LOS BRUEGHEL Y EL ARTE FLAMENCO Y EUROPEO

«Érase una vez…»

Naturaleza muerta de flores (detalle), Jan Pieter Brueghel, óleo sobre lienzo, 1661.

Esta es la historia de una dinastía de pintores belgas apellidados Brueghel, una historia que comienza en el siglo XVI de la mano de Peter Bruegel el Viejo.

Es la crónica de cuatro generaciones de artistas. Episodios del Antiguo Testamento, paisajes, frutos y flores, anécdotas de la vida cotidiana, alegorías, leyendas mitológicas e historietas, narradas por los peregrinos que acudían a la próspera Amberes, son los temas que van pasando de padres a hijos para ser recreados en las telas; pues los descendientes de Peter Bruegel el Viejo pintaron los asuntos tratados por el pionero de la zaga.

Baile de boda campesina al aire libre (detalle), Pieter Brueghel el Joven, óleo sobre tabla, h. 1610.

Cuatro generaciones de Brueghel nos hicieron uno de los regalos que más estimamos los mirones de cuadros. Ese regalo no es otro que el de poder apreciar la evolución de los estilos estéticos que cada generación aporta. Al dedicarse a recrear los asuntos tratados por el patriarca de la familia, los pintores Brueghel nos permiten apreciar los métodos pictóricos que cada una de sus promociones aportó a la historia del arte.

Descanso en la huida a Egipto, Pieter Bruegel el Viejo, óleo sobre cobre, montado sobre tabla, h.1602-1605.

Y es así cómo, por ejemplo, a través de los paisajes de los Brueghel, iniciamos un viaje que comienza en el Renacimiento maduro y termina en el ocaso del Barroco.

Un recorrido que parte de una idea humanista y cristiana del mundo y termina en la representación de un pensamiento teñido por el dogmatismo religioso; que parte de una paleta luminosa y termina en una paleta oscura y evangelizadora, una que se muestra en concordancia con los preceptos del Concilio de Trento (1545-1563) y de los intereses de la Contrarreforma.

Naturaleza muerta con fruta y ave exótica (detalle), Abraham Brueghel, óleo sobre lienzo, 1670.

Hay que centrarse en la pintura de Peter Bruegel el Viejo para comprender la obra de toda la zaga; pues, como he expresado, es el padre de familia quien desbroza el camino que los otros pisaron.

En una época en la que el arte manierista, nacido en Italia, domina Europa, Pieter Bruegel el Viejo ofrece una pintura realista no exenta de burla. Una pintura narrativa que se inspira en los humanistas Erasmo de Rotterdam (1466-1536) y Tomás Moro (1478-1535) -en Utopía (1516), Tomás Moro ubica la primera parte del libro en Flandes.

Los siete Pecados Capitales, El Bosco, óleo sobre tabla, h. 1500-1510.

En cuanto a la forma de reflejar lo que cuenta, Pieter Bruegel el Viejo, en sus inicios, se dejó sugestionar por la obra de Jheronimus van Aken (1450-1516), el Bosco.

A mediados del siglo XVI, el Bosco era tan famoso que los talleres de grabado de los Países Bajos se encontraban desbordados con tantos encargos que le llegaban. Este hecho motivó a Pieter Bruegel el Viejo a realizar estampas enigmáticas, al estilo de los cuadros del autor de Las tentaciones de San Antonio Abad, El jardín de las delicias y Fantasía moral.

Fueron tan buenas las versiones de Bruegel el Viejo que empezaron a llamarlo «el segundo Bosco».

Pelea por dinero, Pieter Bruegel el Viejo, aguafuerte y grabado, tinta sobre papel, posterior a 1570.

La obra pictórica de Peter Bruegel el Viejo es colorista, de dibujo preciso, punto de vista alto (vista de pájaro), composición panorámica y estructura abigarrada, debido a los personajes y subtramas que incorporaba.

Peter Bruegel el Viejo observa su entorno y lo pinta. Pinta su sociedad y sus costumbres resaltando, con humor, la parte mala del cuento. Porque Peter Bruegel el Viejo es un narrador pictórico que cree en una sociedad liberada del Mal -al Mal le atribuye los vicios que muestra con su pincel-. Es un artista preocupado por los deberes del hombre y los principios éticos.

El triunfo de la muerte (detalle), Pieter Bruegel el Viejo (en el Museo del Prado), óleo sobre tabla, 1562-1563.

