El león de esta historia sabe lo que quiere. Se dirige con paso firme hacia la biblioteca donde un boquiabierto recepcionista lo ve pasar. El león dirige sus pasos hacia la sala de lecturas y allí se instala.

El niño que tenga la suerte de leer este cuento aprenderá cuatro cosas: una, que las normas hay que saber interpretarlas; dos, que la tolerancia enriquece; tres, que es provechoso integrarse en el grupo y cuatro, que es necesario aprender para conseguir las tres primeras. No en balde la historia se desarrolla en una biblioteca, lugar donde se recopila y protege el conocimiento.

En el León de biblioteca aparece la figura del cuentacuentos, ese “personaje” que acerca las historias a los niños, que las hace comprensibles, que hace que el cuento cobre vida. El león visita cada día la sala donde las palabras escritas danzan y resuenan en la estancia abarrotada de muchachos expectantes.

Los colores pasteles y el carboncillo dan forma a los protagonistas de esta historia. Kevin Hawkes ha ilustrado más de cuarenta libros infantiles y este que aquí presento se ha convertido en best-seller en el New York Times. Hawkes dice que la inspiración para crear sus personajes le viene de “lugares donde las farolas no son rectas, las colinas son inverosiblemente empinadas y los cielos son increíblemente azules”.

Encontrar un león en la biblioteca no debe causar extrañeza, a fin de cuentas las bibliotecas están habitadas por personajes reales y ficticios, los que visitan sus salas y los que duermen en las estanterías protegidos por las solapas de los libros.

Creo que este melenudo león bien puede ocupar un espacio en la habitación de cualquier niño porque sé que, dando un gran rugido, saltará y se acurrucará para siempre en el corazón de quien conozca su historia.

León de biblioteca está publicado por la editorial Ekaré, tiene las tapas duras, las letras claras y redondas y está recomendado para niños a partir de 6 años.

firma gabriela1


Compártelo con tus amigos: