FATA MORGANA

«Libertad, color, humanidad.»
André Breton

Tenía Wifredo Lam treinta y ocho años cuando André Breton lo escogió para que ilustrara su poema Fata Morgana, escrito en 1940. Ambos se encontraban en Marsella esperando con ansias los visados que los ayudarían a huir de la Francia invadida de nazis.

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Morgana, esa hada-bruja, hechicera, hija de las leyendas bretonas, mutante, vengativa y acosadora, que vuela en círculos sobre la cabeza de su hermanastro el rey Arturo y los caballeros de la Tabla Redonda, es la anfitriona que ofrece un mundo sugestivo, mítico y lleno de imágenes al poeta y al pintor.

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Morgana, la perdición de Arturo. Un pretexto para un poeta que dota de música a las palabras, recreándose en la escritura automática; un motivo para el pintor que descubre, ilustrando este poema, su propia simbología, esa que encontraremos en toda su obra.

En Fata morgana, Lam adorna por vez primera las cabelleras de sus mujeres con brotes de plantas, saca a relucir las nalgas mulatas, los espejos, las flechas en las frentes y los pies cuadrados y el pájaro de cola dividida de donde nacen (¿o se desprenden?) la máscara y la media luna.

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Fata morgana en su conjunto (poema y dibujos) nos habla de amor y de libertad. La preocupación por la situación política de Europa está presente todo el tiempo. Ese sol con el que termina el poema -la aventura poética de Breton- y esos pájaros que se desprenden de las alas del monstruo de Lam (último dibujo) representan el libre albedrío y la primacía de la razón.

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Ya vuela el grupo que huye de Marsella (André Masson, Lévy-Strauss, André Breton, Wifredo Lam). Destino: Isla Martinica.
Objetivo: el sol, la luz, la libertad.

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La mujer, las constelaciones, los cielos cambiantes, la magia, el hado y el hada en la poesía de Bretón y la pintura de Lam.

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Cada línea, cada estrofa, que he tecleado la he disfrutado. Es un poema largo, raro y hermoso. Aquí les dejo con el texto íntegro de Fata morgana, tal como aparece en la antología bilingüe publicada por la editorial Galaxia Gutenberg bajo el nombre de Pleamargen.

Pleamargen reúne una selección de poemas escritos entre los años 1940 y 1948. La traducción de los poemas es de Xoán Abeleira.

Los dibujos corresponden a la primera edición de Fata morgana. Siento no poder mostrarlos con mejor calidad, pero el papel y la impresión no llevan bien el paso del tiempo. Espero que disfruten de la entrada.

FATA MORGANA

Esa mañana la hija de la montaña sostiene en sus rodillas
un acordeón de murciélagos blancos
Un día un nuevo día me hace pensar en un objeto que con-
servo
Alineados al trasluz dentro de un marco varios tubos de cris-
tal transparentes de todos los colores de filtros de licores
Poco importa que ese objeto haya servido para representar
alguna marca comercial antes de seducirme
Para mí ninguna obra de arte vale lo que ese pequeño recua-
dro hecho con la hierba multicolor hasta donde alcanza
la vista de la vida
Un día un nuevo amor y yo me compadezco de aquellos
para quienes el amor se corrompe si no cambia de rostro
Como si en la laguna sin luz la carpa que me tiende al des-
pertar un rizo de tus cabellos
No tuviese más de cien años y no me ocultase todo cuanto
debo ignorar para seguir siendo yo mismo
Un nuevo día es verdad he dormido a tu lado
Así pues he dormido así pues he pasado los guantes de
musgo
En el ángulo comienzo a ver brillar esa cómoda mala que se
llama ayer
Hay muebles embarazosos cuya verdadera labor es ocultar
las vías de salida
Al otro lado quién sabe la barca imantada podríamos partir
juntos
En busca del árbol bajo cuya corteza se dice
Lo que para nosotros solos somos el uno para el otro en la
gran álgebra
Hay muebles más pesados que si estuvieran llenos de arena
en el fondo del mar
Contra ellos sería preciso emplear palabras-palancas
Esas palabras que se escapan de las antiguas canciones para
ir al magnífico paisaje de las grúas
Muy tarde ya en los puertos recorridos en zigzag por ramos
de fiebre
Escucha

Veo al duende
Que de un capirotazo pones en libertad
Al abrir un paquete de cigarrillos
El heraldo-mosca que desparrama la sal de la moda
Tan empeñado en hacer creer que todo no debe ser para
siempre
El que se entusiasma al hacer decir Aló ya no oigo nada

