LUJO. DE LOS ASIRIOS A ALEJANDRO MAGNO

¿Para qué sirve esto? Sirve para ser bello.”
Théophile Gautier

Panel de pared, 710-705 a.C, yeso.

Vamos a evocar un pasado muy remoto. Y vamos a hacerlo a través de los ojos que, ávidos, se posarán en las hermosas piezas expuestas en las vitrinas de la CaixaForum Madrid. Piezas que forman parte de la exposición Lujo. De los asirios a Alejandro Magno y que provienen del British Museum.

Vamos a viajar en el tiempo, a trasladarnos a la época que nació de las civilizaciones militares, donde palabras como éxito, ambición, conquista, codicia, muerte, dioses, poder y armas gozaron de la misma energía que los pueblos que le dieron vida.

Y a través de los más de doscientos objetos expuestos en la muestra, que abarcan los años comprendidos entre el 900 a.C y el 300 a.C, constataremos que civilización y arte marchan a la par en el Oriente Medio antiguo.

Asirios, babilónicos, fenicios, persas y griegos con sus metales, marfiles, piedras, maderas, huesos, vidrios…; con sus dibujos y relieves, que narran escenas cotidianas, religiosas, deportivas y bélicas, nos ofrecen una imagen gráfica de la importancia que para ellos tuvo el dar placer a los sentidos.

Las conquistas no ofrecían solamente poder territorial, también ofrecían botines de guerra. Todos los objetos que los vencidos dejaban en su huida pasaban a manos del triunfador, que los incorporaba a su patrimonio. De modo que el pillaje, así como los tributos para complacer a los nuevos gobernantes, eran una forma práctica de hacerse con hermosas piezas.

Esta manera de actuar hizo, junto con el comercio, que las conquistas se convirtieran en una forma de intercambiar culturas y estilos diferentes (los asirios reanimaron las rutas comerciales y dieron nueva vida a los territorios que se encontraban entre el Mediterráneo y el golfo Pérsico).

El oficio de las armas creó un entramado de información que enriqueció a los pueblos de Oriente Medio. Esta realidad -la integración cultural- también vamos a poder confirmarla a través de los tesoros mostrados en la CaixaForum.

Cabezas de jabalí, adornos para ropa, Irán, 550-300 a.C, oro.

La exposición se inicia con los asirios y termina con Alejandro Magno, gran coleccionador de trofeos de guerra que dio inicio a una nueva era en el arte: el Helenismo.

El hombre que no perdió una batalla arrebató al retrato su halo espiritual, su carácter idealizado. Entre los nuevos distintivos que Alejandro Magno le otorgó al arte destacan dos: el realismo psicológico -sus bustos muestran la expresión de su rostro- y el poder propagandístico. Con él nació una nueva iconografía, al fundir en la imagen terrenal el resplandor de los dioses. También habría que hablar de cómo se impuso el idioma griego durante su imperio, pero esto es otro cantar.

Describo lo que mis ojos han captado al posarse en objetos tan diferentes y lujosos. Porque el lujo es el eje sobre el que gira la muestra que pretende enseñar lo importante que fue para las clases dominantes la ostentación de riquezas.

Y, como podrás comprobar, la pompa era hermosa.

Frasco para aceite perfumado del imperio aqueménida, Tayikistán, 500-400 a.C, oro.

El talento creador de aquellos hombres hambrientos de gloria fue tan grande que dio lugar al triunfo de la belleza.

Es sorprendente la manera en la que el tiempo se ha apadiado de la lindeza. ¡Tantos objetos frágiles aún se conservan!

¡Qué más puedo decir! Creo que es mejor que de paso a la galería de fotos que he hecho con la intención de que puedas contemplar algunas de las piezas expuestas, aunque lo suyo es que te acerques a verlas. Pero si estás lejos, si no puedes, aquí tienes estas imágenes que no son tan nítidas como quisiera, pues la iluminación y los cristales de seguridad de las vitrinas me juegan malas pasadas. Mas no importa mucho, este contratiempo les da un efecto más cercano.

Me acompaña la cabeza de una estatua votiva con turbante, Santuario de Apolo-Reshef, Chipre, 530 a.C, piedra calcárea.
(Una forma de conocer el vestuario de la época es a través de las esculturas y las pinturas. No hay prendas de aquellos tiempos.)

Quiero hacer una última observación antes de finalizar el artículo y dejarte con algunos de los tesoros del British Museum. Es, más bien, una reflexión personal. Estas antiguas civilizaciones, adiestradas en la guerra, bañadas en la sangre de los vencidos, supieron amar la belleza, que no es más que una manera de representar ideas. Supieron inmortalizar, con sus hermosas imágenes, las fieras peligrosas que atravesaban con sus flechas. Con formas geométricas, con símbolos y con animales ornamentaron los objetos que los rodeaban.

Estos hombres y mujeres construyeron grandes palacios con vistas a grandes montañas y prados. Levantaron jardines de cuentos, supieron fundir la parte práctica de la vida con la elegancia y la opulencia. No restaron, sino que sumaron culturas, diseños, estilos.

