“El poema es un objeto construido y no el escaparate de una joyería”.
Max Jacob

Los tres músicos, óleo sobre lienzo, Picasso, 1921.
 (Apollinaire a la izquierda; Max Jacob a la derecha y Picasso en el centro -en la parte de abajo, entre las piernas y como desapercibido, un perro achocolatado-. Período del cubismo sintético).

Cubista e intruso surrealista, dotado para las premoniciones, inclinado a confeccionar revelaciones, amigo de Picasso, Gris, Apollinaire, vanguardista de la primera horneada, bretón anclado en París, judío converso, homosexual sin necesidad de armarios, con chispa, presto a la parranda, muerto de hambre, amante de la vida intensa y destinado a una muerte abyecta. Poeta.

Actor de reparto, junto con el resto de los bohemios ansiosos por topar con arcanos exóticos, del teatro macabro del siglo XX; teatro que tiene la peculiaridad de haber otorgado el protagonismo a sus siniestros entreactos: Primera y Segunda Guerra Mundial.

Buceador en mares de aguas profundas y cristalinas donde esperan, quietas, las conchas que tutelan palabras puras. Cubista. Poeta.

Max Jacob (1876-1944) murió de un bronconeumonía en un campo de concentración alemán.

Pero Dios penó a verdugos e inmortalizó poetas.

Max Jacob, el mismo cuyos libros fueron ilustrados por Picasso, el mismo que aparece en los collages de Juan Gris, el mismo homenajeado por los grabados de André Derain, tiene una editorial española que lo publica  -a diferencia del Coronel de García Márquez, que ni si quiera encontró quien le escriba.

La antología LOS PENITENTES EN CAMISETA ROSA está editada por el servicio de publicaciones del Museo Picasso de Málaga, que edita obras de autores modernos que “se interesaron por la obra y la figura de Pablo Picasso y que hicieron referencia expresa al artista malagueño en sus escritos”.

Los poemas han sido traducidos por el poeta Antonio Jiménez Millán. La introducción es de Alfredo Taján y del traductor; ambos coinciden en señalar, entre otras peculiaridades de la obra de Max Jacob, la mezcla de humor e invención y la primacía del ritmo sobre el argumento.

¿Desconcierto? Dios hizo que todo lo absurdo rebose lógica.

Acompaño los poemas que escojo con algunas litografías de Picasso que se encuentran en el Museo de Málaga, institución que ha tenido el acierto de facilitarnos la entrada a la poesía de Max Jacob, tan difícil de encontrar en lengua castellana.

Algunos poemas parecen conjuros y otros anuncios de malos augurios.

Max Jacob, poeta valedor de la poesía en prosa, poeta defensor de la unicidad de la poesía.

El gran búho, litografía, 1948.

CUÁNDO LA NUEVA AURORA

¡Puntiagudo campanario! Puntiagudo álamo
es el árbol de las Bellas Artes cerca del presbiterio
¿caerá el rayo sobre el pararrayos
Sobre que caerá el castigo de Dios?
No eres más que un bretón bastante viejo
que bautizó al niño que una vez fue.
Él mismo es ese niño y es a él a quien bautizan
entre cofias blancas y sobrepellices
las muchachas riendo preguntaban a gritos
si el rayo iba a caer aquí.
El árbol del Arte es más alto que el campanario
Amán estaba bajo el árbol, sobre el otro estaba Mardoqueo
¡Decidme! Decidme dónde caería el rayo
¿Qué si el árbol estaba bendecido?… ah, ¡que no! es el orgullo
El campanario dice “Perdón” y el árbol “Ojo por ojo,
diente por diente”. Decidme cuándo
decidme cuándo
el campanario será el arte, el álamo la plegaria
cuándo la nueva aurora
y para cuándo la luz.

Composición con figura II, litografía, 1949.

