EL DESENLACE

«Tuvo una sospecha… Tuvo una certeza…»

Mujer escribiendo una carta, dibujo, tinta a la pluma y lápiz grafito sobre papel, Ramón Casas, 1892.

—Entonces…, ¿tiene listo el original? —dijo una voz al otro lado del teléfono.

—No del todo; aún no he decidido el final de mi historia.

—Pero el plazo ha vencido, lleva varios meses de retraso y no podemos esperar más.

—Aún no está terminado. Ya le avisaré…

Era una tarde tranquila. Un barquito naranja se dirigía impaciente hacia no se sabe dónde y, en su huida, dejaba una estela blanca dibujada en el mar —una rayita que parecía encontrarse muy pendiente de él por la forma en que lo balanceaba.

La novela estaba casi terminada desde hacía mucho tiempo y estaba, cosa que nadie sabía, escrita a mano. La mente sólo le dictaba los verbos cuando ella hacía uso del papel perfumado y de la estilográfica que había comprado en el anticuario. Así fue como surgió la relación entre su letra cursiva y el personaje de ficción.

Allí está el libro, papel sobre papel escrito, oliendo a nardos. Sólo falta el final, la liquidación del argumento, el finiquito del personaje. ¡No…!, nunca terminará esa novela. No quiere dejar de escuchar lo que cada noche el protagonista —hecho a su medida— le tiene que contar. La novela permanecerá inconclusa.

Penélope  no pondrá fin a su trama. No va a continuar escribiendo, no buscará un final, no lo atraerá hacia ella. No lo esperará. Será Odiseo quien aguarde su llegada. Lo tendrá de inquilino en la nubecita blanca que divisa desde su balcón. ¡Sí!, así será hasta que la muerte venga a buscarla. Odiseo no entrará en las pupilas de sus jóvenes lectoras. Odiseo conocerá el amor sólo por ella.

Huele a yodo, a algas, a mar y a los pétalos que beben del florero. El viento se cuela por las rendijas de la ventana y deja en los cristales puntitos blancos de sal.

Nota a pie de página:
Aunque nunca lo escriba, Penélope ha decidido el desenlace de su novela.

firma gabriela6

ENLACES

La lectora.

La comadrita de Antonia.

Alina sigue a su estrella.

La ofrenda. Relato.

El cantautor.

La palmatoria. Relato.

Acertijo sobre la vida.

Una rosa sin pimpollo, un asunto de rutina.

No hay como una noche de amor.


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