FERNANDO BOTERO Y SU PINTURA

«La pintura nace de una reflexión sobre lo que es excelente en el arte.»

Santa Gertrudis, Santa Casilda, Santa Bárbara, óleo sobre lienzo, 2014.

Divertida y crítica es la obra de Fernando Botero (Medellín, 1932) al menos yo la siento así. Divertida, por la extravagancia de unas figuras entradas en carnes que se vuelven más grandes y más gordas por contraste con otras más pequeñas que las acompañan. Crítica, porque no deja de ser una parodia visual sobre la sociedad actual. Esos gordos burgueses y aburridos, que ni en los ratos de recreo suelen mostrar alegría, son símbolos de nuestra época.

Los personajes de Botero, para mí, son solitarios acompañados; son el reflejo de una sociedad que busca en la comida el refugio que antes encontraba en la espiritualidad.

Los Arnolfini según Van Eyck (detalle), óleo sobre lienzo, 2006.

Fernando Botero ha convertido el humor en una técnica pictórica. El humor le permite unas libertades que no se encuentran en el drama. Y así es como nos muestra un esqueleto —su obra es repetitiva— en diferentes situaciones y con armaduras deformes. Y así es como enlaza unidad con variedad.

En la pintura de Botero lo que más cambia son los temas. A Botero le gustan el circo, los toros, las naturalezas muertas, las mujeres encueras, las escenas populares y festivas, los personajes religiosos, las obras de artistas inmortales… Todos esos asuntos le dan juego y en todos ellos coloca, como si fuera un padre protector, a sus obesos y taciturnos hijos cargados de bostezos. Botero, a través de la luz, el color y los volúmenes exagerados, crea un lenguaje expresivo que muestra el vínculo indisoluble entre vida y realidad.

La calle (detalle), óleo sobre lienzo, 2000.

Creo que en Botero el color simboliza la naturaleza. Es su paleta la que me provoca emoción, una sensación de placidez y de inmensidad que contrasta con sus delineados juegos de volúmenes. Contrasta el alma mediocre de sus personajes con el ritmo vibrante con el que moja sus pinceles en tonos de azules, amarillos y rojos. Y luego están esos verdes degradados que le presta la naturaleza. En su pintura, el color y la luz enlazan lo infinito, la eterna belleza —el cosmos—, con la estrella fugaz que es el hombre.

Músicos, óleo sobre lienzo, 2001.

La obra de Botero solamente es sencilla a primera vista. Su trabajo es el resultado de una fusión de épocas y lugares distintos. En Botero está representado el Renacimiento —Durero, Masaccio, Piero della Francesca, Giotto, Uccello…—, el Barroco —el velazquiano y el del norte europeo con sus bodegones y pintura de flores—, el muralismo mexicano, el arte popular latinoamericano y el primitivismo exótico que tantos dolores de cabeza dio al «aduanero» Henri Rousseau —Rousseau tuvo que pelear su sitio en los Salons.

Botero bebe en varias fuentes y logra un estilo personal y fácilmente reconocible por un amplio público. La manera en que compone las escenas que narra, los volumétricos tipos, el color y el sombreado suave hacen de él un contador de historias de múltiples significados y muy particular. Tal es así, que su obra figurativa es conocida por el apodo de «boteriana».

Flores en amarillo, Flores en azul, Flores en rojo (tríptico), óleo sobre lienzo, 2006.

Botero. 60 años de pintura se titula la exposición que nos ofrece el Ayuntamiento de Madrid y que recoge sesenta y siete composiciones de formato grande provenientes de colecciones privadas europeas. La muestra, que abarca las últimas décadas del escultor, dibujante y pintor colombiano, nos ofrece la posibilidad de apreciar la condición elástica que tiene la pintura. En el caso que nos ocupa hoy, esta característica se aprecia en la teatralidad poética, y de tono burlón, de los lienzos de Fernando Botero.

Payasos sobre zancos, óleo sobre lienzo, 2007.

Y ahora los dejo con las fotografías que he realizado para acercar la exposición a tu hogar. Como podrás apreciar, los temas que Botero desarrolla en su pintura son corrientes. Su originalidad no está en los temas que trabaja, está en el modo en el que sus piezas nos provocan sentimientos e ideas. Pero, bueno, basta ya de letras y… ¡pasemos a la galería!

GALERÍA

EL CIRCO


Izquierda: Payaso, óleo sobre lienzo, 2008. Derecha: Payaso blanco, óleo sobre lienzo, 2008.


Acto de circo, óleo sobre lienzo, 2007.


Izquierda: Contorsionista, óleo sobre lienzo, 2008. Derecha: Elefante, óleo sobre lienzo, 2007.


Circo, óleo sobre lienzo, 2007.

LA RELIGIÓN


Nuestra Señora de Colombia, óleo sobre lienzo, 1992.


Ecce Homo, óleo sobre lienzo, 1967.


El Seminario, óleo sobre lienzo, 2004.


El baño del Vaticano, óleo sobre lienzo, 2006.

LAS NATURALEZAS MUERTAS

Pera, óleo sobre lienzo, 1976.


Naturaleza muerta con cafetera azul, óleo sobre lienzo, 2002.


Piñas, óleo sobre lienzo, 1970.

LOS TOROS


Rafaelín y su mujer, óleo sobre lienzo, 2012.


La cuadrilla, óleo sobre lienzo, 2012.


Caballo del picador, óleo sobre lienzo, 1992.

AMÉRICA LATINA


La viuda, óleo sobre lienzo, 1997.

El baño, óleo sobre lienzo, 1989.

Carnaval, óleo sobre lienzo, 2016.

Picnic, óleo sobre lienzo, 2001.

LAS VERSIONES


Según Velázquez, óleo sobre lienzo, 2005.

Según Piero della Francesca (díptico), óleo sobre lienzo, 1998.


Los Arnolfini según Van Eyck, óleo sobre lienzo, 2006.


Fornarina según Rafael, óleo sobre lienzo, 2008.


María Antonieta según Vigee Le Brun, óleo sobre lienzo, 2005.

Y, amigos, hasta aquí voy a llegar, hay muchas obras más que te esperan en CentroCentro, el espacio que el Ayuntamiento de Madrid destina al arte contemporáneo.

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