PUERTAS DEL INFIERNO

El cuerno de caza llama igual que una campana
igual que un color en los bosques.
El cuerno lejano de árboles en forma de roca.
Es la caza del unicornio
ven con nosotros que somos tus amigos.
El camino está marcado por el caballo
y la silla de montar
caballo y silla atados a los árboles.
Se sientan a la mesa delante de la casa
cada uno se pone a su gusto
para comer bogavante y mayonesa
¡Ven! tus amigos te llaman.
Pero yo escuchaba gritos que venían de la casa
y luego me sentaron ante botellas brillantes
me di cuenta de que no conocía a nadie.
Y esos gritos de dolor que venían de la casa
se mezclaban con las charlas, con las canciones.
A lo lejos cantaba el gallo como una carcajada.
Mi buen ángel me susurró al oído: ¡ten cuidado!
Demasiado tarde temblaba ya la tierra bajo mis pies.
¡Señor, socorredme, socorredme, Dios mío!

Fauno músico, litografía, 1948.

NOCTURNO

Silbido húmedo de los sapos
ruido de las barcas en la noche, remos…
ruido de una serpiente entre los juncos,
de una risa ahogada por las manos,
ruido de un cuerpo pesado que cae al agua
ruido de pasos discretos de la multitud,
bajo los árboles un ruido de sollozos
ruido a los lejos de los saltimbanquis.

Figura con rayas, litografía, 1949.

LA LLUVIA

El señor Yusuf ha olvidado su paraguas
El señor Yusuf ha perdido su paraguas
A la señora Yusuf le han robado su paraguas
Tenía un pomo de marfil su paraguas
Me ha entrado en el ojo el pico de un paraguas
¿Acaso no he dejado mi paraguas
Ayer tarde en vuestro paragüero?
Tendré que comprar un paraguas
Yo que nunca utilizo paraguas
Tengo un guardapolvo con capucha para la lluvia
Señor Yusuf tiene usted suerte de apañarse sin paraguas.

Paloma y su muñeca, fondo negro, litografía, 1952.

LA CIUDAD

No te detengas
nube sobre la ciudad horrible
todo allí siente la pez
el asfalto y los comestibles.
Bella nube plateada
no te detengas sobre la ciudad
Mira esa gente
¿se pueden ver rostros más viles?
No han robado
ni han matado a sus hermanos
pero están dispuestos a ello.

El azul dice allí arriba
Brillo para las flores y las hierbas
y para los pájaros
Brillo para los árboles soberbios.
Brillo para los santos
para los niños, para los inocentes
para aquellos a los que compadezco
por vivir con los fratricidas.
Por ellos el Padre Eterno
dio esplendor a los campos
por ellos es el cielo
consolación de los Humildes.

Pan, litografía, 1948.

JARDÍN MISTERIOSO

¡Conchas de alas! hojas muertas
entreabríos, labios de insectos rojizos,
no había hojas muertas al salir del portal,
eran insectos color caoba
¿hablarán? ¿se elevarán de la tierra
y subirán a los ladrillos?
¡Ha llovido! ha llovido en torno al presbiterio,
¡Espero! oigo el paso de los jinetes
¡Espero! oigo croar a las ranas
¡Espero! oigo el silbido de los sapos
se arrastran bajo las anchas hojas de las calabazas
¡Espero! oigo caer gotas de agua.

El palmito impide con sus lanzas
que se acerquen dos perales en el día tan claro.
¿Quién se ha reído en la tarde que se ofende?
Alguien ha cantado. Deben ser los carpinteros.
¡Oh vida! ¡Oh muerte! oh misteriosa tierra
¿Qué escondes tú que las tardes revelan?
¿De qué tesoro eres la guardiana?
¡Oh vida! ¡Oh muerte! ¿dónde están tus viveros?
¡Alguien ha cantado! alrededor del órgano
las muchachas entonan el canto gregoriano
que todas las tardes en mitad del prado de cebada
mezclan sus almas con el poema cristiano.
Una tiene el libro y otra el pedal del órgano.
¡Espero! espero que la planta me hable.
Espero una mirada de las flores que van a morir.
¡Pétalo! espero una mirada a vuestra perla
que la sombra no pueda oscurecer.


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