DANIELLA. UNA NIÑA ME ENTREVISTA

¿Qué querías ser de mayor?

Esta es una pregunta, Daniella, que no tiene una respuesta clara. ¿Por qué?, pues porque de niña me sucedía que quería dedicarme a una profesión distinta cada día de la semana. Me pasaba que un lunes, por ejemplo, me levantaba soñando con ser cantante; pero al día siguiente quería ser veterinaria. Mi verdadera vocación llegó en la adolescencia, cuando mi madre me inscribió en un grupo de teatro. Fue, entonces, cuando deseé dedicarme a las artes dramáticas; de modo que, cuando tuve edad, me matriculé en la Universidad en una disciplina que estudia el teatro por dentro y que tiene un nombre pomposo: Teatrología.

¿Con cuántos años decidiste ser escritora?

Comencé a escribir cuentos con doce años. Eran pequeñas narraciones que tenían como referencia las láminas de los catálogos de arte que había en mi casa. Pero historiaba desde antes. Como no era de buen comer, mis padres buscaron métodos para distraerme entre cucharada y cucharada de algún potaje. Ellos probaron muchas fórmulas, pero ninguna les daba resultado. Hasta que un día, Ofelia, mi madre, puso un pesado libro sobre la mesa y me pidió que lo abriera. Esto sucedió antes de que yo aprendiera a leer y a escribir. Entonces, Daniella, surgió el milagro: ante mí desfilaron páginas misteriosas, donde pigmentos de colores y líneas se aliaban para ofrecer composiciones pictóricas impresionantes. Ahí fue cuando me hice cuentacuentos. Y, ¿sabes una cosa?, empecé a comer con mis propias manos.

La Edad de Oro, José Martí, editorial Verbum.

De niña, ¿cuál era tu libro favorito?

Mis lecturas favoritas están recogidas en un libro que nació de una revista infantil que se editó en el siglo XIX, en la época del Modernismo, y cuyo autor fue el pensador y libertador cubano José Martí. Te hablo de La Edad de Oro.

La Edad de Oro recoge cuentos y versos dedicados a los niños del continente latinoamericano. Pero, como todo libro importante, es universal y, aunque en él haya referencias que hoy han pasado de moda, las virtudes presentes en las historias que cuenta no tienen fecha de caducidad. La Edad de Oro es el libro infantil más bello que existe para los chicos de mi tierra. Y tengo pensado, cuando pueda volver a Cantabria, llevarte de regalo un ejemplar.

Daniella, para José Martí «los niños son la esperanza del mundo». Esta frase es ejemplo de la confianza tan grande que tenía en ustedes.

Hay otros autores que me gustan mucho, como Beatrix Potter, Emilio Salgari o Julio Verne. Bueno, también siento debilidad por Pinocho, del que colecciono ediciones.

Amiga, los libros importantes son aquellos que nos enseñan valores como la obediencia, la generosidad, la sinceridad, la disciplina, el esfuerzo; libros que nos indican el camino a la amistad, al compromiso, a la solidaridad, a la reciprocidad…

Detalle del cuento «Azúcar y Alambrito».

¿Cuándo empezaste tu carrera de escritora?

¡Ah!, esta respuesta no te la vas a creer. ¿Sabes dónde escribí «Azúcar y Alambrito», «Papito y Estrellita» y «Marcos, Lucía y el gigante mago»? ¡En Meruelo! Allí empecé a escribir con la intención de publicar. Y, allí, en Meruelo, en la casa que tu hermanita y tú conocen, la que está pegada a la iglesia, entre el din-don de las campanas y el silencio de la casona abandonada, inicié mi blog El copo y la rueca, donde tienes una sección, con cuentos míos, para pequeños lectores.

Además de ser escritora, ¿has tenido algún trabajo más?

Sí, en mi país trabajé en la Biblioteca Nacional, en la Casa de las Américas y formé parte de una compañía dramática asociada al Teatro Nacional; también publiqué artículos y reseñas teatrales en la prensa. Luego, cuando me fui a vivir a Chile, formé parte de un proyecto ambicioso que incluía la apertura de una librería en la capital de ese país. Y en Madrid, Andrés y yo abrimos, con el fin de ofrecer la mayor cantidad posible de títulos relacionados con las humanidades, la Librería Isla.

Librería Isla, más conocida como Ediciones y Distribuciones Isla, fue un espacio visitado por profesionales de todas partes del mundo. Y, ¿sabes otra cosa? El día que cerramos, porque todo en la vida tiene un principio y un final —la vida avanza en espiral—, nos marchamos orgullosos de nuestro trabajo. Ese mismo día me propuse  crear mi propio espacio, un sitio donde dar rienda suelta a los temas que me interesan. Un lugar donde escribir sobre arte, literatura, poesía y donde, también, poder dejar mis historias y relatos. Ese espacio es mi blog.

Detalle del cuento «Papito y Estrellita».

Daniella, me alegra muchísimo que hayas pensado en mí para tu trabajo escolar. Espero haber podido responder con claridad a tus preguntas y espero poder visitarte muy pronto; además, tienes que presentarme al nuevo compañero del travieso Rony. 

Voy a despedirme de ti con otra frase de José Martí, una que te hará pensar y que afirma que hay que «ser cultos para ser libres».

Daniella tiene 9 años y cursa cuarto grado en un colegio de Cantabria. Aquí está leyendo las primeras páginas de «Azúcar y Alambrito.»

ENLACES RELACIONADOS

Las ideas de Golondrina y la escritura cuneiforme.

Papito y Estrellita (Gabriela Díaz Gronlier y Manuel Uhía).

Azabache y el hueso de jamón. Historieta de enredos.

La hormiga de la casita de chocolate.

El sombrerero de Triana (Gabriela Díaz Gronlier).

Imaginación. Un poema para un pequeño lector.

Tic, Tac y los derechos y deberes de los niños.

Los cuentos de mi infancia.

La Navidad de la gallinita Remedios.

El percebeiro.

La abuela.

El cumpleaños de Caramelo (María Gabriela Díaz Gronlier).

Los tres ratones y el pájaro Carpintero.

El sueño de Olaya. ¿Y la imaginación?

Marcos, Lucía y el gigante mago.

El deseoso.

El Pirata Honrado (José Agustín Goytisolo). Cuento infantil que nació de un poema. Texto íntegro.

Ponito y los siete caballos negros (Marta Díaz Farré).


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