EL POEMA COMPARTIDO
«Escribir poesía es asomarse a los abismos cotidianos». Manuel Díaz Martínez

Manuel Díaz Martínez en su casa de Las Palmas de Gran Canaria.
El poema compartido: las poetisas, que así es como he nombrado la entrada que escribo hoy, es un breve recorrido por los últimos tres años de esa revista que mi padre, el poeta cubano Manuel Díaz Martínez (1936-2023), hizo utilizando la potente herramienta que es Facebook.
El poema compartido: las poetisas es la avanzadilla de lo que será un nuevo libro. La idea de reunir los versos que Manuel Díaz Martínez compartió con sus lectores virtuales no es mía: es del poeta y amigo León de la Hoz. En una de nuestras tertulias, de conversaderas variopintas y de un no parar de cafecitos, León me propuso recopilar las poesías seleccionadas por mi padre, sugiriéndome que lo hiciera antes de que sus redes sociales fueran silenciadas por ausencia de actividad.

El trabajo ha sido tan laborioso… como gratificante. Y espero que este año podamos, León y yo, presentarlo en un volumen, porque, entre otras cosas, estos poemas —son más de ciento sesenta— también son espejos de los asuntos que lo desvelaban, ya que no hay selección sin el beneplácito del subconsciente.
Pero, amigos, por ahora El copo y la rueca cursa invitación a las voces femeninas. No están todas las elegidas, porque son muchas, pero las que están revelarán al lector, además de lo arriba señalado, que no importa la manera en la que los temas están contados, pues el estilo estético no es más que el traje que viste un sentir.

La metáfora, el verso, el vocablo escogido responden al sentimiento que nace de las eternas preguntas sin respuestas; pero en el caso de estas poetisas, y opino que es condición general de la lírica femenina, sucede que el verso es poseedor de un espíritu sagrado, místico, que, en no pocas ocasiones, inquieta al ánimo. Y no es que los poetas no muestren emociones, pero en ellos suele percibirse mayor recato: crecieron con la falsa sentencia de que los hombres no lloran.
La traición a los demás, la traición a uno mismo; la ceguera consciente y la ceguera impuesta; el tiempo carbonizando nuestras lunas llenas; los abriles del hombre y los abriles divinos; la rutina —el hogar, la familia, la amistad…— y la libertad individual —en la civilización moderna emblema de un temperamento indócil—; la Muerte y la Nada. Las poetisas reflexionan sobre estas y otras cuestiones trascendentes, a las que hay que sumar una interrogante que cuando a la mente asalta la convierte en una olla de grillos: ¿dónde duerme el alma que ya es olvido?

El cajón de añoranzas que aquí dejo refleja todo lo que a la humanidad atañe; sin embargo, a pesar de las preocupaciones recurrentes los poemas son únicos, singulares. Y lo son porque en la creación artística el asunto y su manera de expresarlo están en manos de la imaginación; y la imaginación, dueña de la imagen simbólica, tiene su propia lengua. Un poema, un cuadro, una escultura, una partitura, una obra de teatro son realidades tocadas por la vara de las hadas.
Lector, estate atento, pues en estos himnos sobre la fragilidad humana, que ilustro con pinturas de Flora Fong y de Clara Morera, dos grandes artistas cubanas, ¡el canto es fuego!

POEMAS

Primer plano, Flora Fong, óleo sobre lienzo, 2008.
BOUGAINVILLEA SPECTABILIS
Ya lo decía Carlos Linneo,
naturalista y poeta,
allá por mil setecientos,
en el Species Plantarum:
de flores modestas
a pesar de su nombre,
este arbusto espinoso
que trepa
apoyándose en otras plantas
a las que inclemente
clava sus púas
no destaca por sus pequeñas flores,
conspicuas, auxiliares,
sino por las brácteas
de aspecto papiráceo
que las protegen.
Así,
bajo un escudo de papel,
quise yo ocultarte
de las hábiles uñas
de la muerte.
Nieves Delgado
(España, 1962)
*

