LEV TOLSTÓI

«Por precio sois comprados; no os hagáis siervos de los hombres.»
(1 Corintios 7,23)

Dos instituciones fueron despedazadas por el escritor ruso Lev Tolstói (1828-1910) en su afán por demostrar las vilezas de las mismas al hombre de a pie, en su afán por señalar la manipulación inescrupulosa a la que someten a los pueblos en beneficio propio, en su afán por evidenciar que el éxito de ellas depende de destruir las almas que dicen proteger. Esas dos instituciones son la Iglesia y el Estado.

Conocemos a Tolstói por su amplia y magnífica obra de ficción. Pero del Tolstói filósofo y religioso, que mostró sus ideas en libros como El Reino de Dios está en vosotros y La ley de la violencia y la ley del amor, poco hemos escuchado los lectores hispanos.

Tolstói sacudió su sociedad con ensayos como los arriba señalados. Fue tan grande la catarsis que provocó con sus escritos que consiguió que muchos de los que lo admiraban, asustados, se alborotaran contra él; y no sólo fueron políticos y lectores, también lo criticaron amigos y compañeros de profesión, como fue el caso de Iván Turguéniev (1818-1883), quien llegó a decir que Tolstói daba «palos de ciego» cuando reflexionaba sobre asuntos religiosos -Turguéniev, agonizando, le escribió pidiéndole que volviera a la literatura. Fue un reclamo en vano.

El giro que dio a su trabajo el autor de Guerra y paz al final de su vida le ocasionó serios disgustos, mas las críticas despiadadas no lo asustaron. Tolstói siguió defendiendo, en medio de atentados y disturbios anarquistas, la unidad de los hombres bajo el paraguas del respeto mutuo y de la concordia.

Lev Tolstói fue un pacifista que sustentó su mensaje en la «buena noticia».

Tolstói en el infierno (detalle), mural de la Iglesia de Tazovo Kursk, 1883.

El autor de Ana Karenina se propuso, a través de la palabra y de la reflexión, cambiar la existencia de la humanidad. Y lo hizo sugiriendo la lectura directa de Los evangelios.

Tolstói consideraba a la Iglesia responsable de falsear las Sagradas Escrituras y de ocultar el mensaje moral de la Biblia con fanfarria pagana (procesiones, milagros, adoraciones a iconos…). La hizo responsable de la violencia, el miedo, el odio, la tortura, la revancha y la discordia que destruía a los hombres. Tolstói afirmaba que la maquinaria del poder eclesiástico se destruye acudiendo, directamente, a las Escrituras.

(Curiosidad: El propietario de Yásnaia Poliana se reconcilió con la fe cristiana a raíz de una fuerte crisis espiritual que padeció después de la publicación de Anna Karenina. La guerra de Rusia contra Turquía, el terrorismo anarquista, el asesinato en 1881 del zar Alejandro II en San Petersburgo son algunos de los acontecimientos históricos que influyeron en el pensamiento de Tolstói, convirtiéndolo en un predicador místico. Fue la época en la que aprendió hebreo con la finalidad de estudiar la Biblia y el Talmud en su idioma original.)

El amor puede vencer a la fuerza si el hombre se lo propone. Si el hombre, en vez de escuchar los mensajes interesados de eclesiásticos y políticos, se escucha a sí mismo, pero no es tarea fácil. Los siglos y siglos de manipulación espiritual y de incitación al atropello dificultan la tarea, avisa en sus escritos.

Tolstói fue excomulgado por el Santo Sínodo en 1901.

Profeta y filósofo se muestra en los ensayos que he citado. Tolstói propuso la resistencia pasiva ante el uso de la fuerza. Propuso la desobediencia civil, la abolición de las instituciones militares, la insumisión a las leyes estatales que conducen al abuso de poder, el rechazo al servicio militar… Tolstói tenía la peor opinión del Gobierno. Se refería a él en estos términos:

«Ni la banda de malhechores más despiadada y aterradora es tan terrible como una organización estatal así.»

La ley de la vida es el amor, el deseo del bien trae bien. El amor se consigue trabajando nuestro interior. Leo en una de sus cartas:

«El trabajo interior sobre sí mismo, el único en el que el hombre es completamente libre y soberano».

