EL DIABLO EN LA PLAYA

Grabado, Collin de Plancy, «Diccionario Infernal».

Anda el diablo dando vueltas por la playa. Está inquieto, se mueve entre los bañistas que, ajenos a su pérfida mirada, se abandonan sobre las toallas y las tumbonas. El diablo necesita alimento para su olla, pero aún no se decide, no sabe si ir a la caza selectiva o simplemente arrasar con todos.

Chillan las gaviotas, el cielo se vuelve negro y entra el pánico en la playa. El diablo, escupiendo fuego, por fin traza un sendero sobre las aguas. Juega a ser Moisés, pero es el diablo, no lo olvidemos. No ha ido hasta allí para salvar almas, sino para hundirlas y arrastrarlas hasta el averno, su cálida morada.

Ahora es el dueño de la playa. La gente corre aturdida, grita y busca una salida. El diablo sabe que lo escoltarán. Seguirán el surco trazado por él. Esa línea recta, iluminada, es como un imán. El diablo escupe fuego y marca el camino. El coro de gritos inunda la playa. Todos van entrando, pisoteándose, empujándose. El agua que moja los pies, que sube hasta la cintura y sigue… subiendo y subiendo. Ya no se escuchan voces, ya no se distinguen los cuerpos, sólo se ven manos alzadas intentado proteger, del brutal encuentro con las aguas, los móviles de última generación.

El diablo ofrece a sus creyentes hermosas tumbas de coral.

ENLACES RELACIONADOS

Escenita de arrebato intelectual. El plagio.

La peonza.

Una lección para Veleta.

Talento y oficio.

Espiral.

Moisés.

Jesús, el hijo de José.

El cortejo.

En el firmamento.

Anónimos.

En las raíces del árbol. Relatos (María Gabriela Díaz Gronlier).

Los dos balseros.

El cubano que silba al viento.

La trinchera (Ofelia Gronlier Lamar).

1984 (George Orwell). Película (Orson Welles).


Compártelo con tus amigos: