“Yo soy el Señor, Tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto”.
(Éxodo 20:2)

Y cuando el veraneante levantó la caña, y al aire lanzó hilo, anzuelo y trucha, una gaviota pasó por debajo de ese trocito de cielo y, con su pico, arrebató al pescador el fruto de su tiempo.

Vuela el pájaro con su presa… En la orilla opuesta, un cazador le sigue con su escopeta.

En torno al hombre crean nidos cósmicos agua, tierra, aire y fuego. Es vital para ello la transferencia.


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