TÍTULOS SOBRE EL HOLOCAUSTO

«El lenguaje es más que sangre.»
Roland Rosenzweig

Pastor alemán, Otto Dix, temple y óleo sobre tabla, 1928.

Es necesario ejercitar la memoria para evitar caer en la Nada que nos seduce a través de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías. Una Nada cómoda y poco inocente que nos va conduciendo, como bien describe Aldous Huxley en Un mundo feliz, hacia una sociedad en la que «todos pertenecen a todos» y, por tanto, la individualidad es contemplada como un tumor a extirpar.

Hay que alimentar la memoria. Hay que recordar Auschwitz, Hiroshima y el Gulag, las tres grandes residencias de la desolación, los tres grandes laboratorios de la deshumanización. Hay que escuchar los testimonios de aquellos que, muertos en vida por la atroz experiencia, encontraron fuerzas para revivir el Infierno sufrido con el único objetivo de narrarnos la muerte en masa.

Hay que escuchar a los hombres que escribieron sobre el Holocausto. Hay que volver a escucharlos, porque son testigos de la muerte tecnificada y del papel jugado por la burocracia en la aniquilación de razas y de contrarios a los sistemas totalitarios.

Es importante, en estos tiempos que corren y en el que nos sentimos desamparados —los estados cada vez merman más nuestras libertades individuales—, comprender por qué se llegó a la Shoá.

¡Se ha sobado tanto la historia y se ha hecho de manera tan descarada…! Los hechos se han frivolizado. Auschwitz se han convertido en guiones televisivos de carácter comercial. Y aquí estamos, como diría la historiadora Esther Cohen, construyendo «un tiempo no comprometido».


«La belleza es atractiva, y no queremos que el pueblo se sienta atraído por las cosas viejas. Queremos que le gusten las nuevas.»
Huxley

La barbarie del siglo XX es navaja que rajó en dos la historia. La barbarie mutiló a la humanidad. Creó una sociedad con una concepción del hombre diametralmente opuesta al pensamiento humanista que había perdurado hasta la Primera Guerra Mundial. Hay que leer sobre Auschwitz si no queremos terminar en el más absoluto de los anonimatos.

Entiendo que para Primo Levi la única terapia posible fuera la de narrar, una y otra vez, su historia. Y también comprendo la falta de clemencia de Jean Améry consigo mismo, un hombre que no quiso olvidar su pasado… ni cuando dormía.

Entiendo la bondad infinita de Etty Hillesum, que hizo lo indecible para que sus ancianos padres no sintieran todo el rigor del campo a donde estaban destinados. Y entiendo que subiera, cantando, al vagón que los conducía al crematorio.

Entiendo el afán de Victor Klemperer para hacernos comprender las consecuencias nefastas de la unificación del lenguaje. Y comprendo la forma novelada utilizada por Jorge Semprún para contar su calvario.

Entiendo a la Hannah Arendt de Los orígenes del totalitarismo y no comprendo a la de Eichmann en Jerusalén, que con su teoría de «la banalidad del mal» diluye el «mal radical». El mal banalizado pone al mismo nivel el asesinato y el genocidio —la responsabilidad a asumir ante la justicia no es equiparable—. Y no, no entiendo que planteara que ser funcionario fuera una atenuante —el funcionario de la muerte lo era conscientemente.

Entiendo el quebranto de la poesía de Paul Celan y también los desgarros en la narrativa de Walter Benjamin. Y hasta entiendo el por qué de tantos suicidios posteriores al Holocausto.

Entiendo todas las formas de expresión utilizadas para narrar la deshumanización de hombres ilustrados —novelas, poesías, diarios, testimonios, ensayos, memorias… —. Entiendo el lenguaje directo, el zigzagueante, el realista, el idealista, el pesimista, el optimista, el agresivo, el pasivo… —«El lenguaje es más que sangre», decía Roland Rosenzweig.

Entiendo, sencillamente, porque los he leído.

«Vivimos en una época en que acontecimientos similares al Holocausto son posibles», advirtió Privo Levi, al percibir cómo la indiferencia iba construyendo un desierto alrededor de sí misma.

TÍTULOS

LTI. LA LENGUA DEL TERCER REICH
Victor Klemperer

«Desde el primer día de guerra y hasta la caída del Tercer Reich, todo lo que es heroico en la tierra, en el mar y en el cielo, lleva el uniforme.»

LA TREGUA
Primo Levi


«La libertad, la improbable, imposible libertad, tan lejana de Auschwitz que sólo en sueños osábamos esperarla, había llegado: y no nos había llevado a la Tierra Prometida. Estaba a nuestro alrededor, pero en forma de una despiadada llanura desierta. Nos esperaban más pruebas, más fatigas, más hambres, más hielos, más miedo.»

MÁS ALLÁ DE LA CULPA Y LA EXPIACIÓN
Jean Améry


«Sobre mi antebrazo izquierdo llevo tatuado mi número de Auschwitz, es de lectura más suscita que el Pentateuco o el Talmud y, sin embargo, contiene una información más exhaustiva.»
«Yo me rebelo contra mi pasado, contra la historia, contra un presente que congela históricamente lo incomprensible y con ello falsea del modo más vergonzoso. Ninguna herida ha cicatrizado y lo que en 1964 parecía a punto de sanar, vuelve a abrirse como una pústula.»

KADDISH POR EL HIJO NO NACIDO
Imre Kertész

«En esos años reconocí también la verdadera naturaleza de mi trabajo, que no es otra cosa que cavar, seguir cavando la fosa que otros empezaron a cavar por mí en las nubes, en los vientos, en la nada.»

DIARIO
Etty Hillesum

«… No es que quisiera partir a toda costa, por una especie de masoquismo, o que desee ser arrancada del fundamento mismo de mi existencia, pero dudo que me sentiría bien si me fuera ahorrado lo que tantos, en cambio, deben sufrir.»

