LA ALHAMBRA

Siempre que paseo por la zona de Cibeles me acerco a un callejón donde sé que encontraré a un señor, de largas barbas y uñas endemoniadas, que traslada su mercancía en un cubo de basura; este caballero tiene la manía de volcarla, dejándola caer, como agua arrojada por la catarata, en un trozo de lona tan sucia como él.

El hombre se ha apropiado de un rincón del recoveco; allí, entre el trajín de la gente, lleva a cabo su exitoso negocio de venta  ilegal «consentida». Tiene mucha morralla en sus sacos —folletines, revistas y ediciones baratas de quiosco—, pero, a veces, se encuentran títulos interesantes que algún ignorante ha echado de su casa a cajas destempladas, aprovechando la muerte de un pariente que no supo despertar en él el respeto por los libros.

Hace un par de días fui al Museo del Prado y, al salir, decidí hacer una visita al vendedor ambulante. Como siempre, los libros estaban alborotados y yo estaba algo cansada, pero mis pestañas entrenadas se agitaron, y mis ojos se fijaron en una pequeña carpeta de tonos grises y bordes muy manoseados.

¡Vaya sorpresa!, por sólo cinco euros me traje a casa una visión distinta de la Alhambra. En mi caminata por las callecitas que desembocan en la majestuosa avenida de La Castellana, catorce grabaditos del siglo XVIII y  catorce poemas, recopilados por Rafael Gómez Montero y editados por calle Elvira en 1972, era lo que me aguardaba.

A continuación, les dejo algunos de los poemas e ilustraciones del cartapacio encantado. Lamento que al reproducir los grabados no haya podido definirlos más; aun así, no he querido separarlos de los versos que los han acompañado durante más de cuarenta años. Espero que lo disfruten.

Sala de Abencerrajes

MIRANDO A GRANADA
Francisco Villaespesa (1877-1936)

¡Oh, Granada! ¿En qué antiguo sueño apresas
y en qué espejos quiméricos retratas
los ajimeces de tus serenatas
y el encanto oriental de tus princesas?

¡Noches de amor, románticas empresas
con tu guzla de oro nos relatas,
y de nostalgias imposibles matas
a todo cuanto con tu luna besas!

¡Tu alma de mármol, trágica y sonora,
por los mil ojos de tus fuentes llora
yo no sé qué romántica quimera,

mientras la media luna del creciente
se eleva sobre ti, cual si quisiera
fulgurar otra vez sobre tu frente!

Patio de los Arrayanes. Galería Sur

AGUA
Leopoldo Panero (1909-1962)

Agua escucha el dolor, la luz, la vega.
Quisiera separarme, y no podría.
¡Quisiera por la helada serranía
perderme en la blancura que ciega…!

Agua desnuda y claridad que juega
entre los mirtos verdes de la umbría,
¡agua de manantial y nevería
donde tiembla la Alhambra y se sosiega!

¡Frescor supremo que en el alma mueve
la presencia del agua innumerable,
golpeando la penumbra con su huida!

La mirada resbala por la nieve,
sucede a la palabra lo inefable,
sigue el cuerpo su muerte conocida.

TORREONES DE LA ALHAMBRA
Ángel Ganivet ( 1865-1898)

¡Qué silenciosos dormís,
torreones de la Alhambra!
Dormís soñando en la muerte,
y la muerte está lejana.
Sale el sol y vuestros muros
tiñe con tintas doradas;
sale la luna y os besa
con sus rayos de luz blanca,
y vosotros dormís siempre
y la muerte está lejana.
La noche serena os cubre
con su túnica estrellada,
y la noche tenebrosa
os prende en sus negras alas;
y vosotros dormís siempre
y la muerte está lejana.
Puras gotas de rocío
vuestras almenas esmaltan;
la lluvia, cruel, azota
vuestras macizas murallas,
y vosotros dormís siempre
y la muerte está lejana.
La brisa amorosa os trae
dulces caricias del alba;
sopla el vendaval airado
y a las viejas puertas llama,
y vosotros dormís siempre
y la muerte está lejana.
Un sueño de largos siglos
por vuestros muros resbala;
cuando llegue a los cimientos
vuestra muerte está cercana.
¡Quién fuera como vosotros,
y largos siglos soñara,
y desde el sueño cayera
en las sombras de la nada!

Puerta de la Justicia

LLANTO POR LA PÉRDIDA DE GRANADA
José G. Ladrón de Guevara (1929)

Dos reyes, aquí (mirad
este olivo, aquel ciprés)
se juegan al ajedrez
las llaves de una ciudad.
Caballos. Torres. Boabdil
ha perdido su otro alfil.
Jaque el rey. Don Fernando
le ha ganado la partida.
Granada ya está perdida.
…Y Boabdil se va, llorando.

Interior de la Torre de las Infantas

GRANADA
Federico García Lorca (1898-1936)

Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra
las tres y las cuatro solas.
Una vestida de verde,
otra de malva, y la otra,
un corselete escocés
con cintas hasta la cola.
Las que van delante, garzas;
la que va detrás, paloma;
abren por las alamedas
muselinas misteriosas.
¡Ay, qué oscura está la Alhambra!
¿A dónde irán las manolas
mientras sufren en la umbría
el surtidor y la rosa?
¿Qué galanes las esperan?
¿Bajo qué mirto reposan?
¿Qué manos roban perfumes
a sus dos flores redondas?
Nadie va con ellas, nadie;
dos garzas y una paloma.
Pero en el mundo hay galanes
que se tapan con las hojas.
La catedral ha dejado
bronces que la brisa toma.
El Genil duerme a sus bueyes
y el Dauro a sus mariposas.
La noche viene cargada
con sus colinas de sombra;
una enseña los zapatos
entre volantes de blonda;
la mayor abre sus ojos
y la menor los entorna.
¿Quién serán aquellas tres
de alto pecho y larga cola?
¿Por qué agitan los pañuelos?
¿A dónde irán a estas horas?
Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra
las tres y las cuatro solas.

Puente del Rey Chico

ALBAYZIN
Miguel Ruiz del Castillo (1923-1996)

…Del eco de la ciudad
en el «Carmen» me refugio:
¡isla de la soledad!

Sobre la tapia el ciprés;
el sol por las cuatro esquinas,
claro-oscuro de ajedrez.

¡Plaza de San Nicolás!
en tus altos miradores
paisajes para soñar.

Tragedia de cal y canto;
«soleares» en la noche,
honda pena y alto llanto.

Cara y cruz del Albaicín;
calles que suben al cielo,
penas que no tienen fin…

Jardín de Lindajara

LA GRANADA QUE VIO RUSIÑOL
Manuel Machado (1874-1947)

Granada, lucejones… Las bermejas
torres de la Alhambra. Y, en el cielo, duras
nubes de ágata cárdena. (Figuras
de leones, serpientes y cornejas).

Y el agua sola, palpitante, el agua
corazón rompe la silente angustia
con su romance. En un calor de la fragua
el crepúsculo trágico se mustia.

Melancolía… ¡no! desesperanza,
reproche de lujuria indefinible…
Y, a pesar de canciones, en tu espejo
está, Maestro, toda la añoranza
granadí, toda la verdad terrible
¡todo el dolor de aquel resol bermejo!

Patio del Mexuar y fachada del Serrallo

RONDA A LA ALHAMBRA
Rafael Gómez Montero (1922-1994)

Ronda que te rondaré
junto al ciprés de tu Carmen.
Ronda que te rondaré
por la falda de ocre y sangre,
roja como tu colina,
verde de tus arrayanes,
azul de tus noches moras,
blanca como los turbantes,
oro y ceniza en tus muros
y violeta en el adarve,
para rondar a tu Virgen,
Señora de los Alcázares,
Sultana de tu Mezquita,
saeta de piedra y carne
que corta el viento en la noche,
como un eco: ¡Dios te salve!

¡Ay, Alhambra de Granada!
¿Quién te rondó con su cante?,
¿qué arcángeles jalifianos
te cogieron por el talle?
¿qué nardos y qué azucenas,
qué pájaros musulmanes
tañeron las chirimías,
para que te desposases
con el cielo de Granada,
con la noche, con el aire,
con el agua de tus fuentes,
y la espuma de tus mares?
Déjame que yo te ronde,
déjame que yo te cante,
que está la noche de embrujo
y está la ronda en la calle.

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