amado nervoEl 24 de mayo de 1919, a las nueve y media de la mañana, se murió. Tenía cuarenta y ocho años y estaba en Montevideo presidiendo el Congreso Americano del Niño.

Mística y amor, ¿qué acontece cuando caen por azar en el alma de un poeta?

Versos rimados que por la mente vagan y en un arranque de lucidez son depositados -unas veces con cuidado, otras febrilmente- sobre el papel.

Belleza, musicalidad y elegancia surgen de la lírica de Amado Nervo, el hombre que talló con el cincel de su fervor místico sus poesías de amor. Nervo, el mismo que escribió -siendo aún muy pequeño- esta estrofa que su hermano Rodolfo guardó con cariño entre sus recuerdos:

amado nervo1Con mi chaqueta de dril
y mi pantalón de lona,
en ese traje me voy
al Colegio de Jacona.

La ternura que desprenden estos versos nunca abandonó al niño que se convirtió en un hombre de andar lento y hablar pausado, encorvado y flaco, de rostro afilado, piel con un toque amarillo mostaza, cabello liso y con el tiempo escaso, ojos profundos y distraídos de mirar limpio, que bien podría haber sido, en sus tiempos mozos, un caballero del Greco.

Amado Nervo, dueño de La amada inmóvil, de Perlas Negras, de Plenitud, Elevación, La última luna y tantas y tantas bellas poesías; dueño de tus cuentos y relatos, que creías -y con razón- que tu madre te había puesto Amado para que te quisieran mucho, tuviste suerte: fuiste querido y apreciado en vida y formas parte de la pequeña y excelsa corte de príncipes modernistas.

Dios no sólo le regaló el don que hace poetas a Amado Nervo, también lo premió con grandes amigos. Aquí dejo algunas de las poesías escritas por poetas que lo lloraron al conocer su muerte.

jose maria velascoPara acompañar los poemas escojo al pintor romántico Juan María Velasco (1840-1912), el rey de los paisajes mexicanos del siglo XIX.

Es muy posible que Amado Nervo y Juan María Velasco se vieran en Francia, en el año 1889; pues ambos asistieron a la Exposición Universal de París; el primero estuvo como corresponsal enviado por el diario El Imparcial; el segundo, exponiendo sus sesenta y ocho cuadros. Por cierto, en ese evento el pintor recibió la condecoración de Caballero de la Legión de Honor.

Quizás ambos se sentaron a charlar y a tomarse unos vinos en alguna terraza de un bar cerquita de la Torre Eiffel. ¿Brindarían para celebrar los cien años de la toma de la Bastilla? ¡Quién sabe!

firma gabriela4

el valle de mexico

EL Valle de México, óleo sobre tela, 1892.

A AMADO NERVO (ALFONSINA STORNI)
En su viaje…

¡Ah!, ¿lo queríais, musas, para vosotras solas?…
Ya lo tenéis… Buscadle las pobres manos muertas,
y los ojos sin vida, y los labios exangües.
Ya lo tenéis, volubles; convertíos en siervas.

¿Qué? ¿Le habéis puesto al flanco, como las golondrinas,
dos alas inmortales? ¿Qué decís de riberas?
Sonreís esta noche alocadas y dulces…
Tenéis las manos finas; me parecéis de fiesta.

Repetid… ¿Conocéis a los hombres, oh musas?
¿Conocéis a los hombres? ¿Los conocéis de veras?
¿Os apenaba verlo con el alma-suspiro
por los bosques obscuros entre espinas y flechas?

¿Os apenaba verlo caminar descuidado
con el alma a los vientos bajo la noche negra?
¿Quién os ha dicho, musas, que los hombres son malos?
¿Quién os ha dicho, musas, cómo asaltan las fieras?

¿Le habéis dado una cama toda en oro, muchachas?
¿Su sueño estáis velando? ¿Qué sus labios desean?
Escuchad, por favor, escuchad lo que dice…
¿Ha nombrado a los hombres? ¿Ha nombrado la tierra?

Dadle, musas, en copas de licores selectos
el licor del olvido; arropadlo con sedas;
cantadle dulcemente como cuando era niño,
y besadle los ojos… Era un pobre poeta…

¡Oh musas, bien os consta, ya que lo habéis robado,
cómo tenía el alma de inefable y de tierna!
¿Hay palomas azules en vuestros mundos, musas?
Acurrucadas, tibias, a sus plantas ponedlas.

