El Museo vivo de los insectos es un libro extraordinario en el sentido literal de la palabra. Lo tiene todo. Es estéticamente bello, es didáctico, es curioso y nada pretencioso. Es un libro que nos descubre el desconocido mundo de los insectos a través de unas lindas y realistas ilustraciones y de un lenguaje adaptado al lector infantil, un lenguaje sencillo, que no ñoño.

Hoy los protagonistas de mi reseña son bichitos que vuelan, saltan, andan y se arrastran. Bichitos que son clasificados y presentados por el entomólogo francés Francois Lasarre, quien nos cuenta las características físicas, el hábitat y las costumbres de estos seres vivos que tienen la desgracia de ser rechazados por muchas personas, pues los ven asquerosos. Sin embargo, los misteriosos artrópodos son imprescindibles para mantener viva la tierra.

Textos breves, amenos e ingeniosos hacen de este peculiar diccionario una lectura placentera y provechosa.

El libro se divide en diecisiete capítulos, cada uno de ellos está dedicado a un grupo distinto de insectos, y es de esta forma que por las páginas asoman los disfrazados, los nadadores, los cantarines, los gigantes, los armados, los alados y no alados, los adornados, los elegantes, los que se comen y los que no se engullen, los okupas, los viajeros, los imitadores, los dragones voladores y los redonditos. ¡Hay un sinfín de bichitos!

Hay insectos bellos e insectos feos, pero todos son útiles e inofensivos aunque, como seres vivos que son, tienen su lado oculto y, si no los conoces bien y te acercas demasiado, un aguijonazo puede darte un buen susto.

Museo vivo de los insectos tiene las tapas duras, un formato grande y se encuentra en el catálogo de la editorial Harpenkids. Es un libro ideal para niños curiosos y… para pájaros golosos.


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