Adán y Eva en el Paraíso, Clara Morera, técnica mixta sobre madera, 2017.
SEÑOR
Señor,
si yo te hablara del corazón
terreno que me has dado,
del ardoroso fuego en que consumo
la pesada carga de los días;
si te hablaran, por mí,
las mil pequeñas ramas de mis venas
y escucharas,
Señor,
mi voz que asciende a ti
sin esperanza;
si oyeras una vez, atentamente,
el ritmo de mi pecho dolorido
y como el viento acude a una ventana
acudieras también al alma mía
y de golpe tu boca me nombrara,
yo te hablara, Señor,
como una amiga.
Pero, lejanamente, distante y
ausentado, te presiento a la orilla
de mi vida, llevándotelo todo,
todo aquello que amo y me desvive.
Cuántas veces tus cuerdas he pulsado,
cuántas otras te he dicho
hermano y padre
y has permanecido en tu silencio
oscuramente sórdido y vacío.
Señor,
perdona que este día asuma amargamente
tu triunfo perdurable.
Me arrebataste todo y todo es tuyo.
Mi corazón, no obstante, permanece,
huido como tú en las distancias,
huido de tu mano lejanísima,
terrenal por tu gracia y por tu gracia
herido.
Asómate al celaje de tu gloria
y mírame vagar ligera y sola
ahogando en un poema mi renuncia.
Natalia Sosa Ayala
(España, 1938-2000)
*

Juan Apóstol y el «Libro de los Siete Sellos», Clara Morera, técnica mixta sobre lienzo, 2024.
LA MUJER FATAL
Dedico este poema a la vida,
a sus vecinos, al panadero, al carnicero,
al bodeguero, a la primera, segunda y tercera
persona del singular, en el Presente de Indicativo.
¿Dónde vive ella? ¿Dónde está la mujer, dónde el marido?
Averiguo su paradero por trasmanos. No fue fácil.
Su madre le buscó esposo, le compró la felicidad
en un estanquillo como se compra una revista. Ella
es obra de la casualidad y de la vieja. Entonces,
prefirió la deshonra. Ahora calla. ¡Pobre!
Caballero, ¿usted sabe lo que es comerse un cable?
¿No? Pregúntele a ella.
El marido nunca afrontó la situación. Le embargaron
los muebles de la sala y paulatinamente se fue quedando
sola, ella y la soledad, ella y un único armario,
ella y los ganchos de pelo, ella y la araña del techo,
ella y el cortinaje florido de su pelo.
Ella, deshecha, postrado el rostro en la paciencia.
Yo viví en su barrio,
conozco la historia, la rebeldía y finalmente
el divorcio.
Ella tenía toda la razón.
Belkis Cuza Malé
(Cuba, 1942)
*

Girasol, Flora Fong, óleo sobre lienzo, 1996.
COMPOSICIÓN FLORAL
«¿Qué es la vida sino un collage?»
Hoy las mariposas visitan a las lilas y a las rosas.
¡Frágiles flores e insectos!
Flores que confiesan su inmensa mudez desde el aceitado lienzo.
Mariposas que bailan una muerte anunciada
alrededor de un florero.
Las lilas y las rosas,
con colores alterados y una hermandad impuesta,
contemplan el aleteo inútil
de las nobles damas de la naturaleza.
¡Nunca podrán las mariposas posarse sobre las rosas!
¡Ni podrán los lirios alardear de su frescura!
Mas, en el martirio de mariposas, rosas y lirios,
¡vida y arte se entrecruzan!
(No quiso el pintor marchitar las flores,
no se propuso hablar de tristezas,
el pincel no salpicó pétalos
sobre el mantel de la mesa).
María Gabriela Díaz Gronlier
(Cuba, 1962)
*

Temporada ciclónica, Flora Fong, óleo sobre lienzo, 2014.
RESTOS
¿Encontraremos los pelos de la vergüenza
las escamas óseas de una verdad agrietada
la vértebra de nuestra historia?
¿Estará en algún lugar del territorio
la mano de la justicia o solo seremos pasto
y gente que escobilla sus trajes?
¿Algo de valientes plaquetas quedará
en la sangre fresca —algunas palabras—
o solo seremos pala de sepultureros?
Los niños corren en busca del Tesoro Escondido
de su Pasado.
¿Los detendremos?
Sí.
Los arrojaron al mar
Y no cayeron al mar
Cayeron sobre nosotros.
Elvira Hernández
(Chile, 1951)
*

