por el mar de las antillas2Texto pensado para los niños.

Al autor de las poesías que vas a leer aquí le debo mi primera gran fiesta con payasos, magos, globos y títeres. Pero también algo más y mucho más importante: le debo un entretenido libro.

Nicolás Guillén, ese señor que tenía la piel color caramelo, el pelo blanco como algodón de azúcar y era un poquito barrigón, escribió los trabalenguas, los poemas y las canciones que aparecen en el álbum Por el mar de las Antillas anda un barco de papel.

Nicolás Guillén era poeta y fue el Presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), una institución que se encuentra en un palacete de La Habana y que reúne a todos los artistas del país (escritores, pintores, músicos, poetas, escultores). Es un centro para adultos, pero cuando yo era pequeña había muchos niños. Los hijos de los socios de la organización, mi hermana y quien les escribe formábamos una buena pandilla.

En cuanto terminaban las clases nos íbamos a la UNEAC a correr por sus grandes jardines, a jugar al escondite, al pilla pilla, a las adivinanzas y a las carreras de babosas -en Cuba llueve mucho y las babosas son grandes y hermosas-. Y en el mes de mayo, cuando los frutos estaban maduros, a sacudir las ramas del árbol para coger los mangos dulces, amarillos y con pequitas rojas.

Éramos revoltosos, éramos niños. El poeta, que nos escuchaba jugar desde su despacho y que conocía la canción popular Un barquito de papel y sabía que los niños quieren reír y cantar, escribió el libro que les presento. Nicolás Guillén ocupó el barco con ranas saltarinas, pajarillos que cantan, elefantes que bailan, monos muy sabios, serpientes que te hacen pensar, ardillas guitarristas… y nos regaló muchos versos para cantar y recitar.

Las poesías que se recogen en este álbum todos los niños cubanos las conocen. Mi libro tenía las hojas machacadas y las tapas gastadas de tanto leerlo; y también, por qué no decirlo, algunos dibujos de mi inspiración que acompañaban las entrañables ilustraciones de Rapi Diego y su barquito hecho de papel periódico. por el mar de las antillas1

La editorial Lóguez editó en el año 2012 Por el mar de las Antillas anda un barco de papel con ilustraciones del argentino Horacio Elena. Es un álbum precioso y aún se encuentra en catálogo. Aquí dejo una pequeña muestra.

Pero si quieres conocer las aventuras y las poesías de Sapito y Sapón, ¡estás de suerte!, sal de la casa y busca la nueva edición.

Ah, y no olvides leer la fábula del mono y del monito: léela bien, con cuidadito.
firma gabriela1

DOS VENADITOS…

Dos venaditos que se encontraron,
buenos amigos los dos quedaron;
grandes amigos los dos quedaron,
dos venaditos que se encontraron.

Los cazadores que los persiguen
no los alcanzan, aunque los siguen,
pues nada pueden, aunque los siguen,
los cazadores que los persiguen.

CANCIÓN
¡Qué triste es la vida
de aquel que no ve!
No ve la guitarra,
no ve la mujer,

ni el gorrión que huye
cuando va a llover,
ni la lagartija
sobre la pared.

¿QUIÉN?

¿Quién quiere aceituna,
quién quiere melón,
cañutos de caña,
sopa de pichón?

-¡Yo, yo, yo!

Pues que baile el son.

¿Quieres tú la estrella
que anoche encendí,
y una mariposa
de hierro y marfil?

-¡Sí, sí, sí!

Pues que baile aquí.

Muela de cangrejo,
verde platanal,
heridas de amor
nunca sanarán.

¡QUÉ MUNDO TAN FELIZ!

Queridos muchachitos,
me llamo Colibrí;
mi amiga es Azucena,
y mi amigo Jazmín.

La vida empieza ahora,
¡qué alegre es el vivir!
¿Tocas la pandereta?
Yo toco el cornetín.

En Cuba un mundo nace,
un mundo libre al fin.
Un mundo sin esclavos—
¡Qué mundo tan feliz!

POR EL ALTO RÍO

Por el alto río,
por la bajamar,
Sapito y Sapón
se han ido a jugar.

En una barquita
de plata y cristal,
ayer por la tarde
los vieron pasar
con Pedro Gorgojo,
con Pancho Pulgar,
con Juan Ropavieja
y Aurora Boreal.
¡Qué suave era el viento,
qué azul era el mar,
qué blancas las nubes
en lento vagar,
qué alegres las islas
de rojo coral!

Por el alto río,
por la bajamar,
Sapito y Sapón
se han ido a jugar.


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