EL TESTAMENTO DE ANTONIO

«Del partir las tierrecillas, nacen las mil rencillas».
Frase popular


Retablo de Tetscher, Caspar David Friedrich, óleo sobre lienzo, 1807-1808.

 

EL TESTAMENTO DE ANTONIO

Las campanas marcan el ritmo de los pasos de los parientes que llevan el féretro —los hombres se esfuerzan por mostrar un semblante serio y las mujeres ocultan, tras sus gafas negras, sus ojos secos.

¡Están enterrando a Antonio! —vocea, por los callejones, el idiota del pueblo— ¡Están enterrando a Antonio! ¡Están enterrando a Antonio…!

(Callan las campanas, canta el río, termina el sepelio).

Ha pasado el tiempo y entre el cielo y la tierra, como vencejos, se mueven en círculos los deudos —ni sombra de los dineros—. Encorvados, achacosos, amargados, con picos y palas, regresan al viejo cementerio.

(Las campanas, trompetas del tiempo, vuelven a romper el silencio).

—¿Qué pasa?, algo sucede en el camposanto —unos a otros se dicen los parroquianos.

—Son los parientes de Antonio, que siguen buscando aquello —responde el cura, dirigiéndose al punto de la noticia.

(El sacerdote atenúa la lava viva del miedo rociando agua bendita sobre los hombros de los dispuestos a profanar la tumba).

Ni un suspiro, ni un grito, ni una palabra les permite el pánico a los congregados:

—¡Ha sucedido algo…! ¡Una gran carcajada ha partido en dos el blanco mármol! —chilla y chilla el idiota, hasta el agotamiento.

Desde la hondura, como un puñal alzado, el que fue un día el brazo de Antonio asoma por entre las grietas y lanza al viento el testamento. Como buitre moteado, la herencia atraviesa el silencio y se posa en la nube pintada, con trazo grueso, en lo alto del lienzo. Saco mis gafas, me acerco al cuadro y leo —esta fue la última declaración del muerto—: «Come abundante y sabroso, y que ayune… tu heredero».

ENLACES RELACIONADOS

El diván del psiquiatra. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

El villano de las vacas flacas. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

El cuervo. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

Las moscas.

Las escobas de Rosita.

La huraña.

El señor marqués. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

El gato hambriento. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

Un visitante inesperado. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

Casa Linares (María Gabriela Díaz Gronlier).

El extraño. Relato de soledad (María Gabriela Díaz Gronlier).

Trato sellado. Una nadería (María Gabriela Díaz Gronlier).

Los espantaos. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

El hermano Manuel. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

¡Pobre Napoleón!

Burocracia y vida.

Nené y Cachita. Las modistas de la calle Cuba.

La cesta de abedul.

Más allá del papel pintado.

Los pájaros.

La peonza y el niño. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

El diablo en la playa (María Gabriela Díaz Gronlier).

Marcelino pan y circo.

¡Te arrepentirás! Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

Juego perverso en dos partes.

La viuda y el timado (María Gabriela Díaz Gronlier).

Un visitante inesperado. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

Las dos caras de un espino.

Acertijo dentro de un relato. ¿Juegas?

Jesús, el hijo de José. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

Los solitarios. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

La cena. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

En el malecón.

El banco de piedra.

Eva y las cáscaras rojas de la manzana.

El único hijo.

El diablo en la playa.

Amanda y su soledad.

Apenas dos minutos.

Pezuñas blancas. Relato.

La madrastra de Blancanieves.

El zumbar del abejorro.

Clavel ansía un Don Juan. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

Las moscas. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

La rosa negra. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

El bosque. Relato (María Gabriela Díaz Gronlier).

La casita de la ría Castellanos (María Gabriela Díaz Gronlier).

El nieto de Leoncia (María Gabriela Díaz Gronlier). Relato.