Qué bonito qué te recuerda esto

Si yo fuera una ciudad dices Tú serías Níneve sobre el Tigris
Si yo fuera una herramienta de trabajo Que el cielo negro
no lo quiera tú serías la caña de un soplador de vidrio
Si yo fuera un símbolo Tú serías un helecho en una nasa
Si tuviera que acarrear un fardo Sería una bola hecha con
cabezas de armiños que gritan
Si tuviera que huir de noche por un camino Sería la estela
del geranio
Si pudiera ver detrás de mí sin volverme Sería el orgullo del
torpedo

Qué bonito

En nada de tiempo
Habrá que convenir que hemos visto desvanecerse en un
sueño
Los suntuosos vestidos de tul bordado de lentejuelas de las
jardineras municipales
E incluso liar el petate bajo la mirada glacial del almirante
Coligny
El último vendedor de papel de Armenia
En nuestros días sueña con una expedición para capturar
un pájaro quetzal una especie de la cual tan solo se pue-
de mantener con vida sí con vida cuatro ejemplares
Sueña que hemos visto girar al rojo vivo la ruleta de los
barquilleros

Qué te recuerda esto

En los hoteles con plantas verdes es la hora en que las bisa-
gras de las incontables puertas
Con un golpe de arco se disponen a separar como los pája-
ros los zapatos más acordes
En los rellanos de escalera color castaño dorado en el molde
de barquillo destrozado donde cristaliza el bismuto
A la luz de los castillos vitrificados de la colina Knock Farril
en el condado de Ross
Un día un nuevo día me hace pensar en un objeto que con-
serva mi amigo Wolfgang Paalen
Hechas en una cuerda ya agrisada todas las clases de nudos
reunidas en una tablilla
No sé por qué ese objeto supera tanto la inquietud didáctica
que impulsó a alguien a crearlo sin duda para una escuela
naval
Pero el ingenio del hombre echa en él su flor la que nimba la
nube de monos con ojos pensativos
En verdad ninguna página de un libro ni siquiera las que
van adquiriendo ese tono pan moreno posee semejante
virtud conjuradora nada me es tan propicio
Un nuevo amor y que otros peor para ellos se limiten a
adorar
A la bestia con escamas de rosas y costados hundidos cuyo
acecho hace ya tiempo burlé
Ya comienzo a ver lo que me rodea en la gruta
El viento lúcido me trae el aroma perdido de la existencia
Libre al fin de sus límites
A esta profundidad ya no oigo sonar nada más que el cha-
pín
Cuyo destello ofrece a veces toda una perspectiva de arma-
rios de luna desplomados con su ropa
Porque tú estás incrustada
En mi ser ocupando el lugar del diamante engastado en un
vidrio
Que podría detallarme el aparejo de los astros
Dos manos que se buscan bastan para crear el techo del
mañana
Dos manos transparentes la tuya el múrice del que los anti-
guos extrajeron mi sangre

Pero he aquí que el mantel alado
Se aproxima lamido aún por la llama de los vinos de lujo
Colma los arcos de bóveda del aire se bebe de un trago las
lagunas de las hojas
Juega a dejarse abatir a tiros por el acueducto
Que cavila unos pensamientos salvajes

Las burbujas que suben a la superficie del café
Después de echar el azúcar la encantadora costumbre popu-
lar de quitarlas con la cuchara
Son otros tantos besos extraviados
Antes de que corran a anonadarse contra el borde de la taza
Oh torbellino más sabio que la rosa
Torbellino que arrastra la mente que me devuelve la ilusión
infantil
De que todo está ahí por algo que me concierne
Qué hay escrito ahí
Hay lo que está escrito en nosotros y lo que nosotros escri-
bimos
Dónde está la rejilla capaz de demostrar que si su trazado
exterior
Deja de estar yuxtapuesto a su trazado interior
La mano pasa por ella

A mayor alcance del hombre hay otras coincidencias
Verdaderos fanales en la noche del sentido
Era más que improbable por consiguiente es adrede
Pero la gente se está ahogando tan buenamente
Que no le pidáis que se agarre a la pértiga

