“En mitad del jardín cantaba un mirlo…”

Las alas del avecedario (ave de alado) es un libro que recomiendo tengan en cuenta aquellos que se preocupan porque sus niños lean. Es un libro sin jaulas porque en él palabras y aves vuelan.

Veintisiete poemas para veintisiete letras que son las que componen el abecedario. Cada letra da inicio a la historia versada de un pájaro. ¡Que manera tan linda de acercar a los niños a la naturaleza y a la poesía!

Y luego están los colores encendidos encargados de resaltar plumas, patas y picos.

Las alas del avecedario hará que los muchachos conozcan las peculiaridades de los alados que en el poemario son presentados. El cuco pícaro y aprovechado, el lugareño gorrión, la urraca cleptómana, el ñacurutú tragón, el loro conversador, el dodo que fue y no es…

Pájaros muy variopintos, de lugares muy distintos. Pájaros que aún trinan y pájaros que se apagaron. Y todos ellos compartiendo las características que los unen -plumas, huevos, alimentos como frutas, semillas, lombrices e insectos- y la participación en este juego de versos.

Y como cada alado es un mundo, la ilustradora nos muestra su fisonomía singular, mientras el poeta se centra en destacar los diferentes temperamentos de las aves, porque las hay cobardes y valientes, impulsivas y reflexivas, osadas y tímidas, enamoradizas y escurridizas.

Cada letra un pajarillo y cada avecilla un poema. ¡Vaya sorpresas te esperan!

En el catálogo de la editorial Kalandraka podrás encontrar Las alas del avecedario. Tiene las tapas duras, muy buena letra y está recomendado para niños a partir de seis años. Pero, por si aún tienes dudas, voy a seleccionar dos letras y voy a dejarte con los trinos del petirrojo y el kiwi. También dejo las ilustraciones que corresponden a los poemas. Las alas del abecedario es un libro hecho con cariño y con humor.

DANDO PASO AL KIWI

KIWI
(Apteryx Mantelli)

Con su nombre maorí
recuerda más a una fruta
que a un ave de pico y pluma.

El kiwi es un ave rara,
con tamaño de gallina,
que apenas si tiene alas.
Y, claro, no vuela nada.

Tiene pico pincho espada,
y percibe los olores
oliendo con sus bigotes.

Come todo lo que pilla:
lombrices, insectos, fruta,
cangrejos, ranas, anguilas…
Empolla el macho los huevos,
que son grandes con pintitas,
en un nido madriguera.
Y hasta que salga el pollito
en ese nido lo espera.

Pero el pollo, que es nidífugo,
sale y se fuga del nido.

Y si la madre pregunta:
-¿Dónde está el pollo, marido?
Kiwi padre le contesta:
-Apenas salió del huevo,
se fue y ni se ha despedido.
¡Ay, qué desagradecido!

DANDO PASO AL PETIRROJO

PETIRROJO
(Erithacus Rubecula)

Redonda bolita
de pecho encarnado,
madruga, madruga,
madruga temprano
y se acuesta tarde
cantando, cantando,
petirrojo amado.

Cada petirrojo
se sabe algún canto
distinto a otro canto
que cante su hermano,
otro petirrojo
que vive cantando.

Y así cada cántico
es único y sabio,
singular y raro.

Pájaro cercano,
parece un pompón
con su barriguita
de color de teja
rojiza y marrón.

Y dando saltitos
botando, botón,
recuerda una bola
de dulce algodón.


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