tiempos de lucha por el sufragio femenino. Es una pieza realmente interesante para husmear en el pasado.firma gabriela4 separador texto
Antes de pasar a los poemas, veamos los  cuadros que sobre el tema de los celos pintaron Strindberg y Munch. Podrían parecer el día y la noche, pero no. Como se puede observar en ambos lienzos se respira la tensión: los paletazos grises de la tormenta del sueco y el rostro del abatido marido del noruego comparten angustia y pasión. En ambas pinturas el enfurecido espíritu de Calibán ha desatado los celos.

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1. La noche de los celos, óleo sobre lienzo, 1893, Strindberg (a la izquierda).
2. Celos, óleo sobre lienzo, 1895, Edvard Munch (a la derecha).

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POESÍAS DE STRINDBERG

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La Avenida, óleo sobre lienzo, 1903.

¡POETAS!

¡Poetas!
¿Seguiréis mucho más nanas cantando
Y tiembla que te tiembla por la infancia?
¿Por qué pedís sin tregua biberones?
¡La leche dulce intacta se os agria!,
¡Los niños tienen dientes!

¡Poetas!
¿Seguiréis asustando a los pequeños
Con cocos de andrajosos uniformes?
¡Mandad esas mohosas durandainas
A que alguien por última vez los mire
En el Museo Nórdico!

¡Poetas!
¿Por qué os aquejan patrios ideales?
¡Cada época ideas propias tiene
sobre la realidad, y así es ahora!
¡Sed, pues, realmente fieles a las vuestras!,
¡A las nuestras nosotros!

¡Poetas!
¿Por qué altisonáis sobre los grandes
Si no hay nada más grande que la vida?
¿Por qué dais realidad a la apariencia?
¡Lo real es feo si es irreal lo bello!,
¡Lo feo es la verdad!

¡Poetas!
¡Callen las serenatas y la luna
Aunque luzca la luz en la ventana!
¡Bien calentito el ideal se arropa!
¡La vieja dama empieza a envejecer
Y le gusta dormir!

¡Poetas!
¡Si el frío nocturno no os enronquece
Y queréis aprender nuevas canciones,
Dejad al menos que la vieja duerma!,
¡Entonemos un canto al nuevo día
Ahora que salió el sol!

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El país de las maravillas, óleo sobre lienzo, 1894.

PERSONA Y CAUSA

Yo nunca supe distinguir
-Ahora os consta- la causa y la persona.
Y ahora se sabe: era un error,
Pues demasiado me pedíais quienes
Todas las causas personificábais
Y mezclábais lo vuestro con lo ajeno,
Tanto que no se sabe qué llamar
A lo que a uno le sigue o lo precede.

Mi causa o cosa o caso: lo pasásteis
En silencio -¿quizás respetuoso?-
Porque era santo y lo sabíais,
Y aunque a mí me tumbasen se afirmaba.
Mas mi persona era otra cosa,
Y fácilmente la alcanzábais.
Ante cuanto, después, de esto se ha escrito
Yo me inclino y descubro:
Mas no por el anonimato,
Pues perro callejero es perro muerto
Y cualquier cosa es permisible hacerle:
Ni tampoco es por la imbecilidad
Del champán que corónase de espuma
Y sigue soso como la limonada:
No, no descúbrome por mi persona,
Por muy grande que sea, ¡si descúbrome
Sea por la libertad de imprenta!

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Abedul, óleo sobre lienzo, 1902.

NARCISO

Así habla de Pan una leyenda,
De Pan, dios de los bosques susurrantes:
A una ninfa se declaró un día,
La cual, por cierto, se llamaba Eco.
A Eco Pan no le agradó, pues ella
A otro amaba con su alma toda.
Mas ése, que llamábase Narciso,
Al amor la sapiencia prefirió:
Gnothi seautón!
Quiere decir: ¡conócete a ti mismo!

Y así sigue Narciso, pensativo
Y en el fondo su imagen contemplando
Para observar si bajo sus facciones
La esencia de la esencia yace oculta.
Mas sobre el agua un mentecato rema;
Y él en la superficie ve un espejo
Donde cree al pensador ver reflejado
En lo más hondo a que su vista alcanza.
Gnothi seautón!
Quiere decir: ¡conócete a ti mismo!

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La ciudad, óleo sobre lienzo, 1903.

AL FINAL DEL DÍA

En lo más alto del tejado, al borde,
Vivo yo,
Vivo entre golondrinas y palomas,
Y donde plomo y cobre el viento agita.
En el mar, a lo lejos, barcos veo
Y gaviotas posadas en el césped;
¡Y allá iría
Si alas tuviera, eso de seguro!

*

Allá lejos el sol se yergue en alto;
¡Bien lo sé!
Bien en alto domina azules bosques
Que del viento marítimo protegen.
Y de allá lejos oigo voces yo
Como alegres canciones de los campos…
Lloro entonces
Pensando en esperanzas naufragadas.

*

Y lejos, más allá del bosque azul,
junto al mar,
Yace mi juventud ha mucho tiempo,
Allá, entre islas, mar y frescas brisas.
¿Dónde estará el hogar soñado,
Do los amigos que de aquí se han ido?
Bajo la tierra,
¡Lo mejor, y robómelos la vida!

*
¡No quiero otear lejanos panoramas,
No quiero!
Sino tenderme, quieto en la chaise-longue,
Y no ver, desde allí, más que las nubes.
Cual brasas canden
Candéis vosotras, nubes, en lo alto!,
¡Mirad acá!
¡También aquí se espera el fin del día!

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