MENDEL EL DE LOS LIBROS

mendel-trebacz

Mendel es un anciano con una memoria prodigiosa, mágica, sobrenatural. Mendel es en sí mismo una enciclopedia, es historia de la humanidad. No es un librero más, no es un bibliotecario, ni siquiera es un judío ilustrado que termina su vida humillado y hambriento, olvidado por todos los que a él acudieron.

Mendel es el símbolo del saber y del conocimiento, Mendel representa la historia del hombre narrada por hombres. Mendel simboliza la memoria, la memoria histórica; pero, ojo, la memoria es como una tacita de porcelana de Sèvres, es delicada, es frágil. Los conocimientos que la mente aloja escapan si no son protegidos.

La época del viejo Mendel es borrascosa. Las ráfagas huracanadas, cargadas de sinrazón, pasan por el libro con la orden de aniquilar el universo del hombre erudito.

Un mundo nuevo y gris, egoísta y descreído, pisa con su bota inmunda la sabiduría acumulada, mientras sus portavoces gritan: «¡No pienses, no te resistas!». Mas el archivo que Mendel representa, por mucho que muchos lo intenten, nunca será destruido.

mendel tebaczEl libro que Mendel dejó en su mesa, el día que no volvió, quedó al amparo de una anciana analfabeta, cuidadora de los aseos del café vienés donde el viejo librero pasaba las horas leyendo.

El libro, cuenco donde se vuelca el conocimiento, sobrevivió a su dueño y a la Guerra. Renació:

«Jakob Mendel miraba a través de sus gafas y desde aquella mesa cuadrada ese otro universo de los libros, que asimismo gira eternamente y renace transformado, aquel mundo sobre nuestro mundo.»

Ilustro la reseña con cuadros del polaco Maurycy Trebacz (1861-1941), quien probablemente conoció el libro de Stefan Zweig.

Trebacz murió de hambre en el guetto polaco de Litzmannstadt, fue uno de los pintores más reconocidos de su tierra y sus obras, salvo unas pocas, se perdieron en el Holocausto.

¡Cuántas voces, cuántas almas se tragó el infierno levantado por los hombres! ¡Cuántas obras sin concluir! ¡Cuántos apellidos perdidos!

Cuando Stefan Zweig escribió Mendel el de los libros, Goebbels ni en sueños pensaba que sería ministro de Ilustración y Propaganda del Tercer Reich y los austriacos estaban muy lejos de vivir el desmantelamiento de su cultura. Los austriacos no sabían que admiraban a artistas «degenerados», ni que se verían obligados a aplaudir, por imperativo oficial, la versión nazi del clasicismo greco-romano.

El pueblo culto, de vida acomodada, no intuyó el desastre, pero Stefan Zweig sí y su Mendel es un claro ejemplo de su vista de lince.

mendel trebacz 1En El mundo de ayer (1939-1941), Zweig escribió:

«… Y sólo cuando (…) los techos y las paredes se desplomaban sobre nuestras cabezas, reconocimos que, desde mucho tiempo atrás, los fundamentos estaban ya socavados y que, con el nuevo siglo, había comenzado simultáneamente en Europa el ocaso de la libertad individual.»

Aunque el personaje de Jakob Mendel aparece como un viejo judío ruso «asimilado», que es humillado hasta su destrucción como individuo, no creo que el objetivo principal de la trama sea denunciar el odio racial, que también.

Pienso que Stefan Zweig se valió de ese argumento para dar testimonio de lo que realmente le preocupaba. El autor nos alerta, nos dice que el desconocimiento voluntario es un peligro mortal. El hombre que reniega de sus raíces, que seca el árbol del saber, que tergiversa la historia, la desprecia o, simplemente, la borra de un plumazo, termina quemando la tierra y toda la vida depositada en ella, incluida la suya propia.

Y al final, cuando todo sea destrucción, los cómplices de la aniquilación de la civilización compartirán destino con sus víctimas. Y compartirán, también, las mismas preguntas y recibirán las mismas respuestas.

Rescato de la autobiografía de Zweig este pequeño párrafo que tanto me ha hecho pensar:

«¿Por qué yo? ¿Por qué tu? ¿Por qué yo contigo, a quien no conozco, cuyo idioma no comprendo, cuyo modo de pensar no entiendo, a quien nada me liga? ¿Por qué todos nosotros? (…) Es repetir (…) la eterna pregunta de Job a Dios, para que no sea totalmente olvidada sobre la tierra.»

Yo creo que la ignorancia es la fuente de la que brota la tragedia humana.

Mendel el de los libros se editó por primera vez en 1929, entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Puedes encontrarlo en el catálogo de Acantilado, en su colección Cuadernos.

firma gabriela4

ENLACES RELACIONADOS

Una historia crepuscular (Stefan Zweig).

Escritores de la Shoá.

Tardía fama (Arthur Schnitzler).

El deseo de Sarah para el día de Reyes.

A Petr Ginz, asesinado en Auschwitz.

MEDALLONES ( ZOFIA NALKOWSKA).

Mijaíl Osorguín. “La librería de los escritores”.

 


Compártelo con tus amigos: