HISTORIA DEL ARTE EN 21 GATOS

¿A que te suena la frase que dice que «de noche todos los gatos son pardos»? Pues te aseguro que lo que dice es falso. He tenido y tengo gato y puedo afirmar que los ciclos de la luna no hurtan su personalidad. Pero, para que puedas comprobar lo que expreso, te sugiero que leas Historia del arte en 21 gatos.

Historia del arte en 21 gatos es un libro que te acerca a todos los movimientos pictóricos. Los autores del texto que hoy les recomiendo han decidido, muy sabiamente, que el gato, ese ser que va a su aire, sea el maestro que te guíe por las páginas del libro.

¿Por qué un felino y no otro animal de la fauna? Primero, porque el gato jamás olvida; segundo, porque desde que el arte existe en él se ha colado un gato. Desde el Antiguo Egipto hasta la actualidad, los pintores no se han podido resistir a esa postura que adquiere micifuz cuando aletea un pájaro, así como tampoco han podido resistirse a los encantos de sus ojos hechiceros y de su tacto suave.

Anda un muchacho buscando un gato por el Museo del Prado. Ese gato tiene los ojazos alargados, el cuerpo redondeado, está iluminado con pan de oro y su silueta está hecha con pequeños mosaicos de nácar. ¿Dónde puede hallar a ese gato? ¿Dónde si no es en la sala bizantina del Prado?

«¡Vaya!, ¿y cómo sé que he encontrado el espacio dedicado al realismo mágico?», pregunta el mismo muchacho. Y yo le contesto: «¡Ah!, lo sabrás cuando en un cuadro encuentres a un minino que responde a lo que tú entiendes que es un gato y a lo que es, realmente, un gato. La combinación de imaginación y realidad te harán saber que a tu destino has llegado».

Historia del arte en 21 gatos tiene todo lo que necesita para resultar divertido e instructivo. Los gatos de este libro saben cómo contar su historia: están vestidos según la paleta de colores de los movimientos que representan y maúllan la información sin perderse en anécdotas superfluas que distraigan la atención.

Gatos bizantinos, renacentistas, impresionistas, barrocos, cubistas, puntillistas, dadaístas, fauvistas, grafiteros, pop… Gatos de todas las corrientes y de todos los movimientos estéticos cuentan con precisión los secretos de sus pinceles.

Aprender arte escuchando a los michos contar historias de línea, textura y color es un lujo para cualquier joven lector.

Historia del arte en 21 gatos tiene las tapas duras y está publicado en el catálogo de la editorial Mediterrànea.

Nota: Se supone que debería poner fin aquí a mi reseña. Debería, pero no lo haré, pues antes quiero compartir con ustedes un poema titulado «Una de gatos». No está en el libro que hoy les recomiendo, pero eso no importa porque se trata de…  ¡gatos!

Misuka.

UNA DE GATOS
Gloria Fuertes

El gato Pirracas estaba helado.
El gato Pirracas vivía en el tejado.
La gata Timotea con las patas se asea.
La gata Timotea vivía en la azotea.
«Bájate conmigo, gato».
«Salta gato, no seas pato».
«Tengo comida de lata», le dijo la gata.
La gata y el gato tuvieron amistad.
Y tuvieron gatitos, no faltaba más.
Siete gatitos tuvo Timotea
al calor de las siete chimeneas.
Y Pirracas fue el gato más feliz
de los castizos tejados de Madrid.

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