LA MÁSCARA DE DIMITRIOS

«¿Para qué preocuparse de las pruebas?»

La máscara de Dimitrios (1939) es, además de una trepidante historia policíaca, una novela que nos hace reflexionar sobre el papel que desempeña la realidad en la ficción y la influencia que una ejerce en la otra.

Eric Ambler (1909-1998) nos ofrece una narración que se mueve en dos escenarios. Uno de ellos es el objetivo: a comienzo de los capítulos se mencionan acontecimientos históricos que tuvieron lugar en la Europa de entreguerras, ámbito en el que se desarrolla La máscara de Dimitrios.

El otro escenario expuesto es el imaginado, el construido para una trama y unos protagonistas que representan las causas que provocaron la Segunda Guerra Mundial. En un momento de la novela, el escritor inglés manifiesta que «no es posible escribir sobre lo que jamás se ha visto». Es decir, afirma que el mundo de la fantasía no es ajeno a la realidad del autor.

A Eric Ambler lo que más le interesaba era que su novela evidenciara la amoralidad, la corrupción y la avaricia de los órganos oficiales que no cumplieron con su obligación de evitar un nuevo conflicto bélico.

Los personajes de esta trama representan un amplio espectro delincuencial. Ni siquiera se salva el protagonista, el profesor inglés Latimer, quien está empecinado por descubrir la identidad de Dimitrios, el asesino, chantajista, espía y traficante de drogas que aparece flotando en las aguas del Bósforo, en Turquía.

Eric Ambler, fotografía (detalle), ¿1952?

Todas las instituciones policiales de Europa saben de las actividades criminales de Dimitrios. ¡Ah…!, pero ninguna logra describir físicamente al sicario, por lo que no puede ser identificado con determinación. La única razón por la que se certifica la muerte del matón es porque en sus ropas lleva un carnet de identidad con el nombre de Dimitrios Makropoulos; por cierto, este personaje está inspirado en el traficante de armas turco Basil Zaharoff (1849-1936).

Dimitrios es la sombra del Mal y Latimer es un hombre curioso y perseverante en la búsqueda de la verdad. Latimer, quien ha tenido la oportunidad de ver el cadáver, decide probarse a sí mismo como sabueso, llevando a cabo las pesquisas necesarias para poner rostro al criminal. Es una decisión que terminará dominando al escritor de novelas detectivescas.

En La máscara de Dimitrios el azar, los recuerdos, la curiosidad y la obsesión, factores decisivos en la conducta humana, son los que ayudan al protagonista a reconstruir la biografía del asesino —la novela también trata sobre la identidad, sobre el sujeto.

Lector, ¿cuál de los dos escenarios de La máscara de Dimitrios te interesa más? Es la pregunta implícita en el último capítulo del libro, donde se reflejan los dos espacios planteados: el objetivo, que en el contexto histórico de la novela significa la destrucción de un mundo y de una cultura —criminales reales—, y el subjetivo, que responde a la ficción o, lo que es lo mismo, al entretenimiento garantizado por asesinos novelescos.

Cartel de la versión cinematográfica de la novela, 1944. 

La máscara de Dimitrios nos hace reflexionar sobre la apatía con la que la sociedad de entreguerras trató el terrorismo de Estado, los enfrentamientos políticos, las matanzas civiles, las organizaciones criminales, la desinformación de los medios de comunicación y la corrupción financiera y judicial —«¿para qué preocuparse por las pruebas?»—. Nos hace pensar, en definitiva, sobre la actitud colectiva que propició que Hitler anunciara la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939 —Occidente, después de la Gran Guerra, decidió cegarse para no ver la verdad.

Eric Ambler escribe La máscara de Dimitrios, libro donde no falta la ironía, para hacer un llamado a la conciencia del hombre, al «valor de su condición humana y racional».

El novelista también denuncia lo peligrosa que es la falta de interés por conocer las causas que crean monstruos. Si desconoces el origen de los problemas, vendrá otro Dimitrios, y otro, y otro… a sembrar la desolación en el mundo. ¿Quién se beneficia de ello? Esta es una pregunta que debiéramos hacernos antes de que acepemos que nos idioticen del todo.

La estructura narrativa y su ágil prosa, que no desluce la enredada trama —éxito del thriller—, convirtió al autor en uno de los maestros del suspense. La máscara de Dimitrios se encuentra publicada en diferentes editoriales y está considerada como una de las mejores novelas del género policíaco y de intriga.

Y ahora los dejo con la película dirigida por Jean Negulesco. Es una versión en la que el protagonista tendrá un desenlace algo diferente. La cinta fue producida por la Warner Bros en 1944. 

LA MÁSCARA DE DIMITRIOS

«Si desconoces el origen de los problemas, vendrá otro Dimitrios, y otro, y otro… a sembrar la desolación en el mundo.»

 

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