EL OSO TONTÍN SOÑABA…

A mi peluche de infancia

 

EL OSO TONTÍN SOÑABA

La nieve caía y caía y el oso Tontín dormía.
Soñaba con un panal que estaba en el encinar.
Soñaba que iba ligero y andando por un camino
cuyos árboles mostraban,
en vez de flores y frutos,
turrones y mazapanes,
alfajores y cordiales.
Y como si fuera poca
esta exhibición de dulces,
por el río que Tontín soñaba
manaba miel de encinar.
El oso se relamía
y sus patas se movían.

¡Ay, Tontín, Tontín!,
que crees que llueve
azúcar del cielo.
Dormita oso goloso,
que largo será el invierno.

Nota: Tontín fue el muñequito de trapo con el que compartí sueños y pesadillas. Me acompañó hasta que marché de Cuba y, aún hoy, daría cualquier cosa por recuperarlo. Tontín era testigo mudo de mis fantasías de niña. Y venció a todos los juguetes nacidos de la técnica.

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