¡FERGAL ECHA HUMO!

Un dragoncito de ojos saltones llamado Fergal carboniza todo aquello que es motivo de su disgusto. Si lo envían a la portería y no le dan el puesto que quiere en el partido de fútbol, ¡uffffff!, lanza fuego y quema todo poniendo fin al juego. Si le dan verduras, ¡uffffff!, quema la mesa, el mantel y el plato. Si…

¿A que esta historia te suena? Fergal piensa que resuelve sus problemas con rabietas. No le agrada que le digan lo que tiene que hacer, no le gusta que lo interrumpan, ni que lo manden a comer lo que no desea. ¡Pero si Fergal quema hasta la portada de su propio cuento, como puedes ver!

El protagonista de esta simpática historia, que hace reír a grandes y a chicos, termina quedándose solo de tanto pensar que lo que le sucede es injusto.

El temperamento impulsivo y el enfado constante del pequeño dragón lo alejan de sus amigos. Este es el primer hecho que lo hará cambiar de actitud. El otro tiene que ver con la mamá de Fergal, pues ella es quien lo ayudará a reconducir su ira enseñándole a reflexionar.

¡Fergal echa humo! enseña a los niños que el enojo violento se puede controlar y enseña a los adultos que estos comportamientos asociales no se deben aceptar, pues, si no se corrigen, la furia avanzará.

¡Fergal echa humo! tiene las tapas duras, frases cortas, buena letra y grandes dosis de humor. Es un libro que, en muy pocas páginas, ofrece una lección de lo que se gana cuando hay correspondencia entre texto e ilustración. El cuento, recomendado para niños menores de cinco años, se encuentra dentro del catálogo de la editorial Picarona.


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