¿Te consumías por mí, Seriozha?”

La obra de Nikolái Leskov (1831-1895), ruso, liberal y antisemita, inspiró a Walter Benjamin El narrador. Dice en su ensayo el filósofo y crítico alemán:

“Narrador es el hombre al que la larga mecha de su vida se le podría consumir completamente en la suave llama de su narración. Pues en esto se basa ese halo sin duda, incomprensible que, en la obra de Leskov, como en Hauff, o como en Poe o como en Stevenson, rodea suavemente al narrador. Pues el narrador es la figura en la cual el justo se encuentra consigo, finalmente”.

Nikolái Leskov fue un escritor que, sin abusar de las palabras y con una prosa coloquial y abundante en diálogos, creó una obra que refleja, como pocas, el alma del pueblo ruso. Leskov era admirador y conocedor de la trastienda de la iglesia ortodoxa y de los cuentos populares transmitidos de forma oral.

El aburrimiento es la mecha que pone en marcha la trama de Lady Macbeth de Mtsensk (1895). Katerina Lvovna, la joven humilde casada con un mercader acaudalado, viudo y mucho mayor que ella, se aburre. Su marido no entiende de ocio. Katerina, que vive atrapada en una casa que no regenta porque para eso está el servicio, pasa largas temporadas en compañía del suegro, quien la vigila cuando su hijo viaja. No visita teatros, no acude a fiestas. Está aislada. Katerina mata las horas muertas mirando por las ventanas de su cómoda casa. Pero un día decide salir a dar un paseo por el jardín. Ese día su vida, y la de todo su entorno, cambia para siempre y Katerina pasa a ser apodada Lady Macbeth de Mtsensk  -¿que por qué los nobles comienzan a llamarla así? Esto es algo que no puedo revelar sin desnudar la historia.

Lector, vas a enfrentarte a una novela aterradora. En Lady Macbeth de Mtsensk los personajes carecen de principios morales. Ninguno se cuestiona sus actos, sólo prima un sentimiento primario: la pasión. El argumento se nutre de pecados capitales, como son la soberbia, la avaricia, la ira, la lujuria y la vanidad. El ansia de poseer se suma a una profunda frustración.

El asesinato, el adulterio, la deshonestidad, el orgullo, la codicia se muestran desenfrenados en esta novela corta y teatral. Katerina Lvovna no tiene conciencia del bien y del mal. No hay límites, de ahí la violencia del relato.

“Nadie me ha quitado mi autoridad sobre usted y nadie puede quitármela..”, grita el marido insensato, un hombre incapaz de entender que frente a él tiene a una loba hambrienta dispuesta a recuperar su libertad. En Lady Macbeth de Mtsensk el fin justifica los medios y es por eso que, a pesar de que la protagonista es víctima de un mundo hostil y misógino, resulta difícil empatizar con ella.

En 1934, el músico Dmitri Shostakóvich llevó a la ópera la novela que hoy presento. En 1961, el polaco Andrzej Wajda la adaptó al cine. Lady Macbeth de Mtsensk está basada en un hecho real.

Lady Macbeth de Mtsensk está traducido por Marta Sánchez-Nieves e ilustrado por Ignasi Blanch. El libro se encuentra en el catálogo de la editorial Nórdica.


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