EL ÁRBOL ENCANTADO DEL RETIRO

«A las ramas que el Tiempo no vence.»

Fotografía, María Gabriela Díaz Gronlier.

Una de las puertas de acceso al Parque del Retiro lleva el nombre del rey Felipe IV y da paso a un jardín afrancesado creado por orden de otro rey, Felipe V. Es aquí donde se encuentra el árbol protagonista de esta historia.

El paseo principal del jardín está custodiado por elegantes cipreses, que conviven con setos de boj y laurales de bonitas figuras que han sido creadas por las hábiles manos de los jardineros.

El bello y lento magnolio, de hojas elípticas y flor de una noche, nos da la bienvenida, mientras el dentado espino extiende sus ramas para ofrecernos sus frutos rojos: pobrecito, él no sabe que son… ¡tan sosos!

El césped esmeralda nos llena de alegría; y el sonido del agua, que brota del estanque de las alcachofas, nos transmite paz. Pero todo sitio encantando tiene su lado oscuro. Y ahí está el engañoso aligustre henchido de bayas negras: «Ven, pruébame», susurra ofreciéndote su venenoso hijo.

Por aquí y por allá aletean las aves su trinar. Estamos en los dominios del rey del Retiro: el árbol más antiguo de Madrid, al que llamo El Candelabro Encantado.

Fotografía, María Gabriela Díaz Gronlier.

El Parque del Retiro guarda muchos tesoros, tiene estanques con patos y cisnes —hay uno negro que tiene como mil años y sigue danzando—, un lago con peces de bembas imponentes, estatuas de piedras vestidas de musgo, fuentes donde el agua canta, un bello invernadero de hierro y cristal, una rosaleda vestida por la primavera con todos los tonos de la naturaleza y veinte mil árboles de especies diferentes… donde el monarca es uno muy viejo. Un árbol de más de trescientos años: un ciprés calvo, que no es ciprés, ni se queda del todo calvo.

Árbol de la Noche Triste lo llaman en México, su país natal. Tiene más de 30 metros de altura y a pesar de los años que lleva en Madrid arrulla que sigue añorando su tierra madre —dicen que es hijo del árbol mexicano que escuchó llorar, en la Noche Triste (30 de junio de 1520), al conquistador Hernán Cortés.

En México, el árbol no entiende de estaciones y mantiene sus hojas durante todas las épocas del año; mas en Madrid, cuando avanza el otoño, el árbol entristece, sus hojas se vuelven pardas y entre sus ramas asoman calvicies.

Fotografía, María Gabriela Díaz Gronlier.

El ciprés  tiene sus brazos en forma de candelabros y tiene una historia que lo vincula a Napoleón.

Las tropas francesas, que se refugiaron en el Parque del Retiro en 1808, hicieron añicos todo lo que encontraron a su paso; destruyeron las antiguas esculturas de piedra —su lugar ha sido ocupado por las del Palacio Real de Madrid—, destrozaron el palacio del Buen Retiro, llenaron el parque de zanjas y talaron los árboles. Pero hasta en la devastación la norma tiene su excepción. Dicen que las tropas francesas dejaron en pie al árbol de brazos fuertes, pues entre sus ramas ocultaron un cañón.

En el Parque del Retiro, corazón de Madrid y sitio abundante en historias y leyendas, te espera el Candelabro Encantado, el Árbol de la Noche Triste.

AL CANDELABRO ENCANTADO

Candelabro de verdes hojas,
labrado por el viento y por el tiempo y
donde cantan petirrojos, herrerillos y cotorras.

Tronco recio de frágil madera,
caminito de pico picapinos…
envejecido y sabio.

Árbol majestuoso,
¡qué pequeña me encuentro
bajo tu mágica sombra!

firma gabriela2

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