“La fe mueve montañas”.

EL CABALLITO DE MAR
A la catedral de Notre Dame

Hoy es un día sin sol y mi ventana está cubierta de espuma por culpa de un mar agraviado.

Hay frente a mí una enorme roca clavada en el fondo del océano,
una roca mordida por aguas furiosas que la van volviendo afilada y ligera.

Hoy no hay verdes, dorados y azules vistiendo las aguas.

Hoy la gaviota no puede acampar en la piedra antes de reiniciar la jornada.

Hoy, un caballito de mar nada contracorriente hacia la catedral: su roca.

Y llega justo antes de que las nubes cargadas canten misa sobre el mar.


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