Anidando II, Clara Morera, collage de técnica mixta sobre papel, 2012.
RUMORES
Abrazada por el mar de tus colores,
por la ágil pincelada de tu espuma,
por el misterio eterno de tu bruma
en lo alto de los roques vencedores,
observo hipnotizada los albores
del día que despierta entre tus rocas;
me arrullas, me acaricias, me provocas
con el fresco perfume de tus flores.
Y en tu cerúlea cúpula bordada
de cascadas de nubes ambarinas
alcanzo a ver el vals de golondrinas
danzando en la blancura embastillada.
Atisbo entre arrecifes pescadores
y grazna una gaviota saraviada,
y escucho del alisio los rumores.
Y el eco de mi alma perturbada
repite junto al viento y los azores
que en tu costa febril no hallaré nada.
Margarita Otero Solloso
(España, 1964)
*

Mi casa es casa de oración, Clara Morera, técnica mixta sobre papel, 1998.
EL CEMENTERIO DE LOS VIVOS
Estoy escribiendo este gemido ahora mismo
en una madrugada de presos y oprobios
donde las puertas suenan a llanto y olvido.
No puedo dormir.
Descubrí que es mejor escribir a estas horas
en que duerme el dolor ajeno
y el silencio suaviza la mente
y el espíritu.
La noche es mi acicate,
aunque es el mayor peligro.
Los médicos sin bata y sin vocación
huyen de los ruegos
y temo morir en un largo dolor inesperado.
A este lugar lo llamamos El Cementerio De Los Vivos.
Aquí se entierra sin enterrador la justicia
inexorable de la patria
como si se enterrara el crimen de un niño
o de una flor.
María Cristina Garrido
(Cuba, 1982)
*

La vida en el campo es dura, Flora Fong, óleo sobre lienzo, 2015.
TRENINO
Trenino, hijo mío, mi perro:
quisiera tener tu corazón
tanto como quisiera tu cerebro;
un corazón humilde y un cerebro sencillo
que llevar dentro del cuerpo.
Y un cuerpo como el cuerpo tuyo: fuerte,
ágil, rudo a la vez ¡eso yo quiero!
Odio el hablar, que es privilegio triste,
prefiero tu ladrido: es más sincero
y más noble y más claro que la inútil palabra
con que hablo y con que pienso.
La burra de Balaam quedó asombrada
al hablar —y aunque fue sin entenderlo—
con la palabra le brotó una lágrima
que hocico abajo le rodó hasta el suelo.
Trenino, mi perro, mi hijo:
tú eres el mundo todo entero
puesto que eres inocente y fuerte
como el mundo en que creo.
Como el mundo que Adán no hubo manchado
con el pecado y con el sufrimiento.
Para ti —Dios lo sabe— son inútiles
el Infierno y el Cielo.
Por eso cuando mueras es posible
que te tome en sus manos un momento
y quede pensativo… ¡Sin saber
cuál es tu sitio en todo el Universo!
Flor Loynaz
(Cuba, 1908-1985)
*

La mujer y el dragón, Clara Morera, collage de técnicas mixtas sobre lienzo.
INSOMNIO 2
Así como me gusta
besar las manos
y ofrendar nombres,
también me gusta
abrir las puertas
—¡de par en par!— a la oscura noche.
Apoyando la cabeza,
oír los recios pasos
hacerse más ligeros,
y cómo el viento mece
el bosque somnoliento
y desvelado.
¡Oh noche!
Van creciendo los arroyos
que en el sueño desembocan.
Ya se me cierran los ojos.
En medio de la noche
alguien se ahoga.
Marina Tsvietáieva
(Rusia, 1892-1941)
*

Leda y el cisne, Clara Morera, técnica mixta sobre lienzo, 2022.
VOLUPTUOSIDAD
Con divino impudor de juventud,
Bajo el triunfo de un éxtasis pagano,
En un temblor vibrante de ansiedad
Te doy mi cuerpo, a muerte destinado.
La sombra entre lo falso y la verdad…
La nube que arrastró el viento del norte…
¡Mi cuerpo! Traigo en él un vino fuerte:
Mis voluptuosos besos de maldad.
En el regazo traigo rojas dalias…
Son mis dedos el sol cuando te abrazo,
Clavados en tu pecho como lanzas.
De mi cuerpo los leves arabescos
Te van rodeando en círculos dantescos,
Felinamente, en voluptuosas danzas…
Florbela Espanca
(Portugal, 1894-1930)
Traducción: Manuel Díaz Martínez.
*

