ENOCH SOAMES

«¡Inténtelo (…), que sepan que existí!»

Así, a simple vista, Enoch Soames relata la vida de un poeta mediocre, amargado, «etéreo», vanidoso y envidioso que vende su alma al diablo a cambio de poder realizar una visita al futuro.

Enoch busca información que le confirme que el reconocimiento llega con el tiempo. Cree que su nombre aparecerá en las antologías y en los diccionarios, compartiendo páginas con los escritores que vencen a su siglo.

¡Oh…!, pero Enoch Soames tiene una trama que lleva más chicha de la que aparenta tener el plato. La estructura narrativa se sustenta en la conversación que mantienen personaje y autor. Enoch Soames está escrito en primera persona: Max Beerbohm es el autor de la novela y es también el personaje de ficción que narra la historia. Por tanto, Beerbohm es real e irreal al mismo tiempo. El autor se desdobla para asumir la personalidad de dos escritores: el exitoso, que es él mismo, y el malogrado, que es el protagonista.

Caricatura realizada por Max Beerbohm.

Enoch Soames nos habla del miedo al fracaso, de las limitaciones humanas, de la humildad. Y reflexiona sobre la vanidad, ese sentimiento que nos hace distorsionar lo que acontece hasta el punto de perder la objetividad.

Enoch desea lo que Beerbohm, su creador, tiene: lectores, buena crítica y ventas. ¡Oh…!, pero la soberbia anida en los dos y mientras en el inútil se descubre descarada en el otro se oculta tras una falsa modestia. Son las dos caras de la vanidad.

Enoch Soames es una narración extraña y vibrante, donde el humor negro y lo sobrenatural van de la mano. En la novela, Max Beerbohm (1872-1956) también especula sobre el futuro de la literatura y reflexiona sobre el daño que provoca la crítica sustentada en la lectura rápida de las solapas.

«Yo era justamente lo que Soames no era», nos dice Beerbohm, el cronista seguro de sí mismo que, sin embargo, inclina la cabeza ante la imponente figura del diablo.

Enoch Soames se encuentra dentro del catálogo de la Editorial Rey Lear y está traducido por el Premio Nadal Juan Pedro Aparicio.

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Jacques Cazotte. “El diablo enamorado.”

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