La cama se precipita sobre sus raíles de miel azul
Liberando al trasluz los animales del arte de la escultura
medieval
Luego se inclina presta a volcar a ras de los taludes de digi-
tales
Y se ilumina de manera intermitente con ojos de aves de
presa
Cargadas de todo lo que emana del gigantesco casco emplu-
mado de Otranto
La cama se precipita sobre sus raíles de miel azul
Compite en velocidad con los cielos cambiantes
Pero siempre convenientes ascensión de las picas de los cer-
cados de los parques
Y caza de toros salvajes más feroz tras el despuntar de bai-
larinas en el mostrador
La cama se salta las señales funde todos los bocales de peces
rojos en uno
Compite en velocidad con los cielos cambiantes
Nada que ver sabes con el pequeño ferrocarril
Que se enrosca sobre sí mismo en la Córdoba mexicana
para que no nos cansemos de descubrir
Las gardenias que exhalan su aroma entre renuevos de pal-
meras estriadas
O en otro lugar para permitirnos elegir
Desde el estribo del vagón entre los lotes de ópalos y de
turquesas en bruto
No la cama de hebras locas no se limita a desplegar la seda
de los lugares y de los días incomparables
Es el telar en el que se cruzan los ciclos y del que surge
lo que presentimos bajo el nombre de música de las
esferas
La cama se salta las señales funde todos los bocales de peces
rojos en uno
Y cuando se lanza pitando a hurgar el túnel carnal
Las paredes se apartan el viejo polvo de oro a más no poder
se levanta de los registros civiles
Y al final el movimiento del mar repite todo
No la cama de hebras locas no se limita a desplegar la seda
de los lugares y de los días incomparables

Comienza la obra sin entreactos con el telón alzado de una
vez por todas sobre la cascada
Dime
Cómo defenderse estando de viaje del pernicioso pensa-
miento oculto
Que nos impide ir adonde nos gustaría
La placita que huye rodeada de árboles que difieren imper-
ceptiblemente de todos los demás
Existe para que nosotros la crucemos bajo tal ángulo en la
verdadera vida
El arroyo en este recodo incluso como en ninguno de todos
los demás arroyos
Es dueño de un secreto que él no puede revelarnos al vuelo
Detrás de la ventana esta débilmente luminosa entre mu-
chas otras más o menos luminosas
Lo que pasa
Es de suma importancia para nosotros tal vez deberíamos
volver otra vez
Tener el coraje de llamar a la puerta
Quién sabe si no nos acogerían con los brazos abiertos
Pero no hay nada comprobado todos tienen miedo nosotros
mismos
Tenemos casi tanto miedo
Y aún así estoy seguro de que en el fondo del bosque cerra-
do con llave que gira en este momento contra el cristal de
la ventana
Se abre el único claro
Es esto el amor esta promesa que nos sobrepasa
Este billete de ida y vuelta eterno creado a imagen y seme-
janza de la falena chiné
Es esto el amor estos dedos que pelan la vaina de la neblina
Para extraer de ella las ciudades desconocidas de puertas ay
tan deslumbrantes
El amor estos cables telegráficos que transforman la luz
insaciable en un brillante sin fin que se reabre
Con el mismo tamaño de nuestro compartimento de la noche
Vienes a mí de más lejos que la sombra yo no digo en el
espacio de las secuoyas milenarias
En tu voz hacen escala los trinos de los pájaros perdidos

Hermosos dados cargados
Dicha y desdicha
En el trile esa nube de ojos desorbitados alrededor de un
paraguas abierto
Menuda revancha el santón-pulga de la gitana
Mi mano de nuevo se cierra sobre ella
Ah si pudiese zafarme de mi destino

Hay que echar al viejo ciego de los líquenes del muro ecle-
siástico
Destruir hasta el último de los horribles folios desteñidos
amarillos verdes azules rosas
Adornados con una flor variable y exangüe
Que él os invita a arrancar de su pecho
Uno a uno a cambio de unos céntimos

Pero siempre queda fuerza
En el lenguaje antiguo los sencillos la marmita
Una cabellera en fuego
Y hagamos lo que hagamos jamás zampada en el corazón
de toda luz
La bandera pirata

Un hombre alto que se adentra en un camino peligroso
No conforme con pasar luciendo un mono de obrero los
brazales de puntas aceradas de un célebre criminal
A su derecha el león en su mano el erizo de mar
Se dirigen hacia el este
Donde ya el urogallo infla de vapor y de ruido sordo los
arándanos
Intenta vadear el torrente las piedras que son destellos de
hombros de mujeres en el teatro
Pivotan en mano muy lentamente
Cuando ya lo había perdido de vista reaparece un poco más
abajo en la otra orilla
Se asegura de que sigue llevando el erizo de mar
En su derecha el león all right
El suelo que apenas si roza crepita a causa de despojos de
hoz