La cafetera, Flora Fong, técnica mixta sobre lienzo, 2007.
HOGAR
Tú y la casa. Tú y las flores.
Tú y los libros desmandados
y los papeles volados
por revueltos corredores…
Tú y los limpios resplandores
del verano. Tú y la huida
de la soledad… Sin brida
se van los miedos mortales.
Tú y las cosas habituales
devolviéndome a la vida.
Rafaela Chacón Nardi
(Cuba, 1926-2001)
*

La montaña, Flora Fong, técnica mixta sobre lienzo, 2009.
UNO VUELVE A SUBIR LAS ESCALERAS
Uno vuelve a subir las escaleras
de su casa perdida (ya no llevan
a ningún sitio), alguien nos llama
con una voz querida, familiar.
Pero ya no hace falta contestarle.
La voz sola nos llama, suficiente,
cual si nada pudiera hacerle daño,
en el pasillo inmenso. Una lluvia
que no puede mojarnos, no se cansa
de rodear un día preferido.
Uno toca la puerta de la casa
que le fue deparada a nuestras manos
mortales, como un tímido consuelo.
Fina García Marruz
(Cuba, 1923-2022)
*

Cangrejo en El Manglar, Flora Fong, acrílico sobre lienzo, 2016.
MAR
Bajo mi cama estáis, conchas, algas, arenas:
comienza vuestro frío donde acaban mis sábanas.
Rozaría una jábega con descolgar los brazos
y su red tendería del palo de mesana
de este lecho flotante entre ataúd y tina.
Cuando cierro los ojos se me cubren de escamas.
Cuando cierro los ojos, el viento del Estrecho
pone olor de Guinea en la ropa mojada,
pone sal en un cesto de flores y racimos
de uvas verdes y negras encima de mi almohada,
pone henchido el insomnio, y en un larguero entonces
me siento con mi sueño a ver pasar el agua.
María Victoria Atencia
(España, 1931)
*

Rey Pájaro, Clara Morera, técnica mixta, 2002.
RECETAS PARA DESHACER HECHIZOS
Me dieron los ingredientes.
Pero no la manera de mezclarlos.
Me explicaron: «Hazlo con ruda,
con azúcar rosado,
con eléboro blanco».
No necesitaba hechizos.
Y ni siquiera preparé el mejunje.
Ahora me culpan de quince
encantamientos.
He cabalgado en potros.
Me han puesto grilletes.
Pies y manos sangrientos.
Pienso que son cosas del Maligno.
Pero conservo el humor
y les grito riendo
«¿acaso teméis
que me escape volando?»
Dolores Campos-Herrero
(España, 1954-2007)
*

El Ángel de las Aguas, Clara Morera, técnica mixta sobre lienzo, 2022.
SÉ QUE ME VOY
Sé que me voy. Me voy retrocediendo
como el salmón que vuelve cuna arriba.
No alcancé nunca al mar, estando viva.
No llegaré a las cumbres, falleciendo.
Sé que te vas, te vas y no queriendo:
como una esponja amarga y fugitiva.
Hasta el fondo del mar con tu saliva,
sobre la arena rosa oscureciendo.
Sé que te vas de mí. Que nada queda:
ni un rastro ni algún sauce que nos pueda
llorar de bruces arañando el río.
Yo nunca llegué al mar. Yo nunca: siendo
que aquel morir inmerso era lo mío.
Y que me voy, te vas. Nos vamos yendo.
Rosa Cruchaga de Walker
(Chile, 1931-2016)
*

Los Nefilim, Clara Morera, técnica mixta sobre lienzo, 2024.
MATER AMANTÍSIMA
Cogiste el cordón que me unía a ti y
suavemente, con una ternura infinita,
lo hundiste en mi centro.
Todo el alimento humano cayó y calló,
atroz, a trozos, destilando sabor
a miedo,
al pavor que Saturno impuso
a los hijos de los cielos.
Me quedé hambrienta,
vagando por andenes
en los que nada acierto.
Mater Amantísima,
transito una arcada
náufraga
sin isla que venga a mi encuentro.
Evelyn de Lezcano-Mujica Betancor
(España, 1967)
*