LOS HUNDIDOS Y LOS SALVADOS
Primo Levi

«De cualquier manera que termine, esta guerra contra vosotros la hemos ganado; ninguno de vosotros quedará para contarlo, pero incluso si alguno lograra escapar, el mundo no lo creería…»

LA ESCRITURA O LA VIDA
Jorge Semprún


«Les enseñé la hilera de hornos, los cadáveres medio calcinados que habían quedado en su interior. Casi no les hablaba. Les nombraba sencillamente las cosas, sin comentarios. Era necesario que vieran, que trataran de imaginar.»

EL CORAZÓN PENSANTE DE LOS BARRACONES (CARTAS)
Etty Hillesum


«No será fácil construir un puente entre los habitantes del campamento y los miembros del Consejo Judío (…) Hay mucha gente de negocios que antes comercializaba dentríficos y ahora judíos.»

OBRAS COMPLETAS
Paul Celan


«La Muerte es un maestro alemán su ojo es azul/ él te alcanza con bala de plomo su blanco eres tú.»

DIARIO DE LA GALERA
Imre Kertész

«Empiezo a comprender qué me salvó del suicidio ( de seguir el ejemplo de Borowski, Celan, Améry, Primo Levi y otros). La ‘sociedad’ , que tras la vivencia del campo de concentración demostró, en la forma del llamado estalinismo, que no se podía ni hablar de libertad, liberación, gran catarsis, etcétera, de aquello que los intelectuales, pensadores y filósofos de otras regiones del mundo más afortunadas no sólo mencionaban, sino en lo que a buen seguro creían; me salvó la sociedad que me garantizaba la continuación de una vida esclavizada y que de este modo excluía también la posibilidad de cometer cualquier error. Por eso no me llegó el aguaje de la desilusión…»

EL NARRADOR
Walter Benjamin


«¿No se notó acaso que la gente volvía enmudecida del campo de batalla?»
«Narrar historias siempre ha sido el arte de seguir contándolas, y este arte se pierde si ya no hay capacidad de retenerlas.»

LOS ORÍGENES DEL TOTALITARISMO
Hannah Arendt

«El objetivo de todos los gobiernos totalitarios no reside solamente en la ambición declarada de confiscar a la larga un poder global, sino igualmente en el intento, jamás confesado y sin embargo realizado efectivamente, de dominar completamente al hombre.»

LOS NÁUFRAGOS
Jean Améry

«Eugen sólo tenía una cosa clara: que se había comportado de nuevo de manera espantosa. Es cierto que habría sido absurdo enfrentarse a aquellos quince hombres para defender al desconocido de cabello oscuro, y correr así el riesgo de que lo mataran también a palos. Pero había algo más que no soportaba: se había distanciado del hombre mentalmente frente a aquellos quince. Y esa distancia no se reducía. ¡Qué le importaba a él el joven bailarín, el estudiante de derecho, que se haría cargo del reputado despacho de su padre! Sin embargo, frente a aquellos que habían perseguido al que sangraba, no había distancia que valiera. Estar contra ellos era ponerse del lado del perseguido, y él debía ponerse de ese lado, también ante sí mismo.»

LOS NARRADORES DE AUSCHWITZ
Esther Cohen


«Somos testigos, también nosotros, de lo que podríamos llamar memorias saturadas cuyos volúmenes conducen a la repetición irreflexiva y al olvido. La memoria a la que me refiero, en cambio, necesariamente, tiene que producir acontecimientos, nuevas formas de acción, de organización y de vigilancia: de conciencia.»

LA PESTE
Albert Camus

«Y como las fórmulas que se pueden emplear en un telegrama se agotan pronto, largas vidas en común o dolorosas pasiones se resumieron rápidamente en un intercambio periódico de fórmulas establecidas tales como: Sigo bien. Cuídate. Cariños.»

FUGA SIN FIN
Josept Roth

«A esa hora mi amigo Franz Tunda, treinta y dos años, sano y despierto, un hombre joven y fuerte, con todo tipo de talentos, estaba en la plaza frente a la Madeleine, en el corazón de la capital del mundo, y no sabía qué hacer. No tenía ninguna profesión, ningún amor, ningún deseo, ninguna esperanza, ninguna ambición, ningún egoísmo siquiera.»

MARCHA RADETZKY
Joseph Roth

«Los pueblos pasan, los imperios se marchitan, pero quedan la memoria y nuestros desencantos.»

SER AMIGO MÍO ES FUNESTO. CORRESPONDENCIA
Joseph Roth y Stefan Zweig

«La palabra ha muerto, los hombres ladran como perros.»
Joseph Roth, octubre de 1933.

ENLACES RELACIONADOS

A Petr Ginz, asesinado en Auschwitz.

El deseo de Sarah para el día de Reyes.

Bedrich Fritta. “Hombre doliente”. Dibujos.

El cuaderno de los bocetos de Auschwitz.

En la cabeza de Bruno Schulz (Maxim Biller).

MEDALLONES ( ZOFIA NALKOWSKA).

Mendel el de los libros (Stefan Zweig).

Rosa blanca (Christophe Gallaz-Roberto Innocenti).

La última posada (Imre Kertész). Un grito de advertencia al hombre actual.

Los pájaros de Auschwitz (Arno Surminski). Novela.

El Sabbat (Maurice Sachs).

Isaac Bashevis Singer y Maurice Sendak. El primer Shlemiel y La cabra Zlateh Textos íntegros.

El reloj de Elwinga (Sandra Franco Álvarez-Juan José Monzón-Elena Ferrándiz).

Sobre “El Diario de Ana Frank”. Incluye la película.

 


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