EL DESPERTAR

«… había comenzado a caer en la cuenta de cuál era, como ser humano, su papel en el mundo…».

El despertar (1899) es testimonio de la vida de la mujer sureña estadounidense de finales del siglo XIX. Es una novela corta y trágica que describe lo que para una sociedad patriarcal significa «lo eterno femenino».

Kate Chopin (1850-1904) construye un triángulo amoroso para demostrar que la mujer es un sujeto con derechos, libertades y deberes. La protagonista de El despertar, al construir una familia, adquiere obligaciones —la independencia no significa huida, de ahí el carácter trágico de una novela donde el mar no debe ser tratado por el lector como una locación más; pues es el mar símbolo de libertad, de sensualidad, de inmensidad, pero también de reto. 

Edna Pontellier, la protagonista de El despertar, sufre las consecuencias de una crisis matrimonial unilateral; pues el marido, un empresario bien situado y atento y generoso con su familia, es ajeno a las emociones que hacen que Edna termine convirtiéndose en una mezcla de Nora (Casa de Muñecas, 1879) y de Hedda (Hedda Gabler, 1890), dos de los tipos femeninos más intensos de Henrik Ibsen (1828-1906).

¡Ah!, el gran Ibsen que, con sus protagonistas esclavas de las responsabilidades morales, dio voz a la soledad, a la introspección, a la resignación, a la desesperación, a la maternidad, a la añoranza de la pasión, a la aceptación, al sacrificio personal sin límites y a las obligaciones adquiridas de las mujeres de su tiempo; así como también a la inconformidad, a la toma de conciencia de la individualidad y a la lucha contra el destino que termina en unos desenlaces que exaltan la destrucción de sus heroínas —en la segunda mitad del siglo XIX, las mujeres comienzan a tener conciencia de todas sus renuncias.

Edna Pontellier siente la necesidad de recuperar su identidad y da pasos importantes en ese sentido, pero la soledad nacida en el seno familiar se transforma en otro tipo de soledad. Edna se descubre a sí misma, sabe que quiere otra vida, pero carece de herramientas para su transformación. Edna representa a un sexo que lleva demasiados siglos entrenándose para que no se les escape la voz.

Kate Chopin.
(Su nombre de cuna es Kate O’Flaherty, cuando se casó adquirió el apellido de su esposo. Kate comenzó a escribir cuando enviudó y simpatizaba con las ideas de las sufragistas. En su obra literaria destacan dos temas: la esclavitud y la mujer como ser individual.)

El despertar es una novela de ideas, una novela que hace pensar, pero no es fatigosa, pues una de sus virtudes es la habilidad con la que Kate Chopin, reconocida como una de las primeras narradoras sureñas, consigue, con su ágil prosa, que visualicemos la historia que nos cuenta; quien lea El despertar se sentirá parte de los entornos y de las situaciones descritas.

Antes de poner fin a mi reseña, me gustaría recordar que la época de El despertar es la época en la que Sigmund Freud (1856-1939) afirma que el deseo sexual es igual en hombres que en mujeres, que el cuerpo humano es fuente de placer y que la represión del deseo desencadena trastornos mentales. También es la época en la que el sufragismo americano ya se hace notar —en 1890 se crea la Asociación Nacional Americana por el Sufragio de la Mujer, organización que  lucha por el derecho al voto y para que la Constitución garantice la igualdad de oportunidades entre sexos.

De modo que dos corrientes chocan frontalmente en la época en la que se escribe El despertar: la conservadora —puritana, ortodoxa, antisemita…— y la liberal, que intenta descomponer las tradiciones dominantes hasta entonces.

El despertar tiene la intención evidente de ofrecernos un drama psicológico —el subconsciente de Edna Pontellier es el motor de la trama—, tiene la intención  de reflejar el lugar de la mujer en la sociedad —otros personajes femeninos de la narración refuerzan esta intención— y de hacer un análisis sobre el poder del deseo sexual. Podría decir, parafraseando a Ibsen cuando describió su Casa de muñecas, que El despertar fue en su momento una «tragedia del tiempo presente».

El despertar se encuentra dentro del catálogo de la editorial Mármara. 

ENLACES RELACIONADOS

Jenny Marx. “Breves escenas de una vida agitada”.

Madame de Sévigné. “Cartas a la hija”.

La tentación de la manzana.

Una Caperucita más.

Tratado sobre la amistad (Madame de Lambert).

Virginia Woolf. “Escritoras. Retrato de mujeres”.

Las poetas modernistas y posmodernistas hispanoamericanas. Poemas.

Ellas y yo. Identidades de papel (Elizabeth Hernández Alvarado).

Sandrasalamandra. De Sandra, lotos, ceibas y mucho más. Ex Ilio-En(in)Illio. Cuentos (Sonia Bravo Utrera).

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Silencio.

Dorothy Baker. “Cassandra en la boda”.

Reencuentro (Margaret Deland).


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