“No es lo mismo ver que conocer”.
Etnia Fang

Máscara Kwele, madera, pigmentos y mica en los ojos.

Objetos de fuerza y de poder del golfo de Guinea es una exposición temporal que se encuentra en el Museo de la Evolución Humana de Burgos. La muestra tiene el propósito de acercar al espectador occidental “las narrativas de poder pertenecientes al imaginario colectivo Fang y a los pueblos afines”.

De vez en cuando salgo de Madrid a la espera de que el destino me sorprenda. Visité el Museo de la Evolución Humana con la intención de conocer las salas dedicadas a los yacimientos de la Sierra de Atapuerca y me encontré con una curiosa exposición sobre etnias bantúes. Tengo que decir que salí impresionada de mi cita con el Paleolítico, el Neolítico y la Edad de los Metales, pero Atapuerca será tema para otra ocasión.

Estatuas, pigmeos. Izquierda: madera, pigmento, textil. Derecha: madera, pigmentos.
(Los pigmeos son los habitantes más antiguos de los bosques donde residen los bantúes. Se cree que se instalaron en el centro de África hace más de 70.000 años).

Así que paseemos por Guinea Ecuatorial, Camerún, Gabón, Angola y la República Democrática del Congo a través de sus tótems. Acerquémonos a las etnias bantúes que allí habitan desde tiempos inmemoriales. Fang, Kota, Punu, Mbété, Myene, Tsogo, Mangbetu, Téké, Kongo, Kwele, Puvi, Bibayak son las comunidades representadas en esta muestra que nos revela la relación del hombre de esas tierras con sus objetos mágicos; nativos para los que la figura del escultor es fundamental en su estructura social.

Fetiche Kongo, madera, espejo, clavos de hierro, fibras vegetales, fibra textil, pelo, cuerno.

Máscaras, relicarios, instrumentos musicales y estatuas sirven de intermediarias entre lo divino y lo humano a estas poblaciones. Las piezas que contemplamos en la exposición son originales, no réplicas; es decir, han tenido una vida útil, han estado al servicio de algo que es primordial para los bantúes: el culto a los ancestros. Son piezas de carácter mágico-religioso que sirven como amuletos.

Los materiales usados para realizar los ídolos salen de los bosques donde viven las comunidades. De esos bosques, y de los animales que en ellos habitan, extraen las maderas, las semillas, los pigmentos vegetales, los cuernos, las plumas, los caracoles, las pieles, los huesos…; todo aquello que, en definitiva, puede servir a las tribus para crear las figuras, entre infantiles y tétricas, que estremecen y que, según las etnias, pueden incluir restos humanos.

Máscaras

Los colores más utilizados son el rojo, el negro y el blanco, pues son los colores de “la sinergia y el esoterismo”. El catálogo de la muestra nos dice que el negro representa el hermetismo y lo enigmático, que el color blanco establece el puente con el mundo de los muertos y que el rojo significa la energía, la fuerza, el símbolo de la vida.

Las máscaras, dependiendo de la tribu, son protegidas en los templos de iniciación o en las casas de sus propietarios. Por cierto, lo importante en el ritual son las máscaras, ellas son las que danzan, los que las llevan puestas no son más que personas cuya sensibilidad les permite percibir la energía que les llega del mundo invisible.

Relicarios

Los relicarios tienen una fuerte connotación simbólica. “Tienen la finalidad de abolir las fronteras entre el mundo de los vivos y el de los muertos”, informa el catálogo. Los relicarios se utilizan en todos los rituales, ya sean festivos, de iniciación, de sacrificios, de peticiones en beneficio de la comunidad…

Los relicarios Fang, tribu que ocupa la mayor parte de la exposición, llevan una cesta como base para depositar los huesos de los antepasados de sus propietarios. Por razones obvias son objetos muy personales.

Los Fang creen en la reencarnación y se rigen por “dos leyes primordiales: la exogamia y la transmisión oral de su linaje”.

Estatuas Fang, madera, fibras vegetales.

Estatuas

No hay una estatua igual a otra. Cada una es “específica de cada grupo”. Las estatuas son el sello de identidad de una comunidad, como pueden ser la bandera o el himno para nosotros. Las estatuas “son imágenes sagradas que requieren una preparación escrupulosa”.

En las estatuas habita “el inquilino invisible”. De ahí que los escultores sean personas estimadas en sus sociedades, pues tienen la misión de hacer un objeto que atraiga el poder para el que ha sido creado, una pieza donde el espíritu se sienta a gusto.

Instrumentos musicales

El narrador-músico (mbom-mvet) es una persona formada en el ritual del canto.

Mvet es un instrumento musical. Pero también es una palabra que define el pensamiento Fang. La filosofía Fang se sustenta “en los valores básicos de (in-) formar, educar, transmitir, definir y entretener”, nos dice la ficha de la muestra.

Busto Fang, madera.

