LA VANIDAD HUMANA


“Lo zarandeó y se le cayeron las ganzúas del bolsillo.
-¿Qué ha sido eso?
-Las llaves del desván -respondió Šejba destrozado.
Apenas acabó de decirlo, cuando fue arrojado al descansillo. Las ganzúas volaron con él”.
(La expedición del ladrón Šejba).

La vanidad humana es un libro que se nota ha sido escrito para pasar un buen rato y para hacérselo pasar al lector. No hay retórica, no hay largas parrafadas, los mensajes carecen de envoltorios y los diálogos son breves y chispeantes.

La vanidad humana agrupa varios de los relatos escritos por el checoslovaco Jaroslav Hašek, autor de El buen soldado Švejk, novela satírica ambientada en la Gran Guerra y referente de la literatura centroeuropea del siglo XX.

Las catorce historias recogidas en esta antología lanzan sus dardos contra el conflicto bélico y contra el esperpéntico aparato burocrático que parió la Guerra.

En La vanidad humana el autor recrea anécdotas vividas por él. Jaroslav Hašek, quien se presentó como voluntario en la Primera Guerra Mundial, estuvo al servicio de los ejércitos checoslovaco, ruso y austríaco. Los siete capítulos recogidos en Ciclo de Bugulmá rezuman vivencias personales. El escritor fue comandante del Ejército Rojo y estuvo de servicio en la ciudad de Bugulmá en 1918 -las historias de el Ciclo de Bugulmá tienen como locación esta ciudad tártara y los rifirrafes que se dan entre los dos comandantes tienen lugar ese mismo año.

Pero, en vez de enfrentarnos con la tragedia que impregna todo acontecimiento bélico, en La vanidad humana encontramos divertimento, porque el autor tiene la habilidad de dotar con el poder de la risa a la estupidez humana. Jaroslav Hašek, sirviéndose de la astucia malsana, la codicia, la cobardía, la envidia, la corrupción, la autodestrucción… nos hace pasar un buen rato.

En los relatos recogidos en esta edición no hay héroes, ninguno de los personajes destaca por un comportamiento ético. Todos son unos buscavidas que según su grado de cinismo, de habilidad mental y de sentido común están en el lado de los menos malos o en el de los malvados. En un mundo donde la sinrazón es emperatriz ¿qué puede esperarse de sus siervos?, nos dice el autor que compartió con sus obras su temperamento bohemio y su carácter burlón y revoltoso.

Los personajes que aparecen en los primeros cinco relatos son seres corrientes que se ven envueltos en una serie de situaciones disparatadas que ellos mismos propician con el fin de saciar sus deseos, pero los vientos no les suelen ser propicios y los enredos se les vuelven en contra. De esta forma, el autor regala a sus historias el poder que tiene toda moraleja.

En el Ciclo de Bugulmá, segunda parte del libro, la trama refleja el carácter antibelicista del autor. Aquí, el comandante Gašek, gobernador de la ciudad, tiene que vérselas con el afán de publicar proclamas que tiene el ignorante, malicioso, ambicioso y miedoso Yerojimov, comandante del regimiento revolucionario de Tver que sueña con desbancar de su puesto al juicioso y avispado gobernador. Gašek, además de lidiar con el envidioso camarada, tiene que enfrentar las órdenes absurdas que recibe de unos superiores que no tienen ni idea de lo que sucede en esa parte del territorio.

Pero como es deber decirlo todo, debo señalar que alguna pequeña errata reposa en esta edición.

La vanidad humana está publicado en la editorial Mármara y está traducido por Eduardo Fernández, quien ha conseguido con su trabajo que el libro parezca originalmente escrito en español, pues las palabras se deslizan por las páginas. El libro tiene un formato pequeño y muy buena letra, lo que lo hace un candidato a tener en cuenta a la hora de redactar nuestra lista de invitados al período estival.

Yo lo he reído bajo las ramas de unas frondosas plataneras que sombrean una terracita muy coqueta.


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