LA RANITA CORONADA

Quiso la rana tener una corona de flores. Era una ranita alegre y sus ojos eran saltones.

-¿Cómo conseguir mi sueño? -croó con su boca enorme.

Pasó cerca un pajarito, de plumas brillantes y pico amarillo:

-¡Vaya, nuestra rana tiene un deseo! Tengo que ir pronto a contárselo al pájaro carpintero -silbó y aleteó ligero.

A la mañana siguiente, la ranita despertó. Abrió un ojo, abrió el otro y, brincando de dos en dos, al charco se dirigió.

Al acercar su rostro al agua, esta le devolvió su imagen verde y florida:

-¡Oh, pero si estoy coronada con azucenas y rosas! -dijo muy sorprendida. Y rio.

En lo alto del pinar un coro de pajaritos trinaba, mecidos por el viento y posados en las ramas, una canción de amistad.

Y la rana feliz saltó a una roca, no fuera que se mojara su delicada corona de azucenas y rosas.

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