En la Casa de la Palabra (Aba’a), lo que podría hoy ser un Ayuntamiento, se toman todas las decisiones que afectan a la tribu. Allí tienen lugar las audiciones “en las que se cuentan la historia y los principales episodios épicos de los Fang”. Son sesiones que poseen fuerza ritual. En ellas se encuentran los espíritus de los muertos con los soliloquios, los diálogos repetitivos y los interludios de los que habitan el mundo real.

Las máscaras, los relicarios, las estatuas y los instrumentos musicales son objetos místicos vivos y se usan para garantizar prosperidad y protección a la comunidad.


De izquierda a derecha: Asiento de circuncisión Fang, madera. Campana llamada Kota, madera, fibras vegetales, latón, semillas. Engoma bwiti, madera, fibra, textil.
(Para los bantúes la circuncisión era una iniciación imprescindible si se quería ser aceptado por su tribu. Sólo asistían los varones a este ritual. Por cierto, se echa en la herida un mejunje que provoca un fuerte escozor, pues el dolor es aval de virilidad).

Estos objetos, al igual que las narraciones, sirven a las sociedades de oralidad para preservar sus valores y transmitir sus enseñanzas. Son piezas que hay que verlas como esculturas místicas más que como objetos artísticos, aunque también lo son si tenemos en cuenta que una de las condiciones que el arte exige para ser arte es no dejar indiferente a quien contempla.

Las esculturas, los relicarios, las máscaras, los instrumentos musicales de las etnias bantúes participan en rituales religiosos donde se castiga o se premia, en rituales que señalan el camino de acceso a lo divino, en rituales destinados a asegurar el Orden de la comunidad.


De izquierda a derecha: Relicarios Kota, madera y latón.

Las piezas que podemos observar en Objetos de fuerza y poder del golfo de Guinea fueron utilizadas en diferentes épocas de la historia de estas etnias y pertenecen a la colección del español Jesús Manuel Zoido Chamorro y de Ferdulis Zita Odome Angone, su esposa Fang. Las fotografías que ves las he realizado para acercar, una vez más, la muestra a tu hogar.

Máscara Fang, madera, fibras vegetales (caña, cuerda), semillas.

Dos curiosidades más antes de terminar: Una es que los tótems estropeados por su uso, salvo aquellos que tienen un valor sentimental muy especial para su propietario, son destruidos mediante un ritual que lo despoja de todo poder anímico. La otra es que los artistas de las vanguardias del siglo XX posaron son ojos ávidos de novedades en las piezas religiosas pertenecientes a la tribu Fang.

A continuación dejo la pequeña galería que he preparado. Dice el final de un poema del escritor senegalés Birago Diop (1906-1989) que en las comunidades bantúes “los muertos no están muertos”. Precisamente por eso, para contentar a los idos, y porque sus vidas transcurren entre dos mundos, los bantúes otorgan a sus máscaras, esculturas, instrumentos musicales y relicarios poderes mágicos.

GALERÍA

Izquierda: Estatua Tsogo, madera, pigmento, fibras vegetales. Derecha: Estatua Kota, madera, latón, aros metálicos.

Máscaras Ngil Fang, madera, caolín, lianas.

Estatua Ngounie Punu, madera, caolín, pigmentos.

De izquierda a derecha: Relicario Mbete, madera, pigmentos, plumas, caracoles. Relicario Mbete, madera, pigmentos, fibras vegetales, conchas. Relicario Mbete, madera, pigmentos, fibras vegetales, conchas.

Arpa Mangbetu, madera, piel.

Máscara Tsogo, madera, pigmentos.

Relicarios Myene, madera, fibra textil, fibras vegetales, pigmentos. 

Izquierda: Estatua Kota, madera, latón, fibras vegetales, dientes (fauna). Derecha: Estatua Kota, madera, latón, fibras vegetales.

Máscara Tsogo, madera, pigmentos, fibras vegetales.

Relicario Mbete, madera, pigmentos, fibras vegetales.

Máscara Teke, madera, pigmentos, fibras vegetales, textil, plumas.

De izquierda a derecha: Relicario Kota, fibras vegetales (cesta), fibra textil, madera, metal. Relicario Kota, fibras vegetales (cesta), fibra textil, madera, metal. Relicario Kota, fibras vegetales, fibra textil, madera, latón, hueso, cascabeles.

Izquierda: Lámpara de aceite Punu, terracota, caolín. Derecha: Cuchara Fang, madera, pigmentos.


Máscaras Ngontang, Fang, madera, pigmentos, fibras vegetales.
(Las máscaras Ngontang “representan el espíritu de los difuntos venidos allende los mares, del país de los blancos”. Tienen más de un rostro,  pues “simbolizan el don de videncia y de ubicuidad del espíritu representado”).

Arpa, Puvi, madera, piel, fibra textil.

Y hasta aquí voy a llegar.

 


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