El pensamiento del Tolstói anciano influyó en Mahatma Ghandi (1869-1948). El Reino de Dios está en vosotros recoge algunas de las cartas que ambos se enviaron. En ellas, Ghandi pide consejo y Tolstói sugiere. Tolstói fue una especie de pope para Ghandi.

En una de las misivas, el ruso escribió al hindú que «la fuerza es incompatible con el amor» y que «la ley del amor deja de ser válida si se defiende por la fuerza».

Pero, ¿cómo entendía Lev Tolstói la fe? Tolstói percibía la fe como la «conciencia de la relación del hombre con el infinito y de la guía de conducta derivada de ella».

Lev Tolstói, fotografía, 1897.

Leemos En La ley de la violencia y la ley del amor:

«Si caes en la cuenta de que careces de fe, sabes que te hallas en la situación más peligrosa en la que puede encontrarse un hombre en este mundo».

El hombre posee la única herramienta necesaria para luchar contra la idea de que la existencia humana no tiene sentido. Ese instrumento es el amor. Del amor nacen las buenas acciones. El amor es vocación de servicio, es arrepentimiento… es paz. Leemos en El Reino de Dios está en vosotros:

«… el amor no es una necesidad, ni se concentra en nada, sino que es un rasgo esencial del alma humana. El hombre ama no porque le sea ventajoso amar a este o a aquellos, sino porque el amor es la esencia de su alma, porque no puede no amar».

Y en Guerra y Paz expresó: «Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo».

La tesis fundamental de Tolstói fue la de no atacar al mal con la violencia, sino con el Amor anunciado en Los evangelios. Cito:

«Esto os mando: Que os améis unos a otros»
(Juan 15: 14-15).

En El Reino de Dios está en vosotros, Tolstói describe las diferencias que encontró entre Iglesia y cristianismo:

«Iglesia y cristianismo son dos principios que no sólo no tienen nada en común -aparte del nombre-, sino que son absolutamente opuestos y antagónicos. La Iglesia representa el orgullo, la violencia, la autoafirmación, la inmovilidad y la muerte; el cristianismo, la resignación, el arrepentimiento, la humildad, el movimiento y la vida.
No se puede servir a dos maestros a la vez, hay que escoger entre el uno y el otro.»

La ley de la violencia y la ley del amor analiza la relación establecida entre:

. Razón y violencia.
. Pasión y  violencia.
. Iglesia y violencia.
. Justicia y violencia.
. Estado y violencia.
. Medios de comunicación y violencia.
. Desarrollo científico y tecnológico y violencia.

Las tesis de Tolstói pecan de idealismo, pues su concepto de fraternidad es inalcanzable del todo. La grandeza de sus ensayos, en mi opinión, no está en los métodos que propuso para conseguir erradicar el mal -el hombre es un lobo-, sino en el mensaje -el hombre es un lobo… dotado de raciocinio-. Es el mensaje el fruto maduro que hay que morder. Tolstói acude a nuestra capacidad de pensar y nos dice:  «… la aspiración de las almas a la comunión humana y a la solidaridad representa la Ley Superior y única de la vida».

Con la exhortación con la que termina Tolstói El Reino de Dios está en vosotros pongo fin a mi reseña:

«El único sentido de la vida del hombre reside en servir al mundo contribuyendo a que el reino de Dios sea establecido. Y ello se producirá únicamente cuando cada individuo reconozca y profese la Verdad. El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí o helo allí; porque el reino de Dios está en vosotros.»

IMÁGENES DE TOLSTÓI AL FINAL DE SU VIDA (1908-1910)

ENLACES RELACIONADOS

El catecismo revolucionario y los demonios: Bakunin, Nechayev y Dostoievski.

Dostoyevsky y la biografía psicológica (Jaime Alcalay).

Poemas en prosa (Iván S. Turgueniev).

Judas Iscariote y otros relatos (Leonid Andréiev).

Nikolay Gumiliov. Poemas.

Freud en las vanguardias artísticas: “El pensamiento estético en la obra de Freud”.


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