teatro maraisGeorges de La Tour nació y murió en Francia. Se dice que algún viaje hizo a Italia y también a Holanda, pero no hay datos concretos al respecto. Lo que sí es cierto es que la vida de La Tour transcurrió durante un período de la historia de Europa bastante complicado.

El pintor nació en 1593 y murió en 1652. Lo señalo con énfasis porque creo -y esto es una apreciación personal- que lo que los críticos definen como religiosidad laica en su pintura mucho tiene que ver con una decisión personal de no involucrarse  en los levantamientos y revueltas populares que se expandían por los campos y las ciudades francesas.

Interpreto el silencio de La Tour como una  forma de protegerse frente a los conflictos religiosos y políticos de un país que soportaba una larga cadena de guerras religiosas, de sucesión e imperialista, bajo la tutela de unos reyes absolutamente incapaces de controlar la situación (María de Médici, sus descendientes y sus respectivos ministros).

maría mediciLlamo silencio a la ausencia de iconografía,  de simbología manifiestamente religiosa, que pudiera encasillarlo en un bando o en otro. El pintor nació en Vic, una zona católica en medio de una región protestante, y que estaba bajo la protección de Enrique II, el católico duque de Lorena, cliente suyo.

En un reino enfrentado, el pintor trabajaba para la corte y para la burguesía. Protestantes y católicos mantenían una larga y sangrienta guerra de religión, que llevaba implícito otro conflicto: la lucha por la sucesión al trono de Francia. Las grandes casas -los Borbones, Guisa y Montmorency- tenían dentro de sus propias familias a católicos y a protestantes, y este desencuentro añadía a los conflictos un problema más: las guerras fratricidas.

Las guerras de religión y de sucesión se expandieron, saltaron las fronteras y se mezclaron en la llamada Guerra de los Treinta Años, que toca de lleno a La Tour. En el medio de estos conflictos se sucedieron los Edictos que unas veces, por la necesidad de amainar las aguas, flexibilizaban las normas y daban ciertas libertades a los protestantes, y otras veces cerraban el grifo y prohibían lo que antes habían permitido. Esta inconstancia añadía más leña al fuego.

Georges de La Tour es un pintor barroco. Y en el barroco hay arte católico y arte protestante.

Los católicos se afanaron en recuperar las imágenes religiosas con toda su iconografía, con la intención de recuperar para la iglesia a todos los hombres descontentos y desconcertados por tanta muerte y destrucción. A los desastres de la guerra  hay que sumar una Francia  asolada por la peste en 1610. Era como si todos los males del mundo se hubiesen volcado en un solo país.

ana de austrialuis xiiiLos artistas protestantes, por el contrario, eludían los temas bíblicos.  Ellos pintaban paisajes y escenas de la vida cotidiana. Tenían otra clientela, pues trabajaban para la burguesía acomodada. De ahí que se reduzcan los tamaños de los cuadros porque ellos ya no pintaban para colgar los lienzos en enormes espacios, y de ahí también que aparezcan los retratos de familia. Las figuras del marchante y el crítico de arte nacen asimismo en este entorno.

Cuando un pintor protestante decidía pintar sobre un tema religioso lo hacía únicamente sobre el Antiguo Testamento, como hizo Rembrandt.

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La diferencia entre el arte católico y el arte protestante se puede apreciar  en los cuadros del italiano Caravaggio (1571-1610)  y en  los del holandés Vermeer (1632-1675).

 

¿Y nuestro pintor? ¿Y los cuadros de Georges de La Tour? Su obra llama poderosamente la atención.

La Tour  pintó temas religiosos, ahí están sus cuadros sobre Job, San Pedro, San Jerónimo y las variantes de su Magdalena, por poner algunos ejemplos. Y también pintó  temas sociales: lienzos que enseñan mendigos, ciegos, músicos callejeros… pobres y hambrientos que pululaban por las ciudades.

Pero si algo llama la atención en su pintura es la humanización de las figuras religiosas, que no sólo están humanizadas sino que, además, adolecen de la simbología cristiana que las acompaña.

La Tour simplifica el tema que trata. Tanto es así que, si no leemos el título del lienzo,  podemos pensar que estamos frente a un cuadro que describe un asunto de la vida cotidiana.

Creo que el pintor evitó con su silencio  manifestarse sobre las desavenencias  entre católicos y protestantes, creo que se volvió pasivo a conciencia.

richelieuÉl vivió en un mundo de actitudes encontradas, como escribiera Melquiades Andrés Martín, un mundo que terminó creando “dos sociedades contrapuestas religiosa y políticamente en Europa, dos concepciones del hombre, de la sociedad, de la iglesia, de la fe, de la gracia, de Dios, dos humanismos, dos cristianismos (…)”.