Y hablad con el aliento, musas, que está cansado:
después de un viaje largo todo ruido molesta.
Tendeos como perros junto a su cama, musas,
y dejadlo tranquilo, y dejadlo que duerma.

la piramide del sol

La Pirámide del Sol de Teotihuacan, vista desde la Pirámide de la Luna, pintura al óleo, 1878.

OFRENDAS LEVES (JUANA DE IBARBOUROU)
En memoria de Amado Nervo

Dulce hermana Agua, anda a acompañarlo;
buen hermano Viento, vete a hablar con él.
A ese hermano nuestro no hay que abandonarlo
con su enorme fardo de bronce y laurel.

Habladle del campo, del cielo y del trigo;
llevadle noticias de fuentes y estrellas.
¡Era tan amigo
de las cosas bellas!

¡Corre, hermana Agua! ¡Vuela, hermano Viento!
Yo iré tras vosotros con mazos de dalias,
de nardos y lirios. Demoro un momento
tan sólo, en ceñirme túnica y sandalias.

¡Acaso el poeta sonría en la sombra
fría y prieta, al ver
que el agua le habla, que el viento le nombra,
y le llevan flores manos de mujer!

camino a

Camino a Chalco con los Volcanes, óleo sobre tela, 1891.

IM MEMORIAM (GABRIELA MISTRAL)

Amado Nervo, suave perfil, labio sonriente:
Amado Nervo, estrofa y corazón en paz:
mientras te escribo, tienes losa sobre la frente,
baja en la nieve tu mortaja inmensamente
y la tremenda albura cayó sobre tu faz.

Me escribías: “Soy triste como los solitarios,
pero he vestido de sosiego mi temblor,
mi atroz angustia de la mortaja y el osario
y el ansia viva de Jesucristo, mi Señor”.

¡Pensar que no hay colmena que entregue tu dulzura;
que entre las lenguas de odio eras lengua de paz;
que se va el canto mecedor de la amargura;
que habrá tribulación y no responderás!

De donde tú cantabas se me levantó el día.
Cien noches con tu verso yo me he dormido en paz.
Aún era heroica y fuerte porque aún te tenía;
sobre la confusión tu resplandor caía.
Y ahora tú callas, y tienes polvo, y no eres más.

No te vi nunca. No te veré. Mi Dios lo ha hecho.
¿Quién te juntó las manos? ¿Quién dio, rota la voz,
la oración de los muertos al borde de tu lecho?
¿Quién te alcanzó en los ojos el estupor de Dios?

Aún me quedan jornadas bajo los soles. ¿Cuándo
verte, dónde encontrarte y darte mi aflicción;
Sobre la Cruz del Sur que me mira temblando,
o más allá, donde los vientos van callando
y por impuro no alcanzará mi corazón?

Acuérdate de mí -lodo y ceniza triste-,
cuando estés en tu reino de extasiado zafir.
A la sombra de Dios, grita lo que supiste:
que somos huérfanos, que vamos solos, que tú nos viste,
¡que toda carne con angustia pide morir!

roca de Peña encantada

Rocas de Peña Encantada, óleo sobre tela, 1863.

AMADO NERVO (RUBÉN DARÍO)

Amado es la palabra en que amar se concentra,
Nervo es la vibración de los nervios del mal:
bendita sea y pura la canción del poeta
que lanzó sin pensar su frase de cristal.

Fraile de los suspiros, celeste anacoreta
que tienes en blancura l’azúcar y la sal:
muéstrame el lirio puro que sigues en la veta,
y hazme escuchar el eco de tu alma sideral.

Generoso y sutil como una mariposa,
encuentra en mí la miel de lo que soy capaz,
y goza en mí la dulce fragancia de la rosa.

No busques en mis gestos el alma de mi faz:
quiere lo que se aquieta, busca lo que reposa,
y ten como una joya la perla de la Paz.

1. Fotografía de Amado Nervo joven.
2. Fotografía de Amado Nervo con su hijastra Margarita Dailliez.
3. Fotografía del pintor José María Velasco en su estudio.

ENLACES RELACIONADOS

La polémica del modernismo (Manuel Díaz Martínez). Discurso de ingreso a la Academia Cubana de la Lengua.
Agustín Acosta. Poemas.
Juana Borrero, poemas y litografías cubanas del siglo XIX.


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