¿DE QUÉ COLOR ES EL MEDITERRÁNEO?


Bañistas de Es Llaner, Salvador Dalí, óleo sobre cartón, 1923.

Los herederos de los impresionistas se lanzaron, gustosos, sobre los destellos de luz que encienden la espuma de las olas y visten al mar con lentejuelas. Playas y pueblos costeros del Mediterráneo dieron a las artes plásticas un nuevo tema: el paisaje costero como lugar de ocio.

El arte en el cambio del siglo XIX al siglo XX dio frutos espléndidos y muy variados. Son muchos los movimientos y estilos estéticos que recogen este período de la historia de la creación artística, como muchos los temas incorporados gracias a los avances del desarrollo industrial y económico de la época.

La visita a Cézanne, Maurice Denis, óleo sobre lienzo, 1906.

Sin el abaratamiento de los costes de los medios de transporte, que se incorporan a la vida diaria a partir de la segunda mitad del XIX -ferrocarril y barcos de vapor-, hubiese sido muy difícil que el Mediterráneo alcanzara grado de categoría en la pintura y en la escultura.

Las costas y los pueblos mediterráneos dieron a los pintores la opción de estudiar en profundidad los matices de la luz, así como también los efectos que la luz provoca sobre el color y sobre las superficies que alumbra… o ensombrece. Debe el arte moderno mucho al clima y a la orografía del Mar Medi Terraneum (Mar en el medio de las tierras).

Rocas de Jávea y el bote blanco, Joaquín Sorolla, óleo sobre lienzo, 1905.

En la pintura creada en el Mediterráneo encontramos artistas fogosos y artistas melancólicos. Encontramos diversas texturas, líneas y formas. Hallamos pintura naturalista, naif, nabis, fouves, divisionista, primitivista, modernista, simbolista, del primer cubismo… La paleta de colores, las líneas y las formas cambian de un artista a otro, y también dentro de la producción de un mismo artista, pero hay intención de plasmar armonía, de transmitir dicha  y de vincular al Mediterráneo con la legendaria Arcadia en todos ellos.

Ahí están los niños de Sorolla corriendo por las playas valencianas y los pichones de Picasso besándose con el mar de fondo; ahí están la mujer con sombrilla que Matisse pintó desmontando la linea continua y la sombrilla japonesa de Masriera i Rosés que irradia color gracias a los efectos que produce el llamado “esmalte Barcelona”; ahí están el estanque ardiente de Derain y el geométrico de Braque; ahí está la barca de Carrá secuestrada por el Tiempo… Los artistas españoles, franceses e italianos, que dibujaron el Mediterráneo, pintaron poesía.

Bajo la sombrilla, Lluís Masriera i Rosés, óleo sobre tabla, 1926.

Las visitas al Mediterráneo como destino de veraneo coinciden no sólo con la bajada de precios de los medios de transporte, sino también con el descubrimiento de los efectos terapéuticos de los baños de mar. El mundo nuevo que se abre ante el burgués ansioso de recreo es reflejado en los lienzos, que nos muestran, incluso, cómo la moda innova para ponerse a la altura de las nuevas exigencias.

La tendencia artística y literaria que presumió de reflejar las cosas tal como son en realidad, sin fantasías ni idealizaciones, el Realismo, incentivó el interés del arte por tipos, modas y actividades que tenían lugar en la región mediterránea por estar, entonces, de moda.

Mujer al sol, Arturo Martini, bronce, 1930.

España, Francia e Italia son los países representados en la exposición que la Fundación Mapfre nos presenta bajo el nombre Redescubriendo el Mediterráneo. Muestra linda y didáctica, pues incluye un abanico muy grande de maneras de ver el mar y los pueblos costeros del lugar. Luego de pasear por las salas en más de una ocasión, llegué a la conclusión de que un francés no buscó en esas costas lo mismo que un italiano o un español, aunque todos fijaron sus pupilas en los reflejos de la luz sobre el mar.

Me explico. Los franceses buscaban más que nada desarrollar técnicas que les permitieran captar la luz y el color, tenían un sentido más utilitario del paisaje que trabajaban. Los franceses tenían la necesidad de pintar pintura y nos legaron cuadros grandiosos.

La primavera en Saint-Tropez, Charles Camoin, óleo sobre lienzo, 1921.

Los italianos buscaban dar rienda suelta a la emoción interior y por eso concibieron obras más conceptuales. En ellas aparece el tiempo como detenido, hecho que genera en el espectador el efecto de estar en el ojo de un huracán -es la sensación que, a mí que he vivido muchos ciclones, me transmite esta pintura-. Son cuadros que también son sueños, piezas donde la naturaleza es un símbolo. Es arte metafísico. Los italianos parecen gritar: “¡Oh, que lo que marchó vuelva!” Ellos rescatan la armonía de la Antigüedad clásica para evidenciar la paz perdida en un mundo violento. No podemos olvidar que son obras nacidas en la primera mitad del siglo XX.

Marina con árbol, Carlo Carrá, óleo sobre lienzo, 1930.

Los españoles…, ¡ah, los españoles!, divididos, muestran intereses distintos, aunque hay una cosa en la que coinciden, eso sí, y es en la incorporación de figuras humanas al lienzo, hecho que se da con menos frecuencia en franceses e italianos.