Donde otros ven misticismo y contemplación, yo veo distancia y ausencia de compromiso. Sabemos que los protestantes fueron iconoclastas. La Tour no obvia en su pintura la temática bíblica, pero sus figuras son muy de andar por casa, parecen decir que entre Dios y el hombre no hacen falta intermediarios -iglesias, sacerdotes, símbolos-, como aseguraban los protestantes y calvinistas.

Esa llama que surge de las velas de La Tour no la veo mística, no la identifico como una llama espiritual. Creo que es una llama que le permite al pintor conseguir el naturalismo tenebrista de Caravaggio con sus claroscuros y sus colores. Esa llama es un recurso técnico -y tiene unos cuantos- que le permite dar relevancia a la parte del cuadro que él desea destacar. Es una luz que resalta unos puntos concretos, como lo es también su luz nocturna.

A diferencia de la luz de Rembrandt que todo lo envuelve, la de La Tour marca un rostro, una mano, un gesto. Tal es así que cuando sabe que la luz de la vela puede ir más allá y deslumbrar, oculta parte de la misma utilizando la mano o el brazo de una de sus figuras, envueltas siempre en fondos neutros.

la tour9Pero sí es una luz lírica que acentúa la soledad de sus abstraídos personajes, que habitan tranquilos, sosegados en sus lienzos. ¡Quién sabe si no fijó su mirada en las movedizas llamas de las casas saqueadas e incendiadas! ¡Si no quedó encantado por la magia de sus peligrosas luces y sombras!

El Museo del Prado y la fundación AXA te dan la posibilidad de acercarte a los enigmas del pintor con su exposición Georges de La Tour (1593-1652).

Si te acercas a a ver la exposición, observarás  las manos ásperas y huesudas de los personajes de sus cuadros, que dicen que sus santos eran hombres corrientes hechos al trabajo. Y verás también que sobre sus testas no vuelan aureolas.

Georges de La Tour fue un artista apreciado en vida -Luis XIII y su célebre ministro, el cardenal Richelieu, se encontraban entre sus clientes-. Sin embargo, su obra se perdió en los recovecos de la historia y no es hasta el siglo XX que vuelve a recuperarse al pintor. Sus cuadros estaban asignados a otros pintores como Velázquez, Zurbarán o Louis le Nain. Esto probablemente se ha debido a que La Tour no solía firmar sus lienzos, ni tampoco fecharlos (sólo dos de los lienzos expuestos llevan fecha).

Me gusta el ambiguo silencio de La Tour oculto tras los ocres, pardos, grises y rosas de su paleta.

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LA CALLE. PERSONAJES COTIDIANOS DE SU ÉPOCA.

Hambre, miseria, violencia.

 La riña de músicos, óleo sobre lienzo.

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Nota: A destacar el dinamismo y la crudeza de la escena.

Comedores de guisantes, óleo sobre lienzo.

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Nota: A destacar las manos sarmentosas y el hambre del pueblo.

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LOS JUEGOS DE AZAR. EL INGENUO TIMADO.

Las miradas y las manos se entrelazan mostrando complicidad.

La buenaventura, óleo sobre lienzo.

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Nota: A destacar los rostros blancos que dan intensidad a las miradas.

El tramposo del As de tréboles, óleo sobre lienzo.

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Nota: A destacar los fondos neutros y la composición en círculos.

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EL DISTINTIVO DEL PINTOR: LA MAGIA DE LA LLAMA DE UNA VELA.

¿Acaso  puede tocarse el silencio? 

San José Carpintero, óleo sobre lienzo.

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Nota: El niño tapa con su mano parte de la llama, centrando la atención en la frente y los brazos de San José  y en su propio rostro.

La Magdalena penitente, óleo sobre lienzo.

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Nota: A destacar la calavera, símbolo de las vanitas barrocas. ¿Estaría Magdalena, en su intimidad,  pensando en la fugacidad de la vida?

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LA HUMANIZACIÓN DE LOS TEMAS DIVINOS.
¿Acaso no podría ser sólo una madre con su pequeño niño?

La Adoración de los pastores, óleo sobre lienzo.

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Nota: A destacar la composición semicircular y la ausencia de atributos sacros.

El recién nacido o Natividad.

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Nota: A destacar la ausencia de San José, y la mano que oculta al espectador la llama, que va dirigida al rostro del niño.fin

1. El Teatro Marais. Representación de El Cid de Corneille, estrenada en 1636.
2. María de Médici, Frans Pourbus el Joven, óleo sobre lienzo.
3. Luis XIII, Philippe de Champaigne, óleo sobre lienzo, 1665.
4. Ana de Austria, Jean Nocret, óleo sobre lienzo.
5. Flagelación de Cristo, Caravaggio, óleo sobre lienzo, 1607.
6. La joven de la perla, Vermeer, óleo sobre lienzo, 1660.
7. Cardenal Richelieu en el sitio de La Rochelle, Henri-Paul Motte, 1881.
8. Detalle de San José Carpintero, La Tour, óleo sobre lienzo.


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