Pieter Bruegel el Viejo resalta la corrupción y las carencias y, al hacerlo, incita al espectador a realizar un juicio de valor basado en la virtud y en la razón. De ahí que su exposición de los hechos tenga una finalidad  moralizadora y no adoctrinadora. Esta es una característica muy importante de su obra.

Pieter Bruegel el Viejo, al igual que hizo Tomás Moro, nos invita a pensar en las causas que provocan nuestras adversidades. Como Tomás Moro en su Utopía, Pieter Bruegel el Viejo nos muestra la parte enferma de la realidad y lo hace mostrando imparcialidad al no distinguir entre víctimas y verdugos. Aquí tenemos otra particularidad de su pintura.

Paisaje con la parábola del sembrador, Pieter Bruegel el Viejo y Jacob Grimmer, óleo sobre tabla, 1557.

El artista flamenco es considerado el primer paisajista de su siglo y un pionero en el arte de género. Según Aldous Huxley (1894-1963) es «el más destacado pintor realista del arte moderno». Peter Bruegel el Viejo fue un gran observador de su entorno y esto le hizo dar el salto, sin olvidar la temática bíblica, de los asuntos religiosos a los profanos.

Otra condición de su obra, vinculada a la moral, es su naturaleza estoica. Se trata de un dato importante para comprender por qué representa el bien hermanado al conocimiento; por qué asocia la razón con el ennoblecimiento del alma. Para los estoicos, en alma cultivada no cabían flaquezas humanas.

Alegoría del Oído (detalle), Jan Brueghel el Joven, óleo sobre lienzo, h. 1645-1650.

Para Pieter Bruegel el Viejo, y por tanto para aquellos que en él se inspiraron, el conocimiento mejora nuestra existencia.

En los cuadros de la zaga Brueghel pueden apreciarse dos elementos fundamentales: el primero está relacionado con las técnicas pictóricas; el segundo, con la vida cotidiana. Sus obras muestran las marcas que el tiempo deja en la historia del hombre y en la historia del arte.

Por eso, la exposición Brueghel. Maravillas del arte flamenco ha sido muy especial, pues nos ha permitido apreciar cómo la paleta va ensombreciéndose en la medida en que el Barroco avanza; cómo la pintura va transformándose en arma al servicio de un ideario.

La Virgen y el Niño rodeados por una guirnalda de flores, Jan Brueghel el Viejo y Pedro Pablo Rubens, óleo sobre tabla, h. 1616.

Brueghel. Maravillas del arte flamenco nos ha mostrado de qué forma la estética no es más que una manera de expresión del presente del hombre; incluso, en aquellos casos en los que el artista se inspira en obras o asuntos de otras épocas.

Siempre hay una manera de contar -un trazo, un gusto tonal, un dar más alcance al contenido o a la forma- que delata el presente del que copia o recrea. Son sutilezas importantes, porque descubren variaciones en las moralejas de las narraciones. Se trata de modificaciones que delatan la contemporaneidad de una pieza artística.

Naturaleza muerta grande con frutas en un paisaje (detalle), Abraham Brueghel, óleo sobre lienzo, 1670.

Hay incorporaciones, en esas reproducciones que los descendientes de Bruegel el Viejo hicieron de las obras de su antepasado, que delatan al copista. La aparición de animales y de plantas originarios de América y de Oriente (el exotismo), de insectos, como la mariposa que da inicio al artículo (la existencia breve), de joyas que personalizan la vanidad, de calaveras que recuerdan al hombre su reloj de arena, de flores en ese punto en el que su belleza clarea por la pérdida de sus pétalos… En fin, todo esto habla de un tiempo distinto: la era del Barroco.

Borrachos, mendigos, paseantes, adúlteros, libertinos, músicos, taberneras, mujeres de vida disoluta…, son los personajes que dan pie a las escenografías pintadas de los Brueghel. Escenografías que pueden parecer anodinas si no se miran con curiosidad.

Pasar por delante y no detenerse ante un cuadro como Flores en una cesta y en una vasija de arcilla -el que dejo a continuación- es ver sin Ver.

Si te detienes ante Flores en una cesta y en una vasija de arcilla podrás percatarte de qué manera tan sutil presenta su mensaje Jan Brueghel el Joven. En el cuadro hay dos recipientes con flores: uno es una cesta que las muestra vivas y marchitas, algunas yacen ya sobre el mantel.

