PEQUEÑAS BAILARINAS ART DECÓ

“…son adornos de ilusión, tienen el talle gracioso y bailan bien.”
Ignacio Piñeiro

Lindas figuritas Art Decó que, al salir del molde, fueron labradas, cinceladas y bañadas en ácido para eliminar en ellas toda huella de imperfección.

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Demetre Chiparus

Lindas figuritas que recibieron un baño de barniz o laca, para finalmente ser enjoyadas con toques de oro y plata.

Presumidas esculturas que se saben bellas, pero pequeñas.

“¿Qué hacer con esta estatura?”, se preguntan, inquietas, las divas de marfil y bronce, de baquelita y carey.

-Nada hay que temer, hasta el más mínimo detalle está pensado. Estas son las peanas que las alzarán -responde el escultor, mostrándoles las bases de Carrara o de Verona, de pizarras belgas y de verdosos ónices que ha pulido para ellas.

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Demetre Chiparus

Y las exóticas danzarinas suben a los pedestales para quedar apoyadas en un solo pie -casi siempre es así.

Desde la cúspide alzan los brazos, tensionan los cuerpos y, una vez lograda la pose de baile, congelan el movimiento. Y así permanecen, como estatuas de sal, como la mujer de Lot que no obedeció y se giró a mirar.

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Demetre Chiparus 

Las bailarinas Art Decó fueron creadas por artistas hechizados por los trajes y las coreografías de los Ballets Rusos de Serguei Diaghilev, por las musas del cine de Hollywood y de los cabarets parisienses, por la rubia de oro Marlene Dietrich, por la danzarina descalza Isadora Duncan y por los movimientos con los que la afroamericana Joséphine Baker daba vida a su cinturón de bananas.

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Ferdinand Preiss 

La fascinación por esas mujeres de looks vanguardistas (peinadas a lo garzon, oliendo a Chanel nº 5 y vistiendo minifaldas y suéteres de punto), que bailaban al ritmo de los tambores, de la samba, del foxtrox y del tango; la fascinación por las estrellas y las coristas de los locales nocturnos de Berlín y París tiene mucho que ver con la luz que desprenden las esculturas Art Decó.

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Ferdinand Preiss 

¡Ah!, pero aún queda otro motivo de inspiración: la tumba de Toutankamon, descubierta en 1923.

Los escultores hurgaron en el arte africano, egipcio y oriental en su búsqueda de particularidades exóticas que dieran un toque moderno a sus obras. Cuánta belleza nace del mestizaje, ¿verdad?

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Ferdinand Preiss

Entonces, ¿qué faltaba? Pues, ¡un nombre! Un nombre para las sinuosas figuras convertidas en damas de compañía de los lustrosos muebles de Ruhlmann.

Pero las bailarinas de bronce deseaban recibir una denominación pomposa.

Los escultores debatieron, y luego de muchas idas y venidas, y a pesar de que no estaban labradas en oro como los criselefantinos de culto de la Antigua Grecia, decidieron llamarlas criselefantinas.

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Claire Jeanne Roberte Colinet 

Las criselefantinas nacieron en los años de entreguerras, años de ilusión y de vida intensa, donde el reclamo por los objetos bellos era unánime.

La industria se puso en marcha, perfeccionando la producción en serie de piezas decorativas. Este hecho, que se había iniciado cuando el Art Nouveau decidió llevar el arte a la calle, hizo que los artículos Art Decó experimentaran un estallido de popularidad, convirtiéndose en verdaderos reclamos de los escaparates comerciales.

Sin embargo, las criselefantinas nunca fueron gangas, a pesar de su extensa producción. Ni siquiera las realizadas con calamina y resinas fueron baratas. Mas este contratiempo no fue un impedimento, pues las figuritas hipnotizaban a aquellos que se detenían a contemplarlas.

Paul Philippe

El Art Decó fue un movimiento que se inspiró en la mujer de su tiempo. Es decir, en una mujer independiente, que trabajaba en el comercio y en las oficinas y, por tanto, contaba con ingresos propios.

La mujer de los tiempos del Art Decó era sensual y elegante, como las criselefantinas inspiradas en ellas. Consumía. Y si no podía comprarse un pendiente de rubíes y oro, sí podía adquirir fina bisutería de vidrio y plata.

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Claire Jeanne Roberte Colinet 

El estilo Art Decó es el resultado de una sociedad próspera que duró un suspiro. La inestabilidad de los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial destruyó las primaveras que el estilo Art Decó decoró con cisnes y garzas, con galgos y gacelas, con frutos y flores, con simetrías y geometrías, con la paleta vivaz de los fauves y con las tallas en bronce que nos presentan bailarinas etéreas.

El movimiento Art Decó nos dejó las formas geométricas de la arquitectura de Le Corbusier, los diseños de la Escuela Bauhaus, la moda de Coco Chanel, los relojes de Cartier, las joyas de Fouquet, los coches de Bugatti, los vidrios de Lalique, los grandes centros comerciales…

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Claire Jeanne Roberte Colinet 

¡Benditos años treinta!, donde la creación, el diseño, la producción en masa y el consumo se mezclaron con el arte moderno y las artes decorativas. Ni siquiera la debacle financiera de 1929 pudo acabar con el encantamiento que produjo el movimiento Art Decó, estilo que continúa vivo en nuestros días -ahora a sus reproducciones las llamamos retro o vintage y las criselefantinas puras cuestan una verdadera fortuna.

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Paul Philippe 

Vuelvo a las pequeñas divas de carne de marfil y bronce. Vuelvo a las decorativas criselefantinas que delatan la intención del escultor de congelar el movimiento que les sugiere la música.

Esas bailarinas talladas, de extremidades níveas, me recuerdan un famoso son cubano. Esas pequeñas danzarinas Art Decó “son las perlas del Edén, son adornos de ilusión, tienen el talle gracioso y bailan bien”.firma gabriela2

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El cartel publicitario y el cartel Art Nouveau.


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