EDITH WHARTON

 «–¡Qué pena me da, buen hombre! —exclamó con un sollozo.»
(Madame de Treymes.)

Edith Wharton

Izquierda: «Almas vencidas» (Nórdica). Derecha: «Madame de Treymes» (Impedimenta).

¡Ay, estas mujeres salidas de la pluma de Edith Wharton!, tan sufridas y elegantes, que con la misma intensidad que desean vivir sus emociones… las ahogan.

Matrimonios burgueses alejados del amor y del deseo, que sufren los vaivenes de un «sí pero no» de unas protagonistas exaltadas que se encuentran en manos de unos hombres pusilánimes. Entre encajes, tules y collares con vueltas de perlas se esconde la frustración que ahoga a las refinadas damas de las tramas de Edith Wharton.

Edith Wharton (1862-1937) describe en sus novelas la sociedad norteamericana en la que se movió. La escritora nos cuenta en sus libros que el precio que la mujer debía pagar por formar parte del círculo elitista y cultural de su país era la renuncia a la justicia, a la misericordia y a la fidelidad. El mundo que recrea quita más de lo que da. «No hay nada que hacer», parece que dicen sus personajes después de bailar como trompos en un aquelarre de fingimientos.

Los escaparates de las librerías nos muestran, en su sección de novedades, dos novelas de Edith Wharton. Dos libros publicados en dos editoriales diferentes: Madame de Treymes, que nos llega a través de Impedimenta, y Almas vencidas, que nos es presentada por Nórdica en su colección ilustrada. Ambos títulos son, como pasa con toda la obra de Edith Wharton, apuestas seguras para la distracción.

ENLACES RELACIONADOS

El chico de la trompeta (Dorothy Baker).

Dorothy Baker. “Cassandra en la boda”.

El despertar (Kate Chopin).

El oasis (Mary McCarthy).

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