La guerrera del Apocalipsis, Clara Morera, collage de técnicas mixtas sobre lienzo.
MUJERES
Quería ser una mujer leve y diáfana
De gestos lánguidos
Y andar etéreo
Aleteando sobre las líneas frágiles
De mi cuerpo magro
Quería ser una mujer esbelta
De sonrisa tímida y soñar esquivo
Bajo mis párpados dulces
Y profundos
Quería ser una mujer sensual
De formas llenas
Y pecho redondo
Con una sonrisa cálida
Y tropical
Quería ser…
…y no soy
Quería pero mi cuerpo
se retuerce
irremediablemente marchito
sobre esta maldita hambre
que me destruye
quería pero mi cuerpo
estalla en llagas purulentas
de este maldito sida
que me devasta
quería pero mi pecho
escapa
en busca desesperada de leche
para el niño
que muere en mis brazos
con mi voz
llamé
pero mi voz permaneció
intacta
¿por qué permaneces lejos, Señor?
¿por qué te escondes en tiempos de angustia?
Vera Duarte
(Cabo Verde, 1954)
*

Elegua, niño bonito, Clara Morera, técnica mixta sobre madera, 2008.
ORIKI PARA LAS NEGRAS VIEJAS DE ANTES
En los velorios
a la hora en que el sueño era ese manto
que tapaba los ojos
ellas eran como libros fabulosos abiertos
en doradas páginas.
Las negras viejas, picos
de misteriosos pájaros,
contando
como en cantos lo que antes
había llegado a sus oídos,
eran, sin saberlo, dueñas
de toda la verdad oculta
en lo más profundo de la tierra.
Pero nosotras, las que ahora
debíamos ser ellas, fuimos
contestonas,
no supimos oír; teníamos
cursos de filosofía,
no creímos,
habíamos nacido demasiado cerca
de otro siglo. Solo
aprendimos a preguntarlo todo
y al final estamos sin respuestas.
Ahora, en la cocina, el patio,
en cualquier sitio, alguien,
estoy segura, espera
que contemos lo que debimos aprender.
Permanecemos silenciosas,
parecemos tristes
cotorras mudas.
No supimos
apoderarnos de la magia de contar
sencillamente
porque nuestros oídos se cerraron,
quedaron tercamente sordos
a-nte la gracia de oír.
Georgina Herrera
(Cuba, 1936-2021)
*

Al otro día, Flora Fong, técnica mixta sobre lienzo, 2011.
A 27 DE MARZO DE 2020
En frente de la lavandería se encuentra el tanatorio.
Ayer planché la ropa
del que ahora sacan a cuestas entre cuatro.
Lavé sus sábanas, doblé su pijama, le apañé una almohada.
Esto somos.
Corre el viento de levante y una lluvia fina
repiquetea sobre su ataúd.
Begoña M. Rueda
(España, 1992)
*

La gran flor, Clara Morera, técnica mixta sobre papel, 2014.
ORIGEN
Rastreo el origen
lo anterior a la esclavitud del concepto
el balbuceo instintivo
el redoble del viento
la música del silencio
espacio inaudible donde germina el poema
Teca Barreiro
(Brasil, 1956)
*

«Apocalipsis 13:4 ¿Quién es como la Bestia?», Clara Morera, técnica mixta sobre madera, 2020.
EL ÁNGEL CAÍDO
Mira David.
Cómo se encrespan los últimos corceles de la tarde.
Cómo se insubordinan.
Cómo aclaman triunfantes las voraces trompetas.
Pero ya no recuerdo cómo llegan las cosas a nombrarse.
Pero es que ya no sé.
Se me pudren de infamia las prendas de ir viviendo.
Y soy un ángel más.
Un ángel que se agota. En la corte agotada de los ángeles.
Mira David.
Cómo se agitan los corceles finales.
Cómo acuden al grito triunfal de la trompeta.
Anuncian que hay que huir. No importa a dónde.
No importa a qué país de miniaturas.
No importa a qué proyecto.
O espejismo. Yo sólo quiero huir.
Evadir los escombros del íntimo desastre.
Si pudiera negarles el don de la palabra.
Es que han mentido tanto.
Nos traicionaron tanto. La esperanza es tan frágil.
Es tan frágil la tierra prometida.
Los ángeles se exilian en bandadas.
Renuncian al instante de las revelaciones:
nos han mentido tanto.
Y soy un ángel roto dejándose rodar por las alcantarillas.
El agua inmunda es sólo
una verdad vaciada entre tanta mentira.
Migajas. Sólo nombro migajas. Es muy serio
cumplir treinta y siete años. Y ser un ángel roto.
Violento de llorar en la vigilia.
María Elena Cruz Varela
(Cuba, 1953)

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