EL ELIXIR CURALOTODO

Entre tupidos bosques, pinares y jardines vuela la historia de Damilala y Lyra. Las patas de una lechuza y de una musaraña son las encargadas de introducirnos en la fauna y en la naturaleza de Gran Canaria. Y escribo patas porque resulta que estos animalillos escriben cartas. Pero como no quiero revelar la trama, no te contaré el por qué del epistolario.

Este bonito y sabio cuento nos habla de la amistad, de la responsabilidad, de la buena vecindad, de la añoranza, de la lealtad y también del primer amor. Entre cantos de pájaros, cielos azules, nubes que besan las ramas de los árboles, verdes paisajes y plantas y flores exóticas, los animales se relacionan.

Pero para mí lo más importante de la historia no son ni los personajes, ni el entorno, ni la prosa sencilla y poética; para mí lo más importante del cuento es que en él, de forma sutil y clara, los niños descubren lo importante que es para ellos saber leer, escribir… y contar; porque los árboles del cuento, al igual que las casas, tienen números. No es lo mismo vivir en el árbol número 50, el del susurrante laurel, que en el número 48, habitado por ratones chillones.

Marina Seoane, prestigiosa ilustradora de cuentos infantiles, ha sido la encargada de animar la historia. Los dibujos, en blanco y negro, son bonitos y tiernos.

El elixir curalotodo tiene las tapas blandas y buena letra. Está publicado por la editorial Babidi-Bú y es ideal para niños a partir de 8 años.

firma gabriela1
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