Ambiciosos, creativos y coquetos -los objetos de aseo personal así lo demuestran- llegaron, incluso, a inventar la copia para hacer asequibles las modas. Copias, por cierto, que no descuidaron diseños y hechuras, sólo en los materiales estaba la diferencia -en vez de vidrios, barro; en vez de metales preciosos,  aleaciones.

En esas sociedades lo hermoso tenía su sitio. Y yo me pregunto, ¿qué nos ha pasado para consentir que el utilitalismo destruya el encanto? ¿Cómo es posible que el objeto seriado domine sobre la belleza moldeada con las manos?

Ornamento para brida, Ziwiye (Irán), 800-700 a.C, plata.

Y ahora pasemos a la galería de fotos para que puedas comprobar, a través de la variedad de objetos y de la forma de tratar los materiales utilizados, que se cumple la finalidad descrita en el texto anónimo titulado La profecía de Marduk, que reza: “El rey brillará como la estrella del templo”.

TESOROS DEL BRITISH MUSEUM

OBJETOS DE ASEO PERSONAL

Contenedor de cosméticos, Abu Habba (Irak), 800-700 a.C, almeja gigante.
(¡Una concha! ¡Y se conserva!)

Bote para aceite perfumado, Cámiros, Rodas (Grecia), 700-500 a.C, cerámica esmaltada.

Botella para aceite perfumado, Sidón (Líbano), 50 a.C -50 d.C, vidrio griego, pan de oro.

Paleta de maquillaje, Ur (Irak), 700-600 a.C, marfil.

RECIPIENTES

Recipiente tallado, tumba de Isis, Vulci (Italia), 700-600 a.C, ¡cáscara de huevo de avestruz!

Caldera asiria, Nimrud (Irak), 900-800 a.C, aleación de cobre.
(Las calderas eran un botín muy popular. Se conservan muy pocas debido a la corrosión.)

Copa para beber con cabeza de toro, Basilicata (Italia), 320-310 a.C, arcilla.

FIGURITAS Y ESCULTURAS

Figurita de caballo y jinete, Tiro (Líbano), 500-400 a.C, arcilla.

Figura de Afrodita, Biblos (Líbano), 150-50 a.C, alabastro.

Fragmento de un vaso babilónico con forma de mujer, Sippar (Irak), 700-600 a.C, calcita.

Escultura, Santuario de Apolo-Reshef (Chipre), 600-500 a.C, piedra calcárea.

JOYAS

Collar, ofrenda funeraria fenicia,Tharros (Cerdeña, Italia), 500-400 a.C, vidrio, plata, piedra, cornalina.

Virola en forma de cabra, Irán, marfil, 500-400 a.C.
(Esta pieza se utilizaba para evitar que las puntas de las espadas cortaran las piernas de quienes las llevaban. Si te fijas, está tallada. Se colocaba en la punta de la vaina.)

Collar, ofrenda funeraria fenicia, Tharros (Cerdeña, Italia), 700-600 a.C, oro, ámbar, cornalina y ágata.

COPIAS

Izquierda: Vasija con caña, Lorestán (Irán), 800-700 a.C, arcilla. Derecha: Vasija con caño, Tepe Giyan (Irán), 900-800 a.C, aleación de cobre.

Izquierda, arriba: Bol, Roma (Italia), vidrio, 175-75 a.C. Derecha, arriba: Bol de vidrio mosaico, Iwao Matsushima, 2016. Abajo: Bol y tapa, Mediterráneo oriental, 700-550 a.C, ágata.
(Estas piezas muestran cómo se usaba el vidrio para hacer imitaciones de piedras semipreciosas, que eran aún más costosas que el vidrio.)

Izquierda: Jarrón para vino, Ática (Grecia), 450-400 a.C, arcilla. Derecha: Jarra para vino, Galaxidi (Grecia), 450-400 a.C, aleación de cobre (oxidado).

LA MESA

Copa con forma de cuerno, Kahramanmaras (Turquía), 500 a.C, plata y oro.

Plato de estilo aqueménida, Nápoles (Italia), 400-300 a.C, vidrio.

Mangos de cucharón con cabeza de cabra salvaje, Kahramanmaras (Turquía), 500-300 a.C, plata.

Copa para beber con cabeza de grifo, Ruvo (Italia), 300-200 a.C, arcilla.

ARQUITECTURA

Ladrillo de alguna construcción asiria decorado con una palma. Los esmaltes más usados en estas piezas eran negros, azules y amarillos.


Fragmento que representa a una criada oliendo una flor de loto en el jardín del último gran rey de Asiria, Asurbánipal.

Umbral de puerta tallada, Palacio norte, Nínive (Irak), 645-640 a.C, piedra calcárea.

Placa decorativa de pared, pieza asiria, Tell Billa (Irak), 875-865 a.C, arcilla.

Y hasta aquí voy a llegar. 


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