Al mismo tiempo ese hombre baja precipitadamente una
escalera en el corazón de una ciudad se ha quitado la
coraza
Mientras afuera la gente lucha contra lo que ya no puede
durar más
Ese hombre entre tantos otros bruscamente semejantes
Qué es entonces qué se siente entonces además de él mismo
Para que lo que ya no puede
durar más no dure más
Ese hombre está dispuesto a no durar más él mismo
Uno para todos pase lo que pase
Si no la vida sería la gota de veneno
Del sinsentido vertida en el canto de la alondra por encima
de las amapolas
Pasa la ráfaga

Al mismo tiempo
Ese hombre que estaba recogiendo nasas alrededor del faro
Duda si volver a entrar saca con cuidado algas y más algas
El viento ha amainado que así sea
Y más algas que devuelve al mar
Como si estuviese prohibido descubrir en su conjunto el jo-
ven cuerpo de mujer más secreto
Del que parte una construcción alada
Aquí el cielo se nubla a la vez y se despeja
Desde su trapecio hecho de cigarras
Misteriosamente una niña muy pequeña interroga
André tú no sabes por qué me resedo
Y de golpe una pirámide se espiga en la lejanía
En la vida y en la muerte lo que comienza me precede y me
concluye
Una fina pirámide toda de piedra maciza
Unida a ese bello cuerpo por cordones rojos

De la morena a la rubia
Entre el rastrojo y la capa de mantillo
Hay espacio para mil y una campanas de cristal
Bajo las cuales reviven sin fin las cabezas que me encantan
En la suspensión del sacre
Cabezas de mujeres que se suceden sobre tus hombros
cuando duermes
Hay algunas tan lejanas
Cabezas de hombres también
Innumerables empezando por esos jerarcas de emperadores
de barba resbaladiza
El hortelano va y viene bajo su coroza
Abarca de un vistazo todas las mesetas que ascendieron esta
noche desde el centro de la tierra
Un nuevo día es él y todos esos seres
Fácilmente reconocibles en la calina de la campiña
Eres tú soy yo a tientas bajo el eterno disfraz

Entre los trazos de la historia momia de ibis
Un paso en vano como quien carga las velas momia de ibis
Lo que sale por el lado derecho del escenario vuelve a entrar
por el lado izquierdo momia de ibis
Si el desarrollo del niño le permite liberarse del fantasma del
desmembramiento de la dislocación del cuerpo momia de
ibis
Nunca será demasiado tarde para acabar con la partición
del alma momia de ibis
Y por medio de ti únicamente en todas sus facetas de mo-
mia de ibis
Con todo lo que ya no existe o espera ser recupero la uni-
dad perdida momia de ibis
Momia de ibis del no tener elección frente aquello que llega
a mí
Momia de ibis que quiere que todo aquello que yo pueda
saber contribuya a enriquecerme sin distinción
Momia de ibis que me hace tributario del bien y del mal en
la misma medida
Momia de ibis del destino gota a gota en que la homeopatía
pronuncia su palabra solemne
Momia de ibis de la cantidad transformándose en la som-
bra en calidad
Momia de ibis de la combustión que deja un punto rojo en
toda ceniza
Momia de ibis de la perfección que llama a la fusión ince-
sante de las criaturas imperfectas
La ganga de las estatuas no me despoja más que de aquello
que no es el preciado producto de la simiente de los patí
bulos momia de ibis
Yo soy Nietzsche que comienza a comprender que él es al
mismo tiempo el rey Víctor Manuel y dos asesinos de los
periódicos Astu momia de ibis
Tan sólo a mí mismo debo todo cuanto fue pensado canta-
do hasta ahora momia de ibis
Y en exclusividad amé a todas las mujeres de este mundo
momia de ibis
Las amé para amarte a ti mi único amor momia de ibis
En el viento del calendario cuyas hojas salen volando mo-
mia de ibis
Con vistas a esa estación en el bosque momia de ibis en la
vía del lactario delicioso