¡Ah!, pero el otro receptáculo, el que muestra flores en su mayor esplendor, es una ¡urna! La urna que nos recuerda que la vida tiene fecha de caducidad (memento mori).

Flores en una cesta y en una vasija de arcilla, Jan Brueghel el Joven, óleo sobre tabla, h. 1640-1645.

LA ZAGA BRUEGHEL PRESENTE EN LA EXPOSICIÓN

Pieter Bruegel el Viejo (1525-1539)
* Destacó por sus paisajes y alegorías religiosas que incitaban al orden y a la igualdad, por sus moralejas sobre la crueldad y la ignorancia.

Tuvo dos hijos pintores:

Pieter Brueghel el Joven (1564-1638)
* Destacó como copista y como divulgador de las obras de su padre.

Jan Brueghel el Viejo (1568-1625)
* Destacó por sus paisajes y naturalezas muertas. Fue conocido como Terciopelo, apodo que se ganó por sus pinceladas y veladuras.

Tuvo dos hijos:

Ambrosius Brueghel (1617-1675)
* Destacó por sus cuadros de paisajes y guirnaldas; así como por sus alegorías.

Jan Brueghel el Joven (1601-1678)
* Destacó por concluir algunas de las obras de su abuelo.

Tuvo dos hijos pintores:

Jan Pieter Brueghel (1628-1664)
* Destacó en el género del bodegón floral.

Abraham Brueghel (1631-1697)
* Destacó como paisajista y especialista en bodegones de flores y frutos.

Entonces, ¿te aclaras?

A este lío de nombres, al que hay que acercarse como si fuera un juego de unir puntos, hay que añadir que la única nieta de Pieter Bruegel el Viejo, Anna Brueghel, hija de Jan Brueghel el Viejo, se casó con el pintor David Teniers, dando comienzo a una retaguardia nueva de artistas: los Teniers. Como ejemplo de esta nueva dinastía les dejo Campesinos en una taberna.

Campesinos en una taberna, David Teniers el Joven, óleo sobre tabla, h.1655-1660.

(Curiosidad: El apellido comenzó siendo Bruegel, sin la h incorporada. La h la añadieron los descendientes de Pieter Bruegel el Viejo para diferenciar sus versiones de las de su ascendiente. En la exposición todos aparecen como Brueghel. Aquí, cuando me refiero al patriarca, no incluyo la h.)

Y ahora doy paso a la galería que he preparado para acercar a tu hogar Brueghel. Maravillas del arte flamenco.

Quiero añadir, antes de poner fin a mis palabras, que en la muestra había obras de El Bosco, Pedro Pablo Rubens (1577-1640), con quien Jan Brueghel el Viejo trabajó mano a mano, y David Teniers (1610-1690), entre otros.

Como siempre que me dejan, he hecho fotografías de los cuadros expuestos, sacando detalles de algunos de ellos para que puedas apreciar mejor la minuciosidad de sus trabajos. Hay algunas obras que pertenecen al Museo Nacional del Prado y que no estuvieron presentes en la exposición, las he incorporado para enriquecer la entrada.

Amigos, los dejo con los Brueghel, la zaga más importante y extensa de la historia de la pintura flamenca.

PAISAJES
La naturaleza fue para todos los Brueghel motivo de inspiración. La naturaleza siempre tuvo un lugar en los cuadros, independientemente de la temática principal de los mismos. La fragilidad del hombre se hace patente cuando se presenta rodeado por la imponente naturaleza, decían los calvinistas.


Paisaje de invierno con trampa para pájaros, Pieter Bruegel el Viejo, óleo sobre tabla, 1565.
(No está presente en la muestra. Sus descendientes hicieron varias versiones de esta escena. Ver el siguiente cuadro. Está en la exposición y es una copia realizada por uno de sus hijos.)


Paisaje nevado con patinadores y trampa para pájaros, Pieter Brueghel el Joven, óleo sobre tabla, h. 1601.


Vista de ciudad costera con puente, Jan Brueghel el Viejo, óleo sobre tabla, h. 1590-1595.


Paisaje de colinas con viajero, Jan Brueghel el Joven, óleo sobre tabla, 1625-1630.


Paisaje del río, Jan Brueghel el Viejo, óleo sobre tabla, h.1604-1606.

La visión de San Huberto, Jan Brueghel el Joven, óleo sobre lienzo, h. 1630.

El paraíso terrenal, Jan Brueghel el Joven.

