DOROTHY BAKER

«¿Quién ha dicho que la vida nunca nos brinda nada que no pueda ser considerado tanto un nuevo punto de partida como un final?»

Dorothy Baker comenzó su recorrido por la literatura con El chico de la trompeta (1938) y terminó su carrera con Cassandra en la boda (1962), su cuarta novela.

Una boda es el acontecimiento que desencadena la trama del último libro de Dorothy Baker. La escritora, a través de la relación de dos hermanas gemelas, Cassandra y Judith, reflexiona sobre la identidad, y lo hace apoyándose en lo que en psicología se conoce como estructura narcisista gemelar.

Cassandra y Judith son dos gemelas físicamente idénticas. Han vivido siempre juntas y han establecido, desde la más temprana infancia, fuertes lazos de dependencia, que han sido favorecidos por un entorno familiar burgués y peculiar.

La novela comienza con la partida de Cassandra a la finca familiar donde tendrá lugar la boda de su hermana. Toda la información que la autora nos ofrece del pasado de las gemelas, y que es imprescindible para la construcción de su novela psicológica, la recibimos a través de los monólogos interiores de Cassandra. Estos soliloquios no son sólo un recurso literario, pues tienen la función de autoanalizar al personaje principal, que se presenta como antihéroe; además, los monólogos tienen una contrapartida: la autora construye un aparte para que Judith de su versión de los hechos —protagonista y antagonista se presentan en paralelo.

El argumento de la novela es el siguiente: Judith, decidida a tomar las riendas de su vida, se separa de la hermana y se marcha a Nueva York a estudiar, lugar donde conoce a un joven con el que se casará. Pero desea que Cassandra sea la madrina de su boda, que se celebrará en la finca familiar donde viven el padre y la abuela. Cassandra acepta el ofrecimiento, aunque ve en el enlace un peligro mortal y decide…

En el personaje principal el rencor, la rivalidad, los celos, las dudas, el desánimo y la agresividad van in crescendo. El miedo que siente al vacío, en que se cree apresada desde que se ha quedado sola, logra controlar su debilitada voluntad. Su hermana Judith, al independizarse, ha roto el hilo umbilical que las unía. Cassandra siente que ha perdido la mitad de su ser, su doble, que está incompleta. Y su frustración la lleva a plantearse la idea de que «sólo debe quedar una».

La distancia que Judith ha puesto al marcharse a Nueva York ha tenido diferente repercusión en ambas, mientras Judith comienza un difícil aprendizaje sobre sí misma, que la conduce a descubrir su personalidad, Cassandra entra en una espiral de autodestrucción y abandono.

Todo es cuestión de tiempo, nos dice la novela de Dorothy Baker. Ni siquiera dos gemelas idénticas que se sienten indivisibles lo son. Ambas hermanas tienen personalidades diferentes y, en esta realidad impenetrable, está el germen que las diferenciará, que evitará que formen un entero, «una estructura, un complejo».

En un mundo como el nuestro, que premia al cobarde que ha optado por ser hombre-masa, Cassandra en la boda es un libro que destaca.

En una sociedad que premia al que abjura de su naturaleza, Cassandra en la boda es un texto provocador, porque la novela afirma que todo individuo tiene sus propios recursos para emprender la búsqueda de su sitio en el mundo, porque nos dice que todo hombre tienen objetivos que sólo a él atañen y que, para descubrirlos y realizarlos, no requiere de espejos colectivos, de dobles falsos.

En definitiva, Cassanda en la boda afirma que todo ser humano, además de un ADN, tiene un YO.

ENLACES RELACIONADOS

El chico de la trompeta (Dorothy Baker).

Especulación (Thomas Wolfe).

Dostoyevsky y la biografía psicológica (Jaime Alcalay).

Éxtasis (Louis Couperus). Novela.

Han cortado los laureles (Édouard Dujardin).

Lady Macbeth de Mtsensk (Nikolái Leskov). Incluye un video donde Shostakóvich interpreta un fragmento de su ópera inspirada en la novela de Leskov.

El párroco de Vejlby (Steen Steensen Blicher). El primer relato policíaco de la literatura universal.

El billete de un millón de libras (Mark Twain).


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