Uf el basilisco pasó junto a mí sin verme
Que vuelva si quiere que tengo el espejo apuntado hacia él
En dónde fue creado para consumirse el gozo humano im-
prescriptible
En una convulsión que termina una aspersión de plumas
doradas
Habría que señalar aquí con sollozos no solo las actitudes
del busto
Sino también las desapariciones y las negaciones que
mueven la cabeza
El problema queda más o menos planteado a modo de co-
reografía
En la cual que yo sepa tampoco han encontrado un compás
para el loco enamorado
Cuando la copa son precisamente los labios
En esta aceleración donde desfilan
Sujetas a control
Justo cuando nos ahogamos las minucias de la vida
Pero los gabinetes de antigüedades abundan en Piedras
Abraxas
Trescientas sesenta y cinco veces más malignas que el día
solar
Y el huevo religioso del gallo
Sigue siendo incubado religiosamente por el sapo
Desde el viejo balcón que ya solo se sostiene con un hilo de
hiedra
Sucede que la mirada errante sobre las dormidas aguas del
foso circular
Sorprende al progreso hermético a punto ya de realizarse
Todo fingido y cuya seducción infinita
Jamás podremos temer lo suficiente
Si creemos en ella nada falta que no venga dado en potencia
y es cierto o casi
La hermosa luz eléctrica siempre que no te la marchite el
pensar que algún día parecerá amarilla
A viva fuerza el sufrimiento ha sido expulsado de algunos
de sus feudos
Y las distancias pueden seguir evaporándose
Algunos incluso van a sostener que no es imposible que el
hombre
Deje de devorar al hombre aunque no hayamos avanzado
mucho a este respecto
Aún así me guardaré de esta serie de prestigios como de una
relumbrante tela de araña
Para que no se enganche en mi sombrero
Todo lo que viene a medida del deseo tiene dos caras y es
engañoso
Lo mejor nuevamente se equilibra con lo peor
Bajo la cinta de bengalas
Basta con cerrar los ojos
Para reencontrar el índice de lo permanente

Dicho esto la representación continúa
Teniendo en cuenta o no la actualidad
La acción transcurre en el velo del tocado de Isabel de Ba-
viera
Todo encajes y muarés
Tan fluidos como el agua que se pavonea al sol en las vitri-
nas de las floristas de hoy
El ciervo blanco con reflejos dorados del bosque de Châtelet
Primer plano de sus ojos expresando el sueño de los cantos
de los pájaros del atardecer
En la oblicuidad del último rayo el sentido de una revela-
ción misteriosa
Qué sé yo además y que sabemos que son capaces de llorar
El ciervo alado se estremece se abalanza sobre el águila con
la espada
Pero el águila está dondequiera
a por él
ya resonó la advertencia
De ese hombre sobre el que los cronistas se obstinan en re-
latar con una intención que se les escapa
Que estaba vestido de blanco de ese hombre por supuesto
bien entendido que no volveremos a ver
Después la caída de una lanza sobre un casco aquí el músico
hizo maravillas
Es toda la razón la que se va cuando la hora podría sonar
sin que estuvieses allí

Entre las sombras del decorado admiten al pueblo a fin de
que contemple los grandes festines
Siempre es agradable ver comer en el escenario
Desde el interior del pastel de carne coronado de faisanes
Varios enanos por un lado negros por el otro arco iris levan-
tan la cubierta del manjar
Para luego dispersarse emperejilados de cascabeles y risas
Destello contrastado de huellas de disparos del pastel que
gira
Encadenado sobre el baile de los Ardientes llamamiento en
confusión del episodio que sigue de cerca al del ciervo
Un hombre quizás demasiado hábil desciende desde lo alto
de las torres de Notre Dame
Volteando sobre una maroma tendida
Su balancín de antorchas de insólito fulgor a pleno día
El zarzal de los cinco salvajes cuatro de ellos cautivos el uno
del otro el sol de plumas
El duque de Orleans agarra la antorcha la mano la malvada
mano
Y algún tiempo después a las ocho de la tarde la mano
siempre nos acordamos de que estaba jugando con el guante
La mano el guante una vez dos veces tres veces
En la esquina sobre el fondo del palacio más blanco los be-
llos rasgos ambiguos de Piedra de Luna a caballo
Personificando la segunda luminaria
Plano final de la divisa de la reina en lágrimas
Una inquietud Todo me es nada nada me es todo
Sin ti sí
El sol

Marsella, diciembre de 1940

ENLACES RELACIONADOS

Wifredo Lam visto a través de los ojos de Fernando Ortiz. Pintura.

Algunos poemas de Max Jacob.

El Sabbat (Maurice Sachs).

Balthazar Klossowski de Rola. Balthus, el tiempo y la fugacidad.


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