SOLO

«Para vivir en soledad, antes que nada debes llegar a un acuerdo contigo mismo y con tu pasado.»
Strindberg

Solo es un tratado sobre el aislamiento. En el relato, que August Strindberg (1849-1912) escribió en 1903, el retiro voluntario se muestra como el estado más refinado y perverso de la soledad.

En la obra de Strindberg, Solo destaca por la forma en la que el autor sueco describe el asunto. Si bien el sentimiento de la soledad se muestra en su nervio, la pluma del escritor no corre sobre el papel como caballo desbocado, como sucede en sus dramas. En Solo, la narración es sosegada.

August Strindberg optó por la soledad como modo de vida, después de tres matrimonios frustrados. Strindberg fue un hombre con un temperamento muy complicado y con un ojo de lince que no dejaba escapar ni una pequeña sombra provocada por su sociedad. Su intensa sensibilidad lo hizo implacable con su entorno, y con él mismo.

Strindberg se aisló por propia voluntad. Y, sin embargo, ansiaba compañía. Daba largos paseos matutinos para tener contacto con la gente y sufría cuando los veranos llegaban; pues todos aquellos conocidos, de hola y adiós, abandonaban sus casas para disfrutar de campos y playas. Cuando el estío atraía a la ciudad a familias que no podían pagarse viajes de recreo, individuos de otra clase social, con gustos e intereses diferentes a los suyos, el escritor renunciaba a sus salidas y se encerraba en las habitaciones que alquilaba a una posadera.

El aislamiento tiene sus ventajas, pues tú decides sobre tu tiempo y tu destino, afirma en Solo. Esa opción de vida, en la que eres principio y fin de ti mismo, garantiza la libertad. Pero la libertad es dolorosa. La soledad voluntaria no es invencible, pues no anula el sentimiento de sentirse perdido en la nada; cosa esta que vuelve al hombre solitario presa fácil de los peligros externos, a la vez que lo dota de una emotividad dolorosa.

August Strindberg mantuvo una batalla psíquica contra un enemigo que crecía en su cabeza y que él identificaba como el Mal. Fue un hombre de crisis nerviosas recurrentes y grandes obsesiones. En Sólo, relato autobiográfico, explica cómo el aislamiento influye en «la naturaleza y en los destinos humanos».

(Una curiosidad: Strindberg afirmaba que La comedia humana le permitió conocerse a sí mismo, que fue a raíz de la lectura de la obra de Balzac que decidió alejarse de los amigos, las tertulias, los estrenos…)

¡Con qué audacia nos conduce por los vericuetos de la soledad este dramaturgo reconocido como una de las voces más relevantes de la Europa de la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX! ¡Con qué objetividad expone las virtudes y defectos de esta forma de vida!

«Así es estar solo: uno gira en la seda de su alma, se convierte en una crisálida y espera su metamorfosis, que de seguro llega. Mientras espera, uno vive de sus experiencias pasadas y vive telepáticamente la vida de los demás. Muerte y resurrección; ser educado y entrenado para algo nuevo y extraño.»

¡Ah!, sin embargo, en otro pasaje se describe ansioso por contactar con alguien. Él está en su casa y recibe una tarjeta de visita de un desconocido, algo que siempre lo contrarió. En un principio, se niega a recibirlo. Mas, al instante, ordena a la casera que lo haga pasar. A fin de cuentas, «es un ser humano en todo caso».

Leer a August Strindberg siempre es un placer; pues, como afirmaría Thomas Mann, fue «el primero en todo».

ENLACES RELACIONADOS

August Strindberg. Poemas, pinturas y una puesta en escena: El padre.

Como en un cuadro. Las mujeres de Henrik Ibsen y un lienzo de Edvard Munch.

La pintura de Edvard Munch.


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