ESCENAS RELIGIOSAS


La Resurrección, Pieter Bruegel el Viejo, óleo sobre tabla, 1563.

El Jardín del Edén, Jan Brueghel el Viejo (en el Museo del Prado), óleo sobre tabla, 1610-1612.


La Sagrada Familia rodeada por una guirnalda de flores, Jan Brueghel el Joven, óleo sobre tabla, h. 1620-1625.


Guirnalda de flores con las tentaciones de San Antonio, Jan Brueghel el Joven y David Teniers el Joven, óleo sobre cobre, sin fecha.

Las siete obras de misericordia, Pieter Brueghel el Joven, h. 1616.
(Curiosa representación que muestra en paralelo las obras de misericordia. Cada grupo tiene una misión: vestir al desnudo, dar de comer al hambriento, visitar a los enfermos, dar posada al peregrino, dar de beber al sediento, redimir al cautivo o enterrar a los muertos.)

Dar de beber al sediento, detalle de «Las siete obras de la misericordia».

ALEGORÍAS Y RELATOS MARAVILLOSOS


Alegoría del Oído, Jan Brueghel el Joven, óleo sobre lienzo, h. 1645-1650.

Alegorías de los elementos: agua, Ambrosio Brueghel, óleo sobre lienzo, 1645.

Alegorías de los elementos: Aire, Ambrosio Brueghel, óleo sobre lienzo, 1645.


Alegoría del verano, Abraham Brueghel, óleo sobre lienzo, 1670-1675.


Alegoría de la justicia y la paz, Abraham Brueghel, óleo sobre lienzo, 1660.

ESCENAS DE LA VIDA COTIDIANA


Viajeros en un punto de encuentro, Jan Brueghel el Joven, aguada marrón y tinta, 1630.

Buque de cuatro mástiles, armado y dejando atrás el puerto, Pieter Bruegel el Viejo, aguafuerte y grabado sobre papel, 1561.
(Son tan descriptivos los grabados de barcos de Pieter Bruegel el Viejo que han servido a los historiadores para conocer detalles de esas embarcaciones.)

Caballos y carros, tiza roja y azul sobre trazas de tiza negra sobre papel, Jan Brueghel el Viejo, 1610.

Recua y gitanos en el bosque (en el Museo del Prado), Jan Brueghel el Viejo, óleo sobre lámina de cobre, 1612.


Un gaitero y un caminante en una aldea, Pieter Brueghel el Joven, óleo sobre tabla, h.1580-1590.

ALGUNOS DETALLES QUE HABLAN DE LA BREVEDAD DEL TIEMPO Y DE LA VANIDAD EN LAS NATURALEZAS MUERTAS DE FLORES Y FRUTOS


Detalle de «Ramo de flores en un jarrón de cristal», Ambrosio Brueghel, óleo sobre cobre, h.1650-1660.

Ramo de flores un jarrón de cristal (detalle de la babosa, abajo, a la derecha).

Detalle en «Naturaleza muerta de flores en un jarrón de arcilla», Ambrosio Brueghel, óleo sobre tabla, 1645.


Naturaleza muerta de flores en un jarrón de arcilla (detalle del anillo, abajo, a la derecha).


Detalle de «Tulipanes y dalias en un jarrón», Ambrosio Brueghel, óleo sobre tabla, h.1645-1650.


Tulipanes y dalias en un jarrón (detalle del insecto, en el centro floral).


Detalle de «Naturaleza muerta de tulipanes y rosas en un jarrón de cristal que reposa sobre una mesa», Jan Brueghel el Viejo, óleo sobre tabla, h.1615-1620.

Naturaleza muerta de tulipanes y rosas en un jarrón de cristal que reposa sobre una mesa (detalle de la abeja, en la rosa blanca).

Alegorías de los elementos: Tierra (detalle), Ambrosio Brueghel, óleo sobre lienzo, 1645.

Alegorías de los elementos: Tierra (detalle del mono, a la izquierda, abajo).

ENLACES RELACIONADOS

Rembrandt y los retratistas holandeses del Barroco.

La buena mesa en el barroco. Los bodegones de Clara Peeters, una de las pocas pintoras del siglo XVII.

Flores y el Siglo de Oro Español. Pintura barroca.

Caravaggio, los pintores del norte y el Concilio de Trento.

El Bosco, el rey Felipe II y la exposición del Museo del Prado.

El Siglo de Oro español. Poemas.

La medicina en la pintura.

 


Compártelo con tus amigos: