LOS MILLONES

«El ser humano en soledad se debilita y resulta prescindible.»

Mijaíl Artsybáshev (1878-1927) escribió Los millones en 1908, tres años después de lo que se ha llamado La Primera Revolución Rusa. Es importante tener este dato en cuenta porque en la novela se respira, desde el primer momento, ese aire tenso y apocalíptico que desencadenó la Revolución de Octubre de 1917.

Los millones se desarrolla en dos grandes escenarios: un balneario en Yalta y la fábrica del protagonista de la novela, que se encuentra ubicada en Moscú. Voy a aprovechar esta dualidad espacial para reseñar los temas que considero más relevantes de la narración: el primero tendrá que ver con la corriente naturalista en la literatura y el segundo con la situación histórica y social de la Rusia de primeros de siglo.

Pero antes voy a presentar a Mizhúyev, el protagonista de la trama. Un hombre grande y fuerte que vive instalado en la melancolía y en la autodestrucción. Un hombre que está incapacitado para ser feliz y que es descrito como un «un buey enfermo». Mizhúyev vive preso del dinero, pues la riqueza le viene impuesta y no puede renunciar a ella.

«(…) Él, un hombre que había disfrutado de todo cuanto la vida podía ofrecer y que podía seguir haciéndolo, ¿iba a convertirse por propia voluntad en un desgraciado e ir a la oficina por un salario de veinte rublos para, más adelante, acabar casándose con una señorita humilde que se dedicara a escribir a máquina? ¡Menuda estupidez!»

MIZHÚYEV SE ENCUENTRA DE VACACIONES EN YALTA 

La primera parte de la novela transcurre en un balneario. Mizhúyev está acompañado de María Serguéyevna, la esposa de un amigo a quien él traicionó.

Mizhúyev es un industrial acaudalado que todo lo compra y a quien todos envidian. Es un ser lúgubre, callado, atormentado, aburrido, que se desprecia a sí mismo porque cree que las personas acuden a él por su dinero. Es indeciso, impulsivo, celoso, temperamental y agresivo. Repudia y se repudia y humilla y se humilla, estableciendo un círculo vicioso bajo la dictadura de su riqueza.

«¿Por qué sólo soy capaz de esperar miserias, cuando es cierto que otra vida resulta posible? ¿No vive la gente feliz y con sinceridad? ¿Qué me pasa? ¿Acaso llevo en mi interior el embrión de la enfermedad, y todo cuanto toco debe tomar la senda de la vulgaridad y la podredumbre? ¡Es una pesadilla! Soy un enfermo que se está matando a fuerza de ensoñaciones…»

La maldición del dinero, que todo corrompe, persigue a Mizhúyev y al resto de los personajes que giran en torno a él. María Serguéyevna, por ejemplo, pasa de ser una mujer decente a ser una «querida abandonada, una mujer sin nombre ni respeto».

Los millones es una novela que responde a la corriente naturalista (hijastra del realismo). El pesimismo, el sino trágico de Mizhúyev, el ambiente social en que se desenvuelve la trama, el sexo que oprime al amor, la sordidez de trasfondo y el comportamiento del resto de los personajes son características que definen la literatura naturalista.

En Los millones se hace más hincapié en el estudio del entorno que en la psicología de los sujetos y esto hace que los personajes estén imposibilitados para escapar del cepo, pues no tienen capacidad de reacción, se mueven en círculos. Emile Zola (1840-1902), líder de la corriente naturalista, otorgó a la narrativa la misión de describir con minuciosidad las realidades que convertirían a los protagonistas en actores sin libre albedrío, en trágicos personajes atrapados por los cambios sociales de su tiempo. Son esos cambios los que marcan su destino.

CUANDO MIZHÚYEV REGRESA A SU FÁBRICA EN MOSCÚ

En Los millones late la revuelta de 1905 en Rusia. Las mejoras salariales, la jornada de ocho horas de trabajo y la libertad para sindicarse eran algunas de las peticiones que los obreros hicieron al zar Nicolás II (familia Romanov) y que no solamente no fueron atendidas, sino que terminaron con una gran represión —«Domingo Salvaje».

El motín popular de 1905 no consiguió sus objetivos inmediatos, pero sentó los precedentes para la fundación del Partido Bolchevique, que organizó a las masas obreras y campesinas y las lanzó a la lucha. Los disturbios desembocaron en la Gran Revolución Rusa de 1917, que destronó y ejecutó al zar Nicolás II (1868-1918) y dio vida al primer país socialista del mundo. En el año 1922, y bajo el control de un solo partido —Partido Comunista—, el Estado se consolidó con el nombre de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Pues bien, la fábrica de los «Hermanos Mizhúyev», que representa el inicio del desarrollo industrial en Rusia, está en manos de un comité de huelga que exige mejoras salariales y reducción de jornada laboral a sus dueños. En este conflicto, los dos hermanos se enfrentan: Mizhúyev se pone de parte de los obreros —es consciente de que tienen la razón—. Pero su hermano, que dirige la fábrica, ocupa la posición contraria: no quiere pactar porque sabe que ceder significa el fin del negocio. Además, ¿qué sacarían los peones cerrando la industria? Se quedarían sin trabajo y tendrían que ir a buscarlo a otros lugares donde los tratarían peor, porque donde hay excedente de mano de obra el abuso es mayor.

Mizhúyev fracasa en su intento de interceder por sus empleados; a fin de cuentas, él no ha renunciado a su condición privilegiada. Mizhúyev nunca podrá, por muy buena voluntad que tenga, erigirse en portavoz del proletariado, pues sólo ofrece caridad donde debería regir la equidad y la justicia. Con el lío montado, el ejército, cumpliendo la petición del hermano del protagonista, interviene en el conflicto, de la misma manera que el ejército en aquel «Domingo Salvaje». Y, nuevamente, la fábrica pone en marcha su cadena de producción.

«¡El verdadero dilema son las demandas intransigentes de unas personas que piensan que somos parásitos; que la fábrica entera, todo el dinero, el cien por cien, y no el veinte, ni el cuarenta, todo, les pertenece, y que deben arrebatarnos lo que es suyo después de mandarnos al diablo, a la calle!»

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Mijaíl Artsybáshev (1878-1927) escribió novelas, obras de teatro y artículos. Fue anti-bolchevique y contrario a la doctrina marxista. Se vio obligado a emigrar a Polonia donde fundó el periódico «¡Por la libertad!»

los millones8Boris Artsybáshev, hijo de Mijaíl, fue un famoso ilustrador que ganó en 1938 el premio «Libro de Honor Caldecott». De su serie «Aceros», mezcla de surrealismo y de modernismo, son los dibujos que he escogido para ilustrar la reseña del libro de su padre.

ENLACES RELACIONADOS

El catecismo revolucionario: Bakunin, Nechayev y Dostoievski.

Los vagabundos (Máximo Gorki). Novela.

El papel de mi familia en la revolución mundial (Bora Ćosić).

Los huevos fatales (Mijaíl Bulgákov).

Judas Iscariote y otros relatos (Leonid Andréiev).

Mijaíl Osorguín. “La librería de los escritores”.

Fahrenheit 451 (Ray Bradbury).

Marina Tsvietáieva. “Diario de la Revolución de 1917”.


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