LOS MILLONES

«El ser humano en soledad se debilita y resulta prescindible.»

Mijaíl Artsybáshev escribió esta novela en 1908, tres años después de lo que se ha llamado La Primera Revolución Rusa. Es importante tener este dato en cuenta porque en la novela se respira, desde el primer momento, ese aire tenso y apocalíptico que desencadenó en la Revolución de Octubre de 1917.

Los millones se desarrolla en dos grandes escenarios: un balneario en Yalta y la fábrica del protagonista en Moscú. Voy a aprovechar esta situación para reseñar los temas que considero más interesantes de la novela, dividiéndolos también en dos partes. El primero de ellos tiene que ver con la corriente naturalista en la literatura; el segundo, con la situación histórica y social de la Rusia de primeros de siglo.

Pero antes voy a presentar a Mizhúyev, el protagonista de la historia. Un hombre grande y fuerte que vive instalado en la melancolía y la autodestrucción. Un hombre que está incapacitado para ser feliz y que es descrito por el autor como un «un buey enfermo». Mizhúyev vive preso del dinero. La riqueza le viene impuesta y no puede renunciar a ella.

«(…) Él, un hombre que había disfrutado de todo cuanto la vida podía ofrecer y que podía seguir haciéndolo, ¿iba a convertirse por propia voluntad en un desgraciado e ir a la oficina por un salario de veinte rublos para, más adelante, acabar casándose con una señorita humilde que se dedicara a escribir a máquina? ¡Menuda estupidez!»

MIZHÚYEV SE ENCUENTRA DE VACACIONES EN YALTA 

La primera parte de la novela transcurre en un balneario. Mizhúyev está acompañado de María Serguéyevna, la esposa de un amigo a quien él traicionó.

El protagonista de Los millones es un industrial rico que todo lo compra y a quien todos envidian. Es un ser lúgubre, callado, atormentado, aburrido, que se desprecia a sí mismo porque cree que las personas acuden a él por su dinero. Es indeciso, impulsivo, celoso, temperamental y agresivo. Repudia y se repudia, humilla y se humilla estableciendo un círculo vicioso bajo la dictadura del dinero.

«¿Por qué sólo soy capaz de esperar miserias, cuando es cierto que otra vida resulta posible? ¿No vive la gente feliz y con sinceridad? ¿Qué me pasa? ¿Acaso llevo en mi interior el embrión de la enfermedad, y todo cuanto toco debe tomar la senda de la vulgaridad y la podredumbre? ¡Es una pesadilla! Soy un enfermo que se está matando a fuerza de ensoñaciones…»

La maldición del dinero que todo lo corrompe persigue a Mizhúyev y al resto de los personajes que giran en torno a él. María Serguéyevna, por ejemplo, pasa de ser una señora respetable a ser una «querida abandonada, una mujer sin nombre ni respeto», un objeto, una cosa desechable.

Los millones es una novela que responde a la corriente naturalista (hijastra del realismo). El juego que ofrece el argumento sobre el que gira la historia hace que los personajes se encuentren en situaciones extremas que los degradan. El pesimismo, el sino trágico del personaje principal -que está marcado por su condición de rico-, el ambiente social en que se desenvuelve la trama, el sexo que oprime al amor, la sordidez de trasfondo y las reacciones de los personajes hacen de la novela una fiel representante de la literatura naturalista rusa, a pesar de que el naturalismo es una corriente literaria que nació a finales del siglo XIX.

En Los millones se hace más hincapié en el estudio del entorno que en la psicología de los protagonistas y esto hace que los personajes estén imposibilitados para escapar del cepo en donde han caído, pues no tienen capacidad de reacción, se mueven en círculos.

Emile Zola, líder de la corriente naturalista, le otorgó al escritor la misión de describir minuciosamente las realidades que convertirían a los protagonistas en actores sin libre albedrío, en trágicos personajes atrapados por los cambios sociales de su tiempo, que son los que marcan su destino.