Los inspirados en Valencia nos regalaron escenas cotidianas asociadas al mar y a sus pueblos cercanos. Son representaciones que ponen punto y final al monopolio de la pintura de huertos y donde la luz presenta lo que las aguas esconden, donde la luz es detective revelador de misterios. Es arte alegre y es, creo, el que mejor refleja lo que fue para las gentes de la época el poder disfrutar del clima y de las costas de la región.

Mujeres en la playa, Cecilio Pla, óleo sobre cartón, 1925.

Los catalanes ven la oportunidad de crear una pintura de esencia nacionalista. Eugenio d’Ors inventa el Noucentrisme, que no es otra cosa, desde mi punto de vista, que un neoclasicismo a la catalana inspirado en la zona del Mediterráneo que baña sus costas, aunque, guiándome por las obras de la muestra, no encuentro en esos cuadros ninguna característica que me recuerde nada auténticamente catalán, ni ninguna técnica pictórica novedosa; así que pienso que el Noucentrisme en las artes plásticas fue más una declaración de intenciones que un hecho logrado.

Apolo y dos ninfas, Joaquín Torres-García, temple sobre estuco de yeso, 1914.

La pintura mediterránea busca en la Antigüedad armonía, equilibrio, orden. Es una pintura clásica y moderna. Es clásica por su perfume espiritual y moderna por su vestimenta  y por el asunto que trató -el recreo vinculado al mar es el resultado de la modernidad, es el paso del Grand Tour al turismo popular.

Creo que la mejor forma de captar la infinitud de sutilezas con las que el arte nos reta es observando y, por eso, Redescubriendo el Mediterráneo nos permite realizar ese ejercicio tan placentero.

Cassis, el baño, Henri Manguin, óleo sobre lienzo, 1912.

He realizado la galería que dejo a continuación con fotografías que hice a la exposición. Presento, como siempre que puedo, los cuadros desvestidos de molduras para que el adorno no entretenga la mirada. Verás primero la parte española, luego vendrán la francesa y la italiana, y, al final, un apretón de manos entre Picasso y Matisse. ¿Qué más se puede pedir?

¿De qué color es el Mediterráneo? Hay tintas frías y tintas encendidas en un mismo instante capturado, pues todo depende del ojo que escudriña. Decía Bernard Shaw que “los espejos se utilizan para verse la cara, y el arte para verse el alma”.

ESPAÑA

“¡El agua era de un azul tan fino!”
Joaquín Sorolla

Clotilde y Elena en las rocas, Jávea, Joaquín Sorolla, óleo sobre lienzo, 1905.

Tormenta en la playa, Hermen Anglada Camarasa, óleo sobre lienzo, 1925-1930.

Marina. Playa, Cecilio Pla, óleo sobre cartón, 1925.

Pareja en la playa, Josep de Togores, óleo sobre lienzo, 1922.

Mediterráneo, Joaquim Sunyer, óleo sobre lienzo, 1910-1911.

Fondo del mar, Hermen Anglada Camarasa, óleo sobre lienzo, 1927-1928.

Maternidad, Joaquim Sunyer, óleo sobre lienzo,1908.

FRANCIA

“Al sol glorioso del Midi.”
Vicent van Gogh

Las caravanas, campamento gitano cerca de Arlés, Vicent van Gogh, óleo sobre lienzo, 1888.

Camino de L’Estaque, Georges Braque, óleo sobre lienzo, 1908.

Le Cannet, Pierre Bonnard, óleo sobre lienzo, 1930.

Les Colletes, Pierre-Auguste Renoir, óleo sobre lienzo, h.1908.

Vista desde una ventana abierta, Raoul Dufy, óleo sobre lienzo, h.1908.

La entrada del puerto de Marsella, Paul Signac, óleo sobre lienzo, 1911.

La Cala de Mugel en La Ciotat, Othon Friesz, óleo sobre lienzo, 1907.

Fragmento de macizo de flores de un jardín de Provenza, Louis Valtat, óleo sobre lienzo, 1905).

ITALIA

“…mudar un paisaje en un poema visual lleno de espacio y ensueño”.
Carlo Carrà

La barca, Carlo Carrà, óleo sobre cartón, 1928.

Caballos a la orilla del mar, Giorgio de Chirico, óleo sobre lienzo, 1926.

Las mujeres de los marineros, Massimo Campigli, óleo sobre lienzo, 1934.

Izquierda: Busto con jarrón azul, Massimo Campigli, óleo sobre lienzo, 1928. Derecha: Bañista (Retrato de Raissa), Giorgio de Chirico, óleo sobre lienzo, 1929.

PICASSO – MATTISE
(La herencia de la luz mediterránea, obras de los años 50). 

Los pichones (Cannes), Pablo Picasso, óleo sobre lienzo, 1957.

Vidriera (estudio para “El árbol de la vida”), Henri Matisse, vidrio coloreado, transparente y esmerilado engastado en plomo, 1950.

La bahía de Cannes, Pablo Picasso, óleo sobre lienzo, 1958.

La ola, Henri Matisse, gouache sobre papel recortado y pegado, 1952.

Y hasta aquí llega mi pequeña galería, espero haber acercado la exposición a tu casa y que la hayas disfrutado.

 


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