DOCTOR GLAS

«Cuidado, sacerdote, no me conoces, mi conciencia no se parece en nada a la tuya, mi juicio final lo dicto yo…»

El doctor Glas es un hombre solitario, célibe, racional, metódico, analítico, previsor, anticlerical y con total ausencia de sentimiento de culpa. Pero hay más, el doctor Glas es un asesino, un hombre que decide matar a otro sólo para demostrarse que puede hacerlo, que puede llevar a la práctica sus deseos. Glas ha sentenciado al clérigo de su parroquia desde el comienzo,  mucho antes de obtener lo que él considera un pretexto para su ensayo.

Söderberg ha construido la novela a modo de diario, convirtiendo este formato en el diván de un psicoanalista. Glas se analiza.

Escribe sus sueños, las impresiones que otros le producen, relata pasajes de su infancia, donde describe la relación con sus padres, y analiza el sistema educativo bajo la tutela de la iglesia. Para el doctor, la educación religiosa es responsable de la sociedad cobarde, hipócrita, infeliz y conservadora en la que vive porque anula el poder de decisión de las personas.

En 1899, Freud publicó La interpretación de los sueños y en 1905, el mismo año de la edición de la novela de Söderberg, el neurólogo editó Tres ensayos sobre una teoría sexual.

El psicoanálisis hacía su entrada en el siglo XX y lo hacía a lo grande. Pocos años después de los ensayos de Freud, en 1910, Carl Gustav Jung funda la Sociedad Internacional de Psicoanálisis. Para todos los intelectuales de la época, los estudios sobre el subconsciente y las prácticas terapéuticas, aplicadas en personas con fobias de diferente consideración, fueron motivos de acalorados debates y, por tanto, de inspiración?

¿Pero, qué vamos a encontrar en Doctor Glas? El escepticismo naturalista -como consecuencia de las teorías darwinianas sobre la evolución y el papel del hombre en el origen de la vida-, el debate en torno a las implicaciones del sexo en las relaciones humanas y las sesiones de autoanálisis a las que se somete el personaje principal.

Glas no es antirreligioso, es anticlerical, es un hombre que piensa que la verdadera fe «no puede dejarse influir por cosas tan externas como los cálices de plata…».

Glas cree en el derecho del hombre a llevar las riendas de su vida, a elegir su destino, cree en la necesidad de la educación libre, cree en la eutanasia para desahuciados, porque quienes la necesitan son gentes que atrasarían la evolución natural del hombre, y cree que las mujeres son víctimas de una educación nociva y atrasada que las vuelve infelices.

Glas se cuestiona la moral de su época porque apresa al individuo, porque le impide actuar según su voluntad, porque impone deberes que no nacen de la decisión individual:

«La moral no es más que un famoso círculo de tiza alrededor de la gallina: sólo encierra a los que creen en ella. La moral es la opinión que tienen las otras gentes sobre lo que es justo. Pero lo que ahora se discute es mi propia opinión…»

En las arenas, Anders Zorn, 1916.

Una mujer que acude a su consulta, con una petición muy peculiar, da a Glas el argumento para llevar a cabo su experimento. A Glas no le preocupa la condena social por el crimen que va a cometer, tampoco le preocupa su falta de ética, su ausente moral, sólo le interesa la respuesta a su pregunta de «¿por qué quieres hacerlo?»

Doctor Glas es una extraordinaria novela que nos transporta a los debates que se produjeron, a principios del siglo pasado, en torno a los hallazgos freudianos y darwinianos.

Glas está cargado  de deseos reprimidos y está convencido de tres cosas: una, que nada encontrará después de la muerte; dos, que si no es dueño de sí mismo no gozará de libertad; tres, que placer no significa felicidad. Pero le faltó comprender que, en los extremos, la individualidad se pierde.

El doctor Glas, no lo olvides, es un asesino que tendrás que psicoanalizar y quizás llegues a conclusiones distintas a las mías, pues  cada lector tiene su diván.

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