LAS PROFESIONES OLVIDADAS

«¡La una en punto y nublado! ¡Serenooo!»

Los oficios están relacionados con las necesidades del hombre en cada época, así como con el desarrollo industrial y tecnológico que tienen lugar en las mismas. De modo que cada siglo tiene la tarea de enterrar o promover actividades vinculadas al trabajo. Esta es una de las enseñanzas que recibirán aquellos que tengan Las profesiones olvidadas.

En Las profesiones olvidadas, el joven lector encontrará al carbonero, al señor que se ocupaba de los ascensores para evitar accidentes, a la zurcidora de medias, al deshollinador, a las plañideras, al farolero, al sereno, al despertador de las fábricas… Descubrirá que algunos empleos, como el de las cigarreras y el de las cerilleras, dieron lugar a movimientos reivindicativos en favor de las mujeres. Y también hallará trabajos peculiares, como el de escribiente de cartas o el de leedor en las fábricas. 

Las profesiones olvidadas, además de recuperar una parte importante de la historia de los hombres —la cotidiana—, tiene otra enseñanza. A través de los oficios, y con un lenguaje ameno y didáctico, da voz a los abusos que padecieron las personas que limpiaban los caminos para que pudieran ser transitados, que pregonaban las noticias por las calles, que cuidaban de las mismas por las noches, que instruían a los niños de las casas ricas, que hacían alpargatas, que reparaban colchones, que lavaban la ropa en las fuentes, que arreglaban paraguas, que tocaban organillos en las plazas…

El álbum que hoy reseño es como un breve diccionario. Explica en qué consistía cada profesión, describe sus herramientas de trabajo y ubica cada ocupación en el tiempo —señala su surgimiento y la razón de su desaparición—. Es un libro útil, pues muchos de los oficios recogidos no son ajenos a los muchachos. En los cuentos clásicos de la literatura infantil hay personajes que realizan esas tareas.

Las profesiones olvidadas revela que no hay que temer a los cambios. Aquellos empleos que fueron imprescindibles, porque garantizaban el buen funcionamiento de la sociedad, fueron desplazados por aparatos eléctricos que nos ahorran tiempo y esfuerzos. ¿Acaso no es mejor tener un frigorífico que tener que esperar a que pase la carreta del vendedor de hielo?

Las profesiones olvidadas tiene las tapas duras, unas ilustraciones que refuerzan el texto y está recomendado para niños a partir de nueve años. Se encuentra dentro del catálogo de la editorial Astronave. Es un álbum para atesorar.

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