“Y en el furor de su ira ha rechazado al sacerdote”.
Lamentaciones de Jeremías

Haciendo uso de una técnica narrativa novedosa en su tiempo -el relato está contado a manera de diario-, Steen Steensen Blicher (1782-1848) recrea un asesinato ocurrido en Dinamarca en el siglo XVII. El crimen, analizado desde la perspectiva de un hombre de fe -el autor fue pastor y había estudiado teología-, es utilizado por Blicher para teorizar sobre la ira. Pero no sobre la ira como un sentimiento natural que responde a un dolor emocional, sino sobre la cólera incontrolada. El párroco de Vejlby muestra las consecuencias de la ira malsana, la que provoca resentimientos, deseos de venganza y conductas agresivas que pueden llegar a ocasionar situaciones extremas, como son el suicidio o el asesinato.

La ira forma parte de los siete pecados capitales. En el Proverbio 19-19 leemos: “El de grande ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males”. En la Biblia encontramos la furia asociada al egoísmo, a la deformación intencionada de la Palabra de Dios, a una actitud negligente por parte de quien la padece. El señor Søren de Vejlby, el párroco, un hombre de buen fondo, es consciente de su ira pero no hace nada por dominarla. El párroco de Vejlby destruye con su acción violenta la vida de las personas que lo rodean y la suya propia. El sentimiento de culpa que padece, sentimiento provocado por el acto cometido, le impide defenderse y lo anula.

Steen Steensen Blicher es considerado el pionero de la narrativa danesa y El párroco de Vejlby (1829) es presentado como el relato que da inicio al inventario de las obras policíacas de la literatura universal. Los crímenes de la calle Morgue, libro de Edgar Allan Poe que muchos sitúan como fundador del género, fue escrito unos cuantos años después de la publicación del texto de Blicher.

El párroco de Vejlby tiene otras peculiaridades que lo hacen atractivo. Por ejemplo, la historia de los personajes está construida a la manera Romántica. Sin embargo, el autor, al llevar el asunto a su época, nos ofrece un retrato realista de la vida en su ciudad, Jutlandia. Es una obra que cabalga entre dos orillas.

No puedo adelantar nada de lo que ocurre en este relato porque, de hacerlo, destruiría parte de su atractivo. Sólo apuntaré una cosa más. La historia, como he dicho antes, está presentada como un diario. Pero hay dos diarios para un mismo hecho. El segundo da un giro inesperado a la trama.

En la obra de Steen Steensen Blicher hay pecado, hay castigo y hay salvación, pues el nombre enlodado es limpiado.

El párroco de Vejlby es una obra que utiliza como gancho un acto violento para alertar sobre las consecuencias de la ira. Séneca describió la ira como la pasión “más sombría y desenfrenada de todas” y afirmó que “es una enfermedad de la naturaleza humana”. El libro ha sido traducido por Blanca Ortiz Ostalé y está publicado por la editorial Ardicia.

Segunda ilustración: Iván el Terrible, Illiá Repin, óleo sobre lienzo, 1885.

 


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