«-Entre él (Mizhúyev) y las personas siempre se interpondrán sus millones de rublos. Y, una de dos: o se trata de un hombre completamente solo o de una bestia. Un dilema que arrastra consigo su propia perdición…»

CUANDO MIZHÚYEV REGRESA A SU FÁBRICA EN MOSCÚ

La revuelta de 1905 está presente indirectamente en Los millones. Las mejoras salariales, la jornada de ocho horas de trabajo y la libertad para sindicarse eran algunas de las peticiones que los obreros hicieron al zar Nicolás II (familia Romanov) y que no fueron atendidas; al contrario, los disturbios terminaron con una gran represión, conocida como «Domingo Salvaje».

El motín popular de 1905 no consiguió sus objetivos inmediatos, pero sentó los precedentes para la fundación del Partido Bolchevique, que organizó a las masas obreras y campesinas y las lanzó a la lucha.

Los disturbios desembocaron en la Gran Revolución Rusa de 1917, que destronó y ejecutó al zar Nicolás II y dio vida al primer país socialista del mundo. En el año 1922, bajo el control de un solo partido -el Partido Comunista-, el estado se consolidó bajo el nombre de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

La fábrica de los «Hermanos Mizhúyev», que representa el inicio del desarrollo industrial en Rusia, está en manos de un comité de huelga que exige mejoras salariales y reducción de jornada laboral a sus dueños. En este conflicto, los dos hermanos se enfrentan: Mizhúyev, consciente de que los obreros tienen la razón, se pone de parte de ellos. Su hermano, que dirige la fábrica, ocupa la posición contraria, no quiere pactar porque sabe que ceder significa el fin del negocio. Además, ¿qué sacaría el obrero cerrando la industria? Se quedaría sin trabajo, tendría que ir a buscarlo a otro sitio donde, probablemente, lo tratarían peor porque donde hay excedente de mano de obra el abuso es mayor.

Mizhúyev fracasa en su intento de interceder por los obreros porque, a fin de cuentas, él no ha renunciado a su condición de rico, a su parte del pastel. Él nunca podrá, por muy buena voluntad que tenga, erigirse en portavoz del proletariado porque sólo ofrece caridad donde debería regir la equidad y la justicia: solamente el obrero puede luchar por sus derechos. El ejército interviene en el conflicto bajo la petición de Stepán Iványch, el hermano del protagonista, represaliando a los trabajadores como hizo el ejército bajo las órdenes de Nicolás II. La fábrica vuelve a poner en marcha su cadena de producción de la misma manera que en la época del levantamiento de 1905 los obreros tuvieron que volver a sus fábricas con los bolsillos vacíos, las promesas incumplidas y más indignación en sus corazones. Pero en la Historia de Rusia y en la historia de esta novela el reloj se ha puesto en marcha.

«-La cuestión no radica en ese veinte por ciento -respondió secamente, sin mirarle, Stepán Iványch-. Ese porcentaje no acabaría con la fábrica (…) ¡El verdadero dilema son las demandas intransigentes de unas personas que piensan que somos parásitos; que la fábrica entera, todo el dinero, el cien por cien, y no el veinte, ni el cuarenta, todo, les pertenece, y que deben arrebatarnos lo que es suyo después de mandarnos al diablo, a la calle!»

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Mijaíl Artsybáshev (1878-1927) escribió novelas, obras de teatro y artículos. Fue anti-bolchevique y contrario a la doctrina marxista. Se vio obligado a emigrar a Polonia donde fundó el periódico ¡Por la libertad!

los millones8Boris Artsybáshev, hijo de Mijaíl, fue un famoso ilustrador que ganó en 1938 el premio Libro de Honor Caldecott por Seven Simeons. De su serie Aceros, mezcla de surrealismo y modernismo, son los dibujos que he escogido para ilustrar la reseña del libro de su padre.

ENLACES RELACIONADOS

El catecismo revolucionario: Bakunin, Nechayev y Dostoievski.

Los vagabundos (Máximo Gorki). Novela.

El papel de mi familia en la revolución mundial (Bora Ćosić).

Los huevos fatales (Mijaíl Bulgákov).

Judas Iscariote y otros relatos (Leonid Andréiev).


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