PETER NEWELL

«¿He soñado mi vida o fue verdadera?»
Walter von der Vegelweide

¿Por qué en los sueños todo cambia de forma y de color? ¿Por qué nos asombra la imagen que proyectamos en ellos? ¿Por qué en los sueños lo que creemos conocer se distorsiona? ¿Por qué cuando soñamos tenemos la impresión de estar en un lugar conocido y, a la vez, desconocido? ¿Por qué en ellos podemos sentirnos amenazados? ¿Por qué, a veces, no queremos despertar para que no huya lo soñado? ¿Son los sueños la exaltación de una fantasía o son el resultado de la interpretación de la realidad consciente?

Las siestas de Polly representa dos mundos aparentemente independientes; aparentemente, pues tienen en la mente su punto de unión. Esos mundos son la inconciencia (simbolizada en el sueño) y la conciencia (encarnada en el despertar).

Peter Newell.

Cuando Peter Newell creó este cómic, su primera tira dominical, viñeta que desvela cómo nada de lo que nos sucede pasa desapercibido a la mente, las tiras cómicas ya gozaban de espacio preferente en la prensa norteamericana. Por otro lado, las teorías freudianas sobre el sueño habían dado la vuelta al mundo y eran motivo de artículos y de acalorados debates —Freud con su ensayo La interpretación de los sueños (1899) generó una revolución en las ciencias que estudian la conducta humana.

Las siestas de Polly narra los sucesos que ocurren en los sueños de una niña con narcolepsia. Polly, esté lo que esté haciendo, cae como una piedra y empieza a soñar —cada sueño es una viñeta—. Polly vuela, rueda, se moja, se quema, se hiere…, sufre todo tipo de accidentes, por no hablar de sus mascotas y de sus muñecas que, en las pesadillas, se convierten en seres que le hacen pasar muy malos ratos. 

En La siesta de Polly los sonidos, las actuaciones y las imágenes, que han tenido lugar en la realidad, construyen un relato propio ayudados por sensaciones e ideas. En las siestas de la niña, por ejemplo, las partituras musicales se vuelven enjambres de avispas que la persiguen, o su gato se convierte en una araña gigante que la atrapa con sus hilos, o ella se convierte en su muñeca. Pero todo susto tiene su final en el despertar. Y en ese despertar la protagonista comprende que lo soñado está vinculado con sus vivencias. Sigmund Freud opinaba que la inconsciencia se nos revela a través de chistes, sueños y juegos de palabras, herramientas con las que se crean viñetas.

Peter Newell, con desenfado, con trazos nítidos, con un lenguaje claro, con imaginación y con un personaje ingenuo nos descubre los misterios de la mente, nos regala unos tebeos que podrían ser utilizados para explicar a los chavales que los sueños (el mundo aludido) exteriorizan la realidad oculta en el inconsciente y que en ellos juegan un papel importante nuestra personalidad, nuestra vocación y nuestras experiencias personales.

Ilustración para Alicia en el País de las Maravillas, 1901.

Las viñetas recogidas en Las siestas de Polly (The Naps of Polly) fueron publicadas por Peter Newell (1862-1924) entre los años 1906 y 1907 en el Chicago Tribune. El dibujante, para entonces, era ya célebre por sus ilustraciones para Alicia en el país de las maravillas (Harper and Brothers, 1901). Newell ilustró también obras de Mark Twain y de Stephen Crane y fue autor de varios cuentos infantiles que se han convertido en clásicos de su tierra. Hay en el mundo onírico de Polly algo que recuerda a la Alicia de Lewis Carroll.

Las tiras cómicas de Polly han sido recogidas por la editorial Impedimenta en un volumen peculiar: pequeño, cuadrado y con gruesas capas de cartón, el libro parece una de esas cajitas de regalo que nos sirven para guardar caprichos.

ENLACES RELACIONADOS

Las niñas de Lewis Carroll. Dedicado al Rey Rojo de mis cuentos.

Freud en las vanguardias artísticas: “El pensamiento estético